Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) señalan que este mes se espera una caída mayor ante el cierre de las industrias. Foto: Archivo.
Agroindustrias pararon en setiembre y se espera mayor caída del procesamiento, según Cappro
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), tras su último informe de agosto, señaló que sería el último mes con un volumen alto de procesamiento debido a que para setiembre prácticamente todas las industrias pararon. El sector enfrenta una dura faltante de materia prima ocasionada por la caída en la cosecha de este año.
La complicada situación del sector agroindustrial se prolonga ante la falta de soluciones respecto a la falta de materia prima que se dio como consecuencia del quiebre en la cosecha. Desde el gremio señalaron que en el mes de agosto sigue la diferencia negativa con el mismo periodo del año anterior y se espera que para este mes la caída sea aún peor.
Según el informe mensual de agosto, se procesaron al menos 188.493 toneladas, lo que derivó al acumulado de 1.710.428 toneladas de oleaginosas, lo que representa una reducción del 7% en comparación con el mismo periodo del año pasado y de cerca de 500 toneladas con relación al promedio de este periodo en los últimos tres años, manteniéndose como el valor más bajo desde la última gran sequía del 2012.
El procesamiento tuvo una caída del 7% en el acumulado con una diferencia de 500.000 toneladas. Foto: Archivo.
“Este mes sería ya el último con volumen significativo de molienda, considerando que luego de las primeras semanas de setiembre ya prácticamente todas las industrias de la Cappro se encuentran paradas debido a la falta de materia prima para seguir procesando”, manifiestan en su informe.
Cabe señalar que con esto, la caída de la molienda se sentirá todavía con más fuerza en los próximos meses cuando las comparaciones, tanto con relación al 2021 como al promedio de los últimos años, pondrá en evidencia una brecha más grande.
Esta situación se da pese a que desde el gremio, desde inicios de año, empezaron a trabajar en un proyecto que permita de forma temporal la importación de materia prima de los países de la región a fin de que el país y sus industrias puedan seguir procesando. No obstante, desde el Gobierno siguen sin dar respuestas específicas ante este pedido.
Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
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El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Datos del procesamiento local. Foto: Captura
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
Compañero de celda de Hugo Javier ratificó su versión sobre la caída
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Luis Giménez, compañero de celda del exbogernador de Central Hugo Javier González, prestó declaración ante el fiscal Luis Chamorro donde relató lo ocurrido en la noche del domingo 6 de setiembre pasado.
De acuerdo a las imágenes de circuito cerrado, nadie ingresó a la celda, y Giménez fue la última persona que tuvo contacto con Hugo Javier esa noche.
El agente fiscal que investiga la causa brindó detalles a los medios de prensa tras tomar la declaración. Señaló que Giménez mantiene la teoría de que se trató de una caída, ya que, según su relato, escuchó un fuerte ruido y luego lo vio, por lo que su versión de los hechos gira principalmente en torno a esa hipótesis.
Chamorro ratificó que se están analizando todos los elementos y las declaraciones hasta ahora recabadas sobre los hechos.
“Esa información (de hematomas en otras partes del cuerpo) nosotros la corroboramos con todas las demás testificales y vamos a ir verificando igual, y hacer un análisis integral de todo, pero sí su declaración es coherente con una hipótesis de caída como consecuencia de un evento médico y que provoca esas lesiones y que está sustentada finalmente en todas las demás declaraciones y elementos de pruebas”, detalló.
El fiscal señaló que Giménez confirmó que “Hugo Javier estaba con un cuadro gripal, que los dos estaban con un cuadro gripal, que se acostaron las 9 y media, y que después a las 11 él escucha un ruido, y es ahí donde lo encuentra en el baño, ahí hace la llamada de auxilio, y luego aparecen todos los demás testigos que tenemos hasta ahora, más o menos son 20 personas que ya declararon, ya aún van a declarar más”.
Aclaró además que no se descarta ninguna de las líneas de la investigación, que hasta ahora son dos, la caída accidental o que haya sufrido un ataque, pero que todas las aristas están siendo analizadas.
“No descartamos tampoco una hipótesis de agresión, principalmente por la multiplicidad de las lesiones y la gravedad de las lesiones, es por eso que nuestra investigación siempre va encaminada hacia esas dos hipótesis principales, la hipótesis de la caída que tiene sustento en las declaraciones de Luis Giménez que vio después de caerse y que es el testigo principal que tenemos, que es su compañero de celda y que estuvo en ese momento”, apuntó.
Adelantó que para mañana martes se prevé las declaraciones de los médicos que fueron los primeros que vieron al paciente, derivado desde la Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza (UPIE), para conocer los primeros diagnósticos. “Tenemos las dos hipótesis, no tenemos todavía la conclusión médica definitiva”, sentenció.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.