Desde Cappro aguardan que nueva temporada de soja sea beneficiosa para el país
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) anunció que están expectantes a la nueva temporada de la soja, que se inició oficialmente el viernes en San Pedro. Señalaron que esperan que los resultados sean provechosos y beneficiosos para el país.
El año anterior y este 2022 se vieron marcados profundamente por una crisis climática a través de la sequía, que ocasionó una pérdida irreparable para el sector productivo de Paraguay y el mundo. Solo en la cosecha de la soja se vio una caída del 80% de los granos, ocasionando además una suba considerable de precios de toda la cadena de valor.
Para este segundo semestre, las perspectivas fueron mejoradas atendiendo a la buena cosecha de maíz, con un rinde de aproximadamente 5 millones de toneladas, según mencionaron desde el gremio de cereales. El viernes, en horas de la mañana, se dio comienzo a la siembra de soja, con la presencia de importantes autoridades nacionales, además de los principales actores del sector.
El viernes se lanzó la siembra de soja para la zafra 2022-2023, en la Cooperativa Cuatro Vientos, en Gral. Aquino. Foto: Gentileza.
En ese sentido, desde la Cappro lanzaron un mensaje positivo en el marco del inicio de esta nueva temporada con resultados positivos a fin de que pueda alivianar la situación provocada por la sequía pasada. “Desde Cappro anhelamos que esta nueva temporada que se inicia sea provechosa y beneficiosa para todo el país y deseamos éxito a todos los productores”, mencionaron.
Si bien seguimos con una sequía, se espera que los efectos de la condición climática dadas a finales de este año y el inicio del 2023 sean menores en comparación con lo vivido con el fenómeno iniciado en el 2021. No obstante, en algunas zonas del país, especialmente en el Chaco, esperan la llegada de algunas lluvias para iniciar con la siembra.
Desde el gremio de cereales señalan que las industrias están viviendo duros momentos a causa de la necesidad de granos, por lo que desde inicio de años piden al Gobierno medidas temporales para la importación de grano a fin de mantenerse operativas. Hasta julio, el complejo soja exportó 3,31 millones de toneladas, lo que representa una caída del 45% en el volumen en comparación con el 2021.
Los representantes de Innosho Forestry se reunieron con los titulares del MIC y de Rediex para conversar sobre los avances de la inclusión de esta variedad a la certificación JAS. Foto: gentileza
Japón evalúa importar eucalipto rosado paraguayo para el sector de la construcción
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El ministro de Industria Marco Riquelme, en compañía del viceministro de Rediex, Eduardo Gustale, mantuvieron una reunión con representantes de la empresa japonesa Innosho Forestry con quienes avanzaron en el proceso de negociación enfocado en que la especie eucalyptus grandis sea incluida en la lista de materia prima certificada dentro del standard JAS (Japanese Agricultural Standard).
La inclusión de la especie mencionada representaría un paso clave para lograr la comercialización de la misma al país asiático, tanto para construcción como para otros fines. Según informaron representantes de la firma, ya vienen estudiando el mercado paraguayo, al punto de analizar el desarrollo del sector forestal de los últimos años.
El país asiático cuenta con gran demanda de madera, especialmente para su empleo en construcción.
Según declaraciones del titular de Rediex, representantes de la empresa japonesa se encuentran realizando pruebas como parte del proceso de certificación, con la finalidad de habilitar esta especie en el mercado.
“Hoy vienen a conocer el mercado paraguayo, hablar con distintos proveedores, para que luego podamos en los próximos meses obtener esa certificación y enviar esta madera a un mercado que consume casi 300.000 toneladas de madera al año”, indicó Gustale.
De acuerdo con la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), si se logra integrar esta variedad de eucalipto en la certificación JAS, significaría alcanzar un mercado con un potencial enorme y con alta exigencia para el valor agregado de la madera paraguaya.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
El órgano extrapoder expuso su hipótesis basada en las diligencias realizadas con la recopilación de informes, testimonios, vídeos y fotografías. Foto: Gentileza
Caso Hugo Javier: la investigación fiscal preliminar apunta a una caída accidental
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El Ministerio Público, a partir de investigaciones preliminares, sostiene la hipótesis de que Hugo Javier González habría sufrido una caída accidental, la noche del domingo 6 de setiembre, en el sanitario de su celda de reclusión en la Penitenciaría Industrial Esperanza, localizada en el barrio Tacumbú de Asunción. El exgobernador de Central resultó con un trauma craneoencefálico y fue internado el lunes en el Hospital Nacional de Itauguá.
El órgano extrapoder manejaría dicha hipótesis de acuerdo a las diligencias realizadas con la recopilación de informes, testimonios, vídeos y fotografías. Entre los elementos considerados por los investigadores se encuentra el desnivel existente en el sanitario, poca iluminación en el sitio, así como la ausencia de heridas defensivas, circunstancias que, de manera preliminar, serían compatibles con la hipótesis de una caída accidental.
No obstante, la Fiscalía no descarta otras hipótesis que puedan surgir durante el avance de las indagaciones. Las diligencias siguen con el fin de esclarecer las circunstancias exactas de lo ocurrido y determinar si existió algún otro factor que pudiera haber contribuido al hecho.
A la vez aclara que las conclusiones definitivas dependerán de la valoración integral de los elementos reunidos en la investigación. Gonzaléz actualmente se encuentra en coma inducido en el Hospital Nacional de Itauguá tras ser intervenido quirúrgicamente ayer lunes para la colocación de un catéter dentro del cerebro a través de un orificio en la cavidad craneal.
El catéter permanecerá al menos 48 horas con la finalidad de medir la presión intracraneal. En caso de detectar un aumento de la presión, se dispondrá una cirugía mayor.