Las expectativas de inflación para el horizonte de política monetaria se redujeron de 4,5% en octubre a 4,3% en noviembre, informó el Banco Central del Paraguay (BCP) en su más reciente informe. En ese contexto, tras su última reunión, el Comité de Política Monetaria (CPM) decidió por unanimidad mantener la tasa de interés en 8,50% anual, tal como el mes pasado. Indicaron que se tuvo en cuenta la trayectoria de la inflación interanual, la cual continúa mostrando una moderación respecto a los picos observados en el segundo trimestre.
En el ámbito doméstico, la inflación mensual se situó en 0,4% en octubre a causa del aumento de los precios de los alimentos, de los otros bienes y de los servicios, resultado que fue atenuado por la incidencia negativa del segmento de energía, señalaron. Sin embargo, en noviembre se registró un nuevo aumento en los precios locales de los combustibles que podría reflejarse en la inflación del mes, no obstante, sería puntual considerando que el avance fue moderado en meses recientes.
En tanto, el Estimador Cifras de Negocios (ECN) aumentó 1,8% interanual mediante el incremento en los rubros de vehículos, prendas de vestir, productos químicos farmacéuticos. En contrapartida, las ventas de combustibles y de supermercados se redujeron con relación al mismo mes del año anterior. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) ascendió a 54,9 en octubre con relación al 48,3 del mes de septiembre.
Los indicadores del ámbito regional respecto a la actividad de corto plazo para diversos países registraron tasas interanuales positivas en septiembre. Para el próximo año, las perspectivas económicas fueron revisadas a la baja y con relación a los precios, la mayoría de las naciones analizadas en la región exhibió una desaceleración de la inflación interanual en octubre. Cabe destacar, que si bien el CPM mantuvo estable la tasa de interés seguirá monitoreando el entorno local e internacional, así como sus consecuencias sobre las perspectivas de inflación.
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Latinoamérica completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3 %
El informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta una revisión a la baja de las economías de la región en un promedio de 2,2 % en 2026, con respecto al 2,3 % estimado en diciembre de 2025.
En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3 %, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.
En el caso puntual de Paraguay, la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) proyectada a finales de año pasado era de 6,6 % y para 2026 se tiene una revisión a la baja de 4,5 %.
La Cepal señala que este resultado refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global.
Según la comisión económica regional de las Naciones Unidas, el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada, es decir este comportamiento se observa en la mayoría de los países de la región latinoamericana y el Caribe.
Es decir, en 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración.
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RESTRICCIONES
El deterioro del escenario externo es uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento regional, señala la CEPAL.
Durante los primeros cuatro meses del presente año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
En particular, el precio promedio del petróleo en las tres primeras semanas de abril se ubicó un 74 % por encima del valor promedio de diciembre de 2025, generando presiones inflacionarias globales y encareciendo los costos de producción y transporte.
A esto se suma el aumento de los precios de los alimentos a nivel global, y una desaceleración del crecimiento de algunos de los principales socios comerciales de la región, como la Zona Euro, China e India, así como un menor dinamismo del comercio internacional.
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En este contexto de mayor inflación y de reducción de las perspectivas de crecimiento, los principales bancos centrales han adoptado posturas más cautelosas, manteniendo condiciones financieras menos favorables en comparación con las que se esperaban a finales del pasado año.
DEMANDA AGREGADA
A nivel regional, el crecimiento se vería limitado principalmente por un menor dinamismo del consumo privado. Si bien la inversión muestra señales de recuperación, esta continúa siendo moderada en la mayoría de los países.
Durante el segundo semestre de 2025 ya se había observado una desaceleración de la actividad económica, especialmente en las principales economías de la región, tendencia que se ha prolongado hacia 2026.
En línea con el menor dinamismo de la actividad, el empleo en las economías de América Latina y el Caribe también mostraría una expansión moderada, con un crecimiento estimado en torno al 1,1 % en 2026, luego del 1,5 % observado en 2025.
Por su parte, los efectos de las presiones de la inflación a nivel global inducirían un incremento de la inflación en la región, ubicando la mediana en niveles superiores al 3 % durante 2026, que contrasta con el 2,4 % observado en 2025.
Esta situación es especialmente relevante en las economías de América del Sur, donde persisten presiones asociadas a la volatilidad del tipo de cambio y al impacto del aumento de los costos de los insumos importados y del transporte.
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Construcción crece, pero pierde impulso por menor inversión pública
El sector de la construcción en Paraguay muestra señales mixtas al primer trimestre de 2026. Si bien mantiene una tendencia de crecimiento, lo hace a un ritmo menor que el resto de la economía, reflejando una desaceleración vinculada principalmente a la caída en la inversión pública.
De acuerdo con el informe de actividad económica del sector, dado a conocer por la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), la producción de la construcción alcanzaría unos USD 3.700 millones en 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 3,5 %, por debajo de la expansión proyectada del producto interno bruto (PIB), estimada en 4, 2%.
El documento advierte que el sector viene perdiendo dinamismo tras los picos registrados durante la pandemia. En los últimos cinco años, el crecimiento promedio de la construcción fue de 2,8 %, inferior al 4 % del PIB en el mismo periodo.
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Los indicadores más recientes refuerzan esta tendencia. En enero de 2026, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imaep) registró un crecimiento de apenas 1,2 % interanual, el menor en más de un año, con una caída del sector secundario impulsada por la construcción.
Asimismo, las ventas de materiales de construcción disminuyeron 8,6 % interanual, reflejando una menor actividad en el rubro y un enfriamiento en la demanda.
Inversión privada
Pese a este escenario, el informe destaca que la inversión privada continúa siendo el principal motor de la actividad. En 2025, este componente alcanzó USD 3.024 millones, con una participación creciente dentro del sector.
El dinamismo del segmento inmobiliario, especialmente en zonas de alto valor en Asunción, ha contribuido a sostener la actividad, en un contexto donde la inversión pública muestra debilidad.
Uno de los principales factores que explican la desaceleración es la menor ejecución de obras públicas. En 2025, la tasa de ejecución del presupuesto destinado a construcciones cayó a 54 %, el nivel más bajo en una década.
El monto ejecutado también descendió, pasando de un pico de USD 1.138 millones en 2020 a USD 852 millones en 2025.
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Gobierno ve con buenos ojos cambiar el IPC para fijar el salario mínimo
Mañana martes se reunirá el Consejo Consultivo Tripartito (CCT) para analizar propuestas sobre la fijación del salario mínimo. Al respecto, César Segovia, viceministro de Trabajo, dijo que la instancia es más amplia que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) y que hay planteamientos a ser analizados entre las partes. La visión del Gobierno consiste en ir más allá del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El funcionario explicó que el CCT es más amplio que la Conasam, dando cabida a más entes del Estado, sindicatos y gremios empresariales. La instancia consultiva fue creada por decreto en el año 2014, precisó en diálogo con la 780 AM.
Segovia habló sobre las diferentes propuestas acercadas, tanto desde los sindicatos, los empresarios y la visión del propio Gobierno. “Son diferentes propuestas, sobre todo del sector sindical, una de ellas que plantea el reajuste del 20 %, una del 25 %, otra que plantea incorporar en el análisis una nueva canasta de productos, por sobre todo alimenticios, y apartarse un poco del IPC, que es lo que la normativa establece en el artículo 255”, explicó. “El sector empresarial ha manifestado su predisposición a escuchar, pero aparentemente están con la idea de mantener el IPC”, citó por otro lado.
Visión del Gobierno
En cuanto a lo que puede plantear el Gobierno en la fijación del salario mínimo, expresó que el IPC no sería un índice adecuado actualmente. “En el Gobierno estamos con la idea de que el IPC es un buen instrumento a nivel monetario, pero no para poder evaluar adecuadamente la pérdida del poder adquisitivo del trabajador asalariado y, por sobre todo, del salario mínimo, ya que el IPC contiene canasta muy amplia de productos, y muchos de los cuales no consume habitualmente el sector trabajador”, manifestó.
La normativa vigente establece que, a mitad de año, la Conasam debe establecer el reajuste del salario mínimo con base en la variación del IPC (inflación acumulada), fijado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
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Powell encabeza su última reunión como jefe de la Fed en medio de la inquietud por la inflación
Las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio, en particular sobre la inflación, estarán en el centro del debate esta semana durante la reunión de la Reserva Federal estadounidense (Fed, banco central), que también marca la partida de Jerome Powell como su presidente.
El 27 y 28 de abril, el Comité de política monetaria de la Fed (FOMC) llevará a cabo una reunión que debería finalizar sin cambios en los tipos de interés, actualmente en un rango entre el 3,50 % y 3,75 %.
“Como no hay la menor posibilidad de que la Fed cambie sus tipos, nuestra atención estará sobre todo en cualquier elemento que concierna a los futuros movimientos de política monetaria del banco central”, previno Nancy Vanden Houten, economista para Oxford Economics.
Una opinión que comparten otros analistas que no creen que haya un cambio en las tasas en esta reunión, de acuerdo a la herramienta de monitoreo del grupo CME, FedWatch.
En general, la mayoría de ellos ni siquiera considera que haya un cambio antes de fin de año, en el mejor de los casos.
“Existe una posibilidad nada despreciable de que el comunicado (...) reconozca que podría ser necesario un aumento de las tasas si la inflación se mantiene (de forma duradera) por encima del objetivo”, estimó el economista jefe de EY, Gregory Daco, en una nota.
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La causa no es motivo de sorpresa. La guerra en Oriente Medio, que ya sacudió el comercio mundial, implica sobre todo una disparada de precios del crudo, que pasó de valer unos 65 dólares antes de la crisis a casi 95 el viernes con un máximo al inicio de abril de más de 110 dólares.
El impacto en los precios ya se percibe en las estaciones de gasolina, donde el combustible subió más de un 15 % en marzo, con lo que la inflación podría volver a situarse por encima del 3 % anual, lejos del objetivo a largo plazo del 2 % fijado por la Fed.
Esta situación podría llevar al Comité de la Fed a esperar, en busca de determinar la magnitud de la tendencia alcista y los pasos a seguir.
¿Última reunión?
La guerra “reforzó la incertidumbre”, agregó Vanden Houten.
Es probable que los miembros del Comité “anticipen un aumento de los riesgos relacionados con la inflación y una disminución de los riesgos para el mercado laboral. Consideramos que el equilibrio de riesgos ha cambiado desde marzo, cuando el mercado laboral parecía convertirse en la prioridad”, explicó.
Los analistas van pues a prestar mayor atención a la rueda de prensa de Jerome Powell, del miércoles a las 14:30 locales (18:30 GMT), para tomar la temperatura.
Además, esta reunión debería ser la última de Powell al frente de la Fed, cuyo mandato finaliza a mediados de mayo, antes de la próxima reunión del Comité, prevista para el 16 y 17 de junio.
El presidente Donald Trump ya designó a su sucesor, Kevin Warsh, a quien el Congreso estadounidense entrevistó en una audiencia el martes.
Pero para tomar el cargo depende de un voto en el Senado, donde hay una mayoría presidencial tenue y basta con que un solo miembro republicano de la comisión de asuntos bancarios se oponga para bloquear la nominación de Warsh.
Hasta ahora, el senador republicano Thom Tillis había asegurado que se rehusaría a darle su voto a Warsh mientras el actual presidente de la Fed siguiera bajo una investigación que considera injustificada.
Jerome Powell estaba acusado desde enero de una mala gestión al frente de la Fed, mientras los costos de los trabajos de renovación de la sede del banco central se habían disparado.
La fiscal federal de Washington, Jeanine Pirro, nominada por Trump, anunció el viernes en X que puso fin a las investigaciones contra Powell, y quitó de paso la traba para una rápida confirmación de Kevin Warsh por parte del Senado.
En una conferencia de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, consideró que “el senador Tillis debería hacer lo correcto y confirmar a Kevin Warsh lo antes posible”.
“Es un excelente candidato para dirigir la Fed y no deberíamos tomar como rehén la economía del país por desacuerdos con el Departamento de Justicia”, insistió.
Fuente: AFP