La firma presentó a Don Vito, Pancito y Picantito, los nuevos personajes que llegan para ponerle sabor, emoción y pasión futbolera a la campaña “Entra la Albirroja, entra Don Vito”, una apuesta que busca convertirse en parte oficial de cada previa paraguaya.
El fútbol paraguayo siempre tuvo sus propios códigos. La camiseta colgada horas antes del partido, los grupos explotando en mensajes, la mesa llena, los nervios compartidos y esa sensación colectiva de que, cuando juega la Albirroja, el país entero entra en modo selección. Sobre esa emoción construyó Don Vito su nueva gran apuesta de marca.
La firma anunció oficialmente su alianza con la Albirroja y presentó “Entra la Albirroja, entra Don Vito”, una campaña que convierte a sus personajes en protagonistas de la previa futbolera paraguaya y busca instalarse como parte inseparable de cada partido.
Más que una campaña publicitaria, la propuesta funciona como un universo propio donde el fútbol, el humor y la gastronomía se mezclan con una estética cargada de identidad local.
El gran diferencial aparece justamente en los personajes. Don Vito decidió llevar a otro nivel la construcción de marca dando vida a tres figuras que representan distintas emociones que atraviesan a cualquier hincha paraguayo.
Está Don Vito, el líder natural. El personaje principal. El crack de la redonda. Seguro, carismático y siempre listo para entrar a la cancha en los momentos importantes. A su lado aparece Pancito, el amigo fiel, el compañero infaltable de todas las previas, el que contiene emocionalmente cuando el partido se complica y el que siempre está presente alrededor de la mesa.
Y finalmente llega Picantito, el más explosivo del equipo. El personaje intenso, apasionado y eléctrico que vive cada jugada como si fuera la última y que representa la adrenalina pura de la hinchada paraguaya.
Juntos forman una especie de “selección emocional” creada por la marca para acompañar a los fanáticos antes, durante y después de cada encuentro.
La campaña busca conectar especialmente con una verdad profundamente paraguaya: acá el fútbol no se mira solo. Se vive acompañado. Cuando juega la selección, también entran los amigos, las cábalas, los abrazos, los gritos, las empanadas calientes y toda esa ceremonia colectiva que transforma un partido en una experiencia social. Por eso el concepto creativo fue tan directo como poderoso: “Entra la Albirroja, entra Don Vito”.
La marca entendió que el verdadero territorio emocional del fútbol no empieza dentro del estadio. Empieza mucho antes, en las casas, en las oficinas, en las reuniones improvisadas y en las mesas compartidas.
Y ahí quiere estar. La alianza además llega en un momento clave para el país, con una renovada ilusión futbolera rumbo a la Copa Mundial y con marcas buscando cada vez más construir experiencias emocionales auténticas alrededor del deporte.
Don Vito eligió hacerlo desde el humor, la cercanía y la identidad cultural. La campaña también refleja una evolución en la manera en que las marcas paraguayas construyen comunicación: ya no se trata solamente de aparecer durante los partidos, sino de generar personajes, códigos y relatos capaces de integrarse a la conversación cotidiana de la gente.
En ese sentido, Don Vito apuesta a algo mucho más ambicioso que una simple presencia publicitaria. Quiere convertirse en parte oficial de la previa paraguaya, estar en el momento exacto en que alguien grita el primer gol y ocupar un lugar en la memoria del consumidor.