Tras el impacto de la pandemia del COVID-19 y la guerra rusa-ucraniana, a fin de crear más puestos laborales y disminuir la tasa de desempleo actual, el exministro de Trabajo, Guillermo Sosa, apuntó a la tecnología y digitalización para fomentar más oportunidades de trabajo.
Sosa indicó que uno de los factores que más interfieren para que jóvenes accedan a puestos de trabajo es la falta de políticas públicas para mejorar el transporte público. En ese marco, explicó que con el uso de la tecnología esto se puede “aliviar”.
“El problema nuestro es el sistema de transporte público. Para llegar a su sitio de trabajo tiene que tomar tres colectivos o para tomar un micro tiene que caminar 20 cuadras. Por eso es importante la tecnología”, manifestó a la 1000 AM.
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Resaltó que está muy preocupado por el desempleo juvenil. “Hay que apostar por la capacitación enmarcando el futuro digital”. Para el exministro, si el Gobierno no da prioridad a mejorar estos problemas “no vamos a llegar a los empleos a la vista”.
Números
Según datos de Market Data y del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el sector primario, que aglutina a la agricultura, ganadería, caza y pesca, emplea a unas 619.000 personas al tercer trimestre del año, representando una caída del 2% en comparación con el tercer trimestre del año pasado. En cuanto al sector primario, son 669.000 las que representan a la industria de la manufactura y la construcción.
Y por último, el sector terciario emplea a un total de 2,2 millones de personas, siendo el principal motor de la fuerza de trabajo en el país, en el que se encuentran el comercio y los servicios, que registraron un crecimiento del 1,6% en ocupación laboral al tercer trimestre del año.
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Google suspenderá sus herramientas de IA para escolares tras críticas
Google anunció que desactivará por defecto sus herramientas de inteligencia artificial para escolares tras recibir críticas por promover funciones de IA entre los estudiantes, en medio del debate sobre cómo debería utilizarse esta tecnología en las aulas.
El gigante de la búsqueda en línea domina las herramientas digitales de las escuelas estadounidenses. Sus aplicaciones, como Gmail, Docs y Classroom, se utilizan en las aulas de todo el país y sus computadoras de bajo costo Chromebooks son las que más se distribuyen entre los estudiantes.
Según los cambios anunciados el martes último por Google en su blog, Gemini, Gemini Notebook, Gemini in Classroom y el motor de búsqueda estarán desactivados por defecto para los alumnos desde la educación primaria hasta la secundaria, salvo que los administradores escolares los activen.
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Google dijo a la AFP que los nuevos controles se implementarán en todo el mundo, comenzando en Estados Unidos, pero aún no ha fijado una fecha. Los cambios también implican que las escuelas no podrán ofrecer a los estudiantes Google Search sin sus funciones de IA.
Chris Phillips, vicepresidente de educación de Google, dijo al periódico The New York Times que “Search y la IA están profundamente integrados”, ya que las funciones de IA están ahora incorporadas en el motor de búsqueda de la empresa.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, acusó a Google en X de “intentar usar su poder monopólico para imponer la IA” en las escuelas públicas. Más de 150 millones de estudiantes en todo el mundo usan la plataforma educativa Google Classroom, según una carta que congresistas enviaron a la empresa el mes pasado.
En agosto, Google puso a disposición de los estudiantes de todas las edades su chatbot Gemini en Classroom. Tanto Nueva York como Los Ángeles anunciaron planes para restringir el acceso a las herramientas de IA en los dispositivos escolares.
En un comunicado en X, Google afirmó que los cambios anunciados el martes dan “más opciones a las escuelas, no menos”. “Sabemos que hay preocupación por el uso de la IA por parte de los estudiantes para saltarse el trabajo escolar, y las escuelas nos han dicho que quieren tener control”, dijo Google.
Fuente: AFP
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Biotecnología, una herramienta estratégica para la competitividad del agro paraguayo
La incorporación de cultivos genéticamente modificados posicionó a Paraguay entre los principales países del mundo en adopción de biotecnología agrícola. Santiago Bertoni, asesor de la UGP, analiza su evolución, los beneficios para la producción y las oportunidades para fortalecer la investigación nacional.
La agricultura paraguaya encontró en la biotecnología una herramienta clave para mejorar sus sistemas productivos y responder a los desafíos del sector. Desde la incorporación de semillas genéticamente modificadas hasta los avances en investigación local.
“Estas tecnologías ampliaron las posibilidades de manejo de malezas, plagas y aprovechamiento de los recursos”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Asimismo, sostuvo que la biotecnología representa una evolución de los conocimientos que los agricultores aplican desde hace generaciones mediante la observación y selección de plantas y animales. Su desarrollo permitió comprender y utilizar los procesos biológicos con mayor precisión.
Una adopción que transformó la producción. La incorporación formal de la biotecnología moderna a la agricultura paraguaya comenzó en 2004, con la autorización comercial de la soja genéticamente modificada tolerante al glifosato. Posteriormente se sumaron tecnologías para maíz y algodón, mientras que en 2013 se incorporaron nuevas características de resistencia a determinados insectos en soja.
Actualmente, Paraguay cuenta con 49 eventos transgénicos autorizados en soja, maíz y algodón. “Prácticamente el 100 % de la superficie cultivada con estos rubros corresponde a variedades genéticamente modificadas”, explicó Bertoni.
Esta adopción también posiciona al país en el escenario internacional. De acuerdo con AgbioInvestor GM Monitor, en 2025 Paraguay ocupó el séptimo lugar mundial y el tercero en América Latina por superficie sembrada con cultivos genéticamente modificados, con aproximadamente 4,5 millones de hectáreas.
Productividad y sostenibilidad. Entre los principales beneficios se encuentran la reducción de pérdidas ocasionadas por determinadas plagas y malezas, así como la disminución de aplicaciones de insecticidas y herbicidas, con resultados económicos favorables para los productores.
Sin embargo, Bertoni destaca la importancia de integrar estas herramientas con buenas prácticas agronómicas. “La biotecnología alcanza su mayor potencial cuando se combina con variedades adaptadas, manejo adecuado de los suelos, nutrición equilibrada y decisiones basadas en información”, resaltó Bertoni.
Investigación y oportunidades locales
Paraguay también avanzó en el desarrollo de capacidades propias. Un ejemplo fue el trabajo conjunto entre el IPTA y el Inbio, que dio origen a las variedades Sojapar. Además, existen líneas de investigación orientadas a mejorar la respuesta de la soja a las sequías y desarrollar materiales con resistencia a enfermedades.
En este proceso, la próxima inauguración del Parque Tecnológico Inbiotec representa una nueva oportunidad para impulsar la investigación y el desarrollo nacional.
Para Bertoni, el desafío es aprovechar el conocimiento disponible y fortalecer la cooperación entre instituciones públicas, universidades y empresas. “La apuesta, debe ir más allá de incorporar tecnologías extranjeras y avanzar hacia soluciones adaptadas a las condiciones productivas del país, con cosechas más estables y un uso eficiente de los recursos”, concluye Bertoni.
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Huevos con ambición exportadora
Con aproximadamente cinco millones de gallinas ponedoras en producción y un consumo anual de hasta 230 huevos por habitante, el sector avícola enfrenta una fuerte competencia. Néstor Zarza, presidente de Avipar, revela la apuesta del gremio por la tecnología, la formalización y la apertura para impulsar el crecimiento del sector.
Paraguay produce al menos cuatro millones de huevos por día, una cifra que refleja el crecimiento del sector y su importancia en la alimentación. Sin embargo, la precisión en las estadísticas es difícil debido a la informalidad del sector que corresponde a pequeños productores, según explicó Néstor Zarza, presidente de la Asociación de Avicultores del Paraguay (Avipar).
El país cuenta con un hato aproximado de cinco millones de gallinas ponedoras en producción. A este volumen se suma la producción casera, arraigada principalmente en las familias rurales, que también contribuye a la oferta nacional.
El consumo per cápita se ubica entre 220 y 230 huevos al año y mantiene una tendencia creciente. Sin embargo, en los últimos años, la mayor disponibilidad de este insumo primario intensificó la competencia y deprimió los precios.
“Hoy en día es una de las proteínas más baratas y está a disposición en todas partes”, destacó Néstor. Si bien los consumidores se benefician con más ofertas y precios bajos, el escenario resulta más complejo para los pequeños productores, que deben sostener sus negocios con márgenes presionados.
Exportar, el próximo gran desafío. La posibilidad de llegar a mercados internacionales todavía enfrenta obstáculos. El huevo fresco es altamente perecedero y Paraguay no tiene experiencia en su exportación industrial. Además, se requiere cumplir con normas sanitarias y de inocuidad alimentaria compatibles con las exigencias de otros países.
La informalidad también limita las oportunidades de acceso a mercados externos. Por eso, el sector trabaja en mejorar la normativa y la regulación, con la expectativa de avanzar hacia futuras exportaciones.
Tecnología para enfrentar el calor. En infraestructura y tecnología, las empresas formales muestran avances importantes, con inversiones constantes en innovación. Los galpones incorporan materiales isotérmicos para reducir el impacto del calor, un factor crítico en Paraguay.
Las gallinas ponedoras necesitan temperaturas de entre 14 y 28 grados, mientras que en el país suelen registrarse entre 40 y 45 grados.
“Hoy sabemos cómo enfrentar los riesgos sanitarios”, señaló el presidente de Avipar, al destacar los avances en bioseguridad y el intercambio de experiencias con Brasil. Finalmente, dijo que el tratamiento de los desechos, siempre es un desafío, sobre todo, desde el punto de vista ambiental, aunque cada vez se tiene más oferta de equipos y manejos que ayudan a paliar los problemas que normalmente genera la producción en materia ambiental.
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La gestión de datos gana espacio en la producción agropecuaria
La incorporación de herramientas digitales comienza a transformar la manera en que los establecimientos agropecuarios administran sus actividades, con mayor disponibilidad de información para controlar procesos, anticipar escenarios y mejorar la productividad. El uso de tecnología aplicada al campo se presenta como un factor cada vez más relevante para fortalecer la competitividad del sector.
El presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), Alfred Fast, señaló que actualmente los productores cuentan con recursos como GPS, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas, que permiten tomar decisiones con mayor precisión. En comunicación con La Nación/Nación Media, explicó que también se impulsan sistemas de información destinados a rubros como la producción lechera y cárnica.
Uno de los avances en esta materia es el desarrollo de plataformas que permiten registrar y analizar información de los establecimientos. En el ámbito lechero, Fecoprod cuenta con el Sistema de Control Lechero y Gestión de Tambo (Siscole), que reúne datos sobre alimentación, reproducción y producción, facilitando el seguimiento técnico de cada unidad productiva.
La digitalización también alcanza a la actividad ganadera y agrícola mediante herramientas de gestión como BIGCAMPO, un software desarrollado por la federación para administrar establecimientos y organizar información productiva. Estas soluciones apuntan a que los productores puedan contar con registros más precisos para evaluar el funcionamiento de sus actividades.
Fast también mencionó las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para el sector, aunque remarcó que su incorporación debe realizarse con criterio. La disponibilidad de herramientas tecnológicas, sostuvo, no reemplaza la experiencia ni el conocimiento de quienes trabajan en el campo, sino que permite complementarlos para mejorar el análisis de la información.
En este escenario, el desafío pasa por ampliar el aprovechamiento de estas herramientas y fortalecer las capacidades técnicas de los productores, de manera que la información se convierta en un recurso para elevar la eficiencia y sostener el desarrollo de las cadenas agropecuarias.
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