Desde la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama) mencionaron que tras los grandes avances obtenidos en el sector, buscarán conquistar a compradores e inversionistas internacionales con tecnología aplicada y la calidad lograda en la serie de productos desarrollados por el rubro.
Fue lo que manifestó el presidente de la Fepama, Raúl Legal, durante un acto de firma de convenio entre el gremio y la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), que tuvo como fin poner en marcha la organización de la próxima Expo Madera Paraguay 2023.
“Apostamos a esta Expo Madera para que tanto compradores de madera como inversionistas extranjeros puedan ver las cosas lindas que se hacen de la madera en Paraguay, productos con tecnología totalmente renovada y de calidad internacional”, expresó.
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Fuerte promoción
Es por ello la cooperación forjada con Rediex, pues a partir de la firma de convenio suscrita este último martes, enmarcado dentro del Proyecto 3865 OC/PR de “Apoyo en servicios de desarrollo empresarial a empresas exportadoras paraguayas”, se comenzará a trabajar en toda la organización del evento ya de forma anticipada, de modo de lograr una excelente promoción del evento.
Es así que desde Fepama esperan que con el apoyo de Rediex se genere una mayor participación de los expositores, tanto de socios como no socios del gremio, lo que dará mayor realce y diversidad a la expo, a más de agradecer dicha apuesta por el sector maderero y forestal del Paraguay que pretende fortalecerse aún más.
El acto se llevó a cabo con presencia del ministro Luis Castiglioni; la viceministra de Rediex Estefanía Laterza, entre otras autoridades como la presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, así como el titular de la Fepama y miembros de la comisión directiva.
“Hoy suscribimos este convenio para aportar al desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de este importante sector de la economía nacional, que cada día se posiciona mejor a nivel internacional a través de las exportaciones”, indicó Castiglioni.
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Revolución forestal: auge del negocio se traducirá en expansión industrial alrededor de la madera
- Por Luis Noguera
El sector forestal promete vivir una bonanza sin precedentes en los próximos años. El paso hacia adelante representa la inversión del fondo verde de JP Morgan confirmado semanas atrás. Son USD 200 millones que serán destinados al rubro a través de un grupo empresarial paraguayo.
Diego Puente, presidente de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), conversó con La Nación/Nación Media sobre el desarrollo que se está registrando en el sector forestal y lo que se viene en el futuro en términos de expansión en producción e industrialización.
Señaló que el sector se encuentra en etapa primaria “donde las empresas están plantando”. Cuando arranquen las primeras cosechas, las industrias podrán instalarse y operar con mayor fuerza, explicó.
Evolución
Seguidamente, habló sobre el proceso natural que debe tener el negocio y en ese sentido puntualizó que inicialmente serán los aserraderos los que contarán con mayor volumen de participación en los trabajos, posteriormente se dará cabida a industrias más complejas, como por ejemplo las plantas de celulosa, luego fábricas de papel, también se dará pie a los biofertilizantes, bioquímicos de maderas, fibras textiles. “Incluso energía se puede generar, así como en Misiones, Argentina, podríamos tener alguna planta de térmica para producir energía a partir de biomasa”, precisó como ejemplo.
Magnitud del negocio
Hoy en día, de acuerdo con las estimaciones de la Fepama, el año cerrará con unas 400.000 hectáreas de plantaciones productivas. En cuanto a las exportaciones, el carbón y las briquetas son las que tienen mayor preponderancia, sin embargo, el titular del gremio consideró que el contrachapado hoy es el principal producto. “Es lo que está tomando importante preponderancia en nuestras exportaciones y creo que eso es lo que va a ser un producto muy fuerte en los próximos meses y años”, destacó.
Por otro lado, la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) detalla también un dato importante que permite conocer la magnitud del negocio en la actualidad. La banca de segundo piso, en su informe de gestión al cierre de setiembre indica que suman USD 21.368.120 desembolsados para el rubro, mientras que la cartera total vigente asciende a USD 137.910.673.
Apuesta de JP Morgan
Como se mencionó anteriormente, JP Morgan Natural Capital, que es el brazo forestal de JP Morgan Asset Management, confirmó la inversión de USD 200 millones a nivel local en el desarrollo del negocio. La contraparte local es el Grupo Robinson, conglomerado que opera bajo la denominación de Grupo Vista Alegre en los rubros agrícola, ganadero y forestal.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Infona, el proyecto prevé plantaciones forestales comerciales, reforestación con especies nativas y producción de madera de calidad, productos de madera y créditos de carbono. Los productos están pensados para la exportación y se espera que la ejecución empiece a inicios de 2027.
Producción
Bajo una mirada mucho más cercana, desde el campo mismo, el titular de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP), Víctor Miranda, explicó a La Nación/Nación que el rubro forestal puede complementar actividades y diversificar la producción.
“Un ejemplo son los sistemas silvopastoriles, que integran árboles con pasturas y ganadería en un mismo establecimiento. Es una alternativa que, bien planificada, permite combinar la producción ganadera con la forestal y también ofrecer sombra a los animales”, citó.
Sobre lo mencionado, indicó que “es importante evaluar las condiciones de cada campo y lo que busca el productor. Hay establecimientos donde esta integración puede ser una buena opción, siempre con el acompañamiento técnico correspondiente”.
Desafíos
Entre otras cosas, también habló de los desafíos que enfrenta la producción, entre ellos que la actividad alcance a pequeños y medianos productores. “Para eso se necesita financiamiento acorde a los plazos de la inversión, asistencia técnica y mercados que den previsibilidad”, agregó.
Con relación a la sostenibilidad, “desde nuestra mirada lo fundamental es cuidar el suelo y el agua, porque son la base de la producción. Cada establecimiento debe planificar cómo aprovechar mejor sus áreas, respetando sus condiciones y conservando los recursos naturales”, manifestó.
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La conquista y la persistencia de una mirada colonial sobre los pueblos indígenas
- Carlos Oliveira
- Foto: Gentileza
Cada 12 de octubre, la memoria vuelve a un desembarco que la historia oficial convirtió en el descubrimiento de un continente, como si estas tierras hubieran permanecido hasta entonces fuera de la historia y sus habitantes aguardaran la llegada de Europa para ingresar a la civilización.
La palabra descubrimiento esconde una de las paradojas más persistentes de nuestra memoria histórica. ¿Cómo se descubre aquello que ya está habitado?, ¿qué significa descubrir un territorio para quienes lo consideran su hogar desde generaciones inmemoriales? y ¿qué sucede cuando el acto de descubrir, tal como lo relata el vencedor, supone negar la existencia cultural de quienes estaban allí antes de su llegada?
La conmemoración del 12 de octubre ofrece una oportunidad para revisar estas preguntas y examinar críticamente las representaciones que heredamos del pasado. No se trata de negar la trascendencia histórica del encuentro entre Europa y América ni de desconocer las transformaciones culturales que surgieron de él. Se trata, más bien, de cuestionar una narración que durante siglos presentó la conquista como una empresa civilizadora y relegó a los pueblos originarios al lugar de la barbarie, la ignorancia y el atraso.
La discriminación hacia los indígenas, la desvalorización de sus lenguas y la persistencia de prejuicios raciales revelan que el colonialismo no es un episodio concluido. También es una estructura de pensamiento que sobrevive en los gestos cotidianos, en las instituciones y en las palabras.
La conquista fue, además de una empresa militar, económica y religiosa, una operación de clasificación cultural. Antes de imponer un orden nuevo, necesitó representar el mundo existente como un espacio vacío de civilización. El territorio podía estar poblado, cultivado y recorrido por redes de intercambio; sus habitantes podían tener una memoria colectiva, una espiritualidad y un conocimiento profundo de la naturaleza. Sin embargo, nada de eso parecía suficiente si no se ajustaba a las categorías del conquistador.
La palabra indígena fue, durante mucho tiempo, objeto de sospecha para quienes pretendían imponer otra visión del mundo. En algunos casos, las lenguas originarias fueron toleradas como instrumentos de evangelización; en otros, fueron reprimidas o relegadas frente a los idiomas de los poderes coloniales. Pero la supervivencia de estas lenguas demuestra que la conquista no consiguió borrar por completo los universos culturales que intentó subordinar.
LA ECONOMÍA MÁS ALLÁ DEL LUCRO
La negación colonial de la supuesta ausencia de economía en las sociedades indígenas se sostiene sobre una concepción igualmente limitada. Para reconocer una actividad como económica, el colonizador tendía a privilegiar las formas de producción, acumulación e intercambio propias de su sociedad. Los sistemas que no respondían a esa lógica quedaban fuera de su campo de comprensión.
Sin embargo, la economía no se reduce al mercado ni la riqueza puede medirse exclusivamente mediante la acumulación individual de bienes. Las investigaciones antropológicas han mostrado que distintas sociedades organizaron la producción y la distribución de recursos sobre la base de principios diferentes de los que caracterizan a las economías capitalistas.
Entre los pueblos indígenas, las prácticas de reciprocidad han desempeñado un papel fundamental. La distribución de alimentos, el trabajo compartido y la ayuda mutua forman parte de sistemas en los que las relaciones sociales y las obligaciones comunitarias tienen tanta importancia como los bienes materiales.
La riqueza no se agota en aquello que alguien posee, sino que también se manifiesta en su capacidad de compartir y participar de una red de reciprocidades.
Reconocer estos sistemas no significa idealizar a las sociedades indígenas ni suponer que estuvieron libres de conflictos, desigualdades o disputas por los recursos. Significa aceptar que la historia económica de la humanidad es más diversa de lo que admite una perspectiva que identifica el progreso con la expansión del mercado y la acumulación material.
La negación colonial consistió, precisamente, en calificar una diferencia como una carencia. Como los indígenas no organizaban necesariamente sus relaciones económicas según los parámetros europeos, se los consideraba incapaces de producir riqueza. La diversidad de sus sistemas de subsistencia y distribución quedaba invisibilizada por una definición de economía que no reconocía otra racionalidad que la del conquistador.
CIVILIZACIÓN Y BARBARIE
La oposición entre civilización y barbarie ha sido uno de los instrumentos más duraderos de la interpretación colonial. Mediante ella, las sociedades europeas se reservaron el lugar de la modernidad y el progreso, mientras los pueblos sometidos eran situados en una etapa anterior del desarrollo humano.
Sin embargo, los avances de la arqueología y la antropología han contribuido a cuestionar esas interpretaciones. Los vestigios materiales de las civilizaciones americanas muestran que mucho antes de la llegada de los europeos existían sociedades con conocimientos avanzados de arquitectura, astronomía, matemáticas, agricultura y organización política.
La historia de América no comenzó cuando los europeos pusieron pie en sus costas. Comenzó mucho antes, a través de procesos de poblamiento, experimentación, intercambio, conflicto y creación cultural que se desarrollaron durante milenios. La conquista interrumpió y transformó esos procesos, pero no puede ser considerada el punto de partida de una historia que ya tenía sus propios protagonistas.
RESIGNIFICACIÓN
Revisar el significado del 12 de octubre no implica borrar la historia ni sustituir una simplificación por otra. Tampoco supone negar el intercambio cultural que siguió al contacto entre ambos continentes. Pero reconocer ese mestizaje no obliga a ocultar la violencia que lo acompañó. La mezcla cultural no borra la conquista, del mismo modo que la existencia de una cultura compartida no elimina las desigualdades que se originaron en el orden colonial.
Más de cinco siglos después, la tarea pendiente consiste en aprender a mirar esas historias sin los prejuicios que las relegaron a los márgenes. Quizá el verdadero descubrimiento consista, precisamente, en comprender cuánto ignoramos todavía de quienes estuvieron aquí antes que nosotros y cuánto de esa ignorancia fue producido por una historia que confundió deliberadamente su propia mirada con la totalidad del mundo.
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Exportaciones crecieron 11,4 % en ingresos al cierre de setiembre, reporta Infona
El Instituto Forestal Nacional (Infona) informó que las exportaciones forestales siguen teniendo un buen ritmo, considerando los ingresos obtenidos sobre datos actualizados al mes de setiembre del presente ejercicio.
Los envíos del sector maderero durante el período comprendido entre enero y setiembre de 2026, alcanzaron 139.789 toneladas por un valor de USD 80,996 millones (FOB), registrando una disminución del 1,0 % en volumen y un incremento del 11,4 % en valor respecto al mismo período del año anterior.
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De acuerdo a la publicación del ente, estos resultados reflejan una mayor generación de divisas pese a la leve reducción de las cantidades exportadas.
Productos
El desempeño estuvo impulsado principalmente por el carbón vegetal y las briquetas, con aumentos del 3,1 % en volumen y del 28,6 % en valor, llegando a los USD 43,1 millones.
Por su parte, los postes, horcones y esquineros sumaron USD 2,3 millones y la madera contrachapada la suma de USD 23,9 millones. Estos rubros contribuyeron positivamente a los ingresos del sector, mientras que la madera aserrada, las láminas de madera y las tablillas y frisos de parquet registraron disminuciones.
En el análisis realizado por el Infona, se apunta que los resultados destacan la importancia estratégica del sector forestal en la generación de divisas y el desarrollo de las cadenas de valor nacionales. Sin embargo, se advierte que la reducción del volumen exportado evidencia la necesidad de fortalecer la competitividad, la industrialización y la diversificación de la oferta exportable, promoviendo productos de mayor valor agregado y el aprovechamiento responsable de los recursos forestales para consolidar la inserción internacional de Paraguay.
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Sector maderero apunta a 500.000 hectáreas, pero necesita financiamiento e infraestructura
Paraguay pasó de 204.000 hectáreas forestadas en 2022 a más de 340.000 en 2024. Para sostener el crecimiento y dar el salto industrial, el sector pide más créditos de largo plazo, mejores corredores logísticos, energía estable e incentivos para agregar valor a la madera.
El sector forestal paraguayo proyecta una nueva etapa de expansión, con la meta de alcanzar las 500.000 hectáreas forestadas y duplicar o incluso triplicar sus exportaciones en los próximos cinco años. Sin embargo, para convertir ese potencial en un desarrollo industrial sostenido, todavía necesita resolver desafíos estructurales vinculados al financiamiento, la infraestructura y la capacidad de procesamiento.
Según Diego Puente, presidente de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), los registros oficiales del Instituto Forestal Nacional (Infona) muestran que la superficie forestada pasó de unas 204.000 hectáreas en 2022 a más de 340.000 en 2024. A esto se suma una ola de inversiones nacionales e internacionales que podría impulsar la producción y las ventas al exterior, luego de que los envíos forestales superaran los USD 100 millones en los últimos ejercicios.
Uno de los principales obstáculos es el acceso al crédito. “La producción forestal tiene un ciclo biológico de entre 7 y 15 años, un plazo que no siempre se ajusta a las condiciones del sistema financiero comercial”, explicó Puente. Por ello, Fepama considera necesario fortalecer las líneas de crédito forestal mediante la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y la banca privada, con tasas competitivas y períodos de gracia acordes con los tiempos de cosecha.
La infraestructura también resulta determinante, puesto que el sector necesita corredores viales transitables durante todo el año en cuencas productivas de San Pedro, Caaguazú, Concepción, Itapúa, Caazapá y el Chaco. Asimismo, la navegabilidad de la hidrovía Paraguay-Paraná, el dragado permanente y el Corredor Bioceánico son claves para facilitar el traslado de cargas y mantener costos logísticos competitivos. A esto se suma la necesidad de garantizar energía eléctrica trifásica estable en zonas rurales e industriales.
El desafío de industrializar la madera. Para Puente, el crecimiento no debe limitarse a la exportación de rollizos o madera aserrada básica. “La oportunidad está en desarrollar productos de mayor valor agregado, como tableros, madera de ingeniería para la construcción, viviendas modulares, bioenergía, pellets y muebles destinados a mercados internacionales”, destacó el titular de Fepama.
¿Cuáles son las principales necesidades? Puente sostiene que el país necesita una política de Estado foresto-industrial que articule al sector público y privado. Entre las medidas planteadas figuran agilizar los incentivos de la Ley 60/90 y el régimen de maquila, facilitar las certificaciones internacionales y garantizar seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra.
La formación de técnicos especializados en procesamiento, secado y operación de maquinaria también forma parte de las prioridades para fortalecer la competitividad.
En ese contexto, Fepama celebró el anuncio de una inversión de USD 200 millones de JP Morgan, al considerarlo una señal del potencial del sector como motor de desarrollo sostenible para las próximas décadas.