El asesor agroclimático de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Eduardo Sierra, informó que, según las observaciones climatológicas, los resultados son positivos y más bien alejan las posibilidades de un tercer episodio del fenómeno La Niña, el cual podría afectar a la producción sudamericana.
Explicó que para la zafra 2022/23, los pronósticos indican que existe un menor riesgo de ocurrencia en la región ante los rumores de una nueva ola caracterizada por la sequía. “A partir de los comienzos de julio, por primera vez en mucho tiempo los valores de velocidad de los vientos alisios que son aquellos que soplan entre los trópicos disminuyeron su intensidad”, mencionó.
“Este cambio implica un alejamiento del riesgo de un tercer episodio consecutivo y conduce al sistema climático a un estado más cercano al promedio”, dijo. Además, señaló que existen buenos síntomas con respecto a la humedad para el este de la región.
Leve presencia
También sostuvo que en contrapartida los informes de los pronosticadores de Australia y Estados Unidos indican que existe la posibilidad de una leve presencia de La Niña a partir de noviembre del 2022 hasta enero del 2023. “Los informes estadounidenses dicen que para noviembre volvería el fenómeno y como pronóstico individual da miedo, y otras estadísticas indican que para los últimos meses del año se presentan rangos negativos”, agregó.
El especialista concluyó que los indicadores marcan tendencias positivas y optimistas. No obstante, los pronósticos internacionales registran observaciones negativas y tienen opiniones que van hacia una tercera ola, los cuales son dudosos, pero que no deben ser ignorados.
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La niña que miraba al piso
DESDE MI MUNDO
- Por Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Una tarde cualquiera esperaba mi turno en una farmacia cuando vi a una niña de unos ocho o nueve años sentada junto a su madre. No lloraba, no se quejaba, no hacía berrinches. Miraba el suelo.
La mujer hablaba con otra persona y, en un momento, le preguntó algo a la niña. No obtuvo respuesta.
“¿Mba’e ojehu ndéve?”, insistió.
La pequeña levantó la vista apenas unos segundos. Sus ojos parecían estar lejos, muy lejos de aquel lugar. Después volvió a mirar el piso.
La escena duró apenas unos instantes. Nada extraordinario. Seguramente nadie más la recordó al salir de allí.
Yo sí.
Porque entendí que a veces el dolor no grita, aunque quizás mi percepción haya sido equivocada.
Pero en el fondo pensé que a veces el dolor no deja moretones visibles ni aparece en las conversaciones cotidianas.
A veces simplemente se sienta en una silla… y mira el piso.
Esta semana el Observatorio del Ministerio Público presentó cifras que deberían estremecernos como sociedad. Entre 2022 y abril de 2026 se registraron más de 15.000 denuncias por abuso sexual en niños. Casi 10.000 por violación del deber de cuidado o educación. Cerca de 7.000 por maltrato de niños y adolescentes bajo tutela.
Pero detrás de cada expediente siempre hay una historia.
Un niño que perdió la confianza en los adultos.
Una niña obligada a crecer antes de tiempo.
Un adolescente que aprendió demasiado temprano que el mundo puede ser un lugar inseguro y cruel.
A veces hablamos de estos temas como si fueran problemas lejanos. Como si ocurrieran en otra casa, en otro barrio, en otra ciudad.
Pero las estadísticas muestran algo diferente.
Los departamentos con mayor incidencia son justamente los más poblados: Asunción, Central, Alto Paraná, Caaguazú y San Pedro.
No estamos hablando de casos aislados.
Estamos hablando de una realidad que convive con nosotros.
Y quizás lo más doloroso es que muchos de estos hechos ocurren donde los niños deberían sentirse más protegidos: dentro de sus propios entornos de confianza.
El abuso sexual no siempre llega desde un extraño y no siempre deja heridas visibles.
A veces se manifiesta en silencios.
En ausencias.
En indiferencias.
En adultos que miran hacia otro lado.
Las cifras también revelan otra realidad preocupante: quienes deben investigar y asistir a las víctimas reconocen que faltan recursos humanos, psicólogos y trabajadores sociales para brindar una atención integral.
Entonces me detengo y pienso: ¿qué estamos haciendo para proteger a nuestros niños antes de que se conviertan en una estadística?
Al final, la infancia no debería ser una etapa de supervivencia. Debería ser el territorio donde uno aprende a confiar. A jugar. A sentirse seguro. A soñar.
Cuando un niño pierde eso, pierde mucho más que una parte de su niñez.
Pierde algo que puede acompañarlo toda la vida.
Aquella niña de la farmacia probablemente nunca sepa que todavía la recuerdo.
Tal vez estaba cansada.
Quizás estaba distraída.
O tal vez cargaba una tristeza que nadie alrededor alcanzaba a ver.
Nunca lo sabré.
Muchas de las heridas más profundas llegan envueltas en silencio.
Pero cada vez que aparecen cifras como estas vuelvo a pensar en ella y me pregunto cuántos niños, en este mismo momento, están intentando pedir ayuda sin pronunciar una sola palabra.
Entonces cierro los ojos y la recuerdo mirando al piso…
Pero esa... es otra historia.
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El Súper Niño puede que no llegue a la intensidad anunciada, según analista
El fenómeno de El Niño de por sí genera temor en el campo de la producción nacional y para este año se había anunciado una versión mucho más importe, con magnitudes no vistas desde hace 140 años. A pesar de lo mencionado, un análisis realizado a nivel local indica que lo previsto no sería de tal severidad.
El asesor agroclimático, Eduardo Sierra, indicó en un informe que, de concretarse este escenario climático, el fenómeno tendría un desarrollo lento y posiblemente no alcance la magnitud prevista. Consideró prematuro dar por confirmado el pronóstico de catástrofe, de acuerdo al último boletín semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
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El reporte, correspondiente al periodo de mayo de 2026 a febrero de 2027, indica que, durante los últimos meses, el Pacífico Ecuatorial se calentó rápidamente, y pasó de La Niña débil a un neutral cálido y, a pesar de que hasta el momento se está muy lejos del nivel correspondiente a un episodio de El Niño, circulan numerosas versiones de que podría darse un episodio de gran intensidad.
El fenómeno anunciando superaría con creces los eventos registrados en los últimos 140 años. Estas versiones generan fuertes temores ya que, de concretarse la amenaza en toda su magnitud, la región Occidental del Paraguay podría sufrir lluvias por debajo de lo normal y fuertes calores, mientras que la región Oriental podría experimentar los síntomas contrarios, es decir, lluvias excesivas, desbordes de ríos y arroyos, entre otros efectos importantes.
Precipitado
El especialista señaló que, independientemente de la severidad de los pronósticos, el fenómeno está evolucionando con lentitud y existe la posibilidad de que no llegue a la intensidad anunciada; por tal motivo, sostuvo que confirmarlo de manera definitiva sería precipitado.
“Tampoco debe exagerarse el posible impacto del fenómeno, siendo probable que su accionar recién comience a sentirse hacia el inicio de la primavera próxima, haciendo que la mayor parte del período otoño-invernal se desarrolle en condiciones climáticas cercanas a lo normal, aunque con precipitaciones algo por debajo de la media, fuertes contrastes térmicos y una evolución temporal algo irregular”, manifestó.
En el mismo sentido, dijo que era necesario mantener un cuidadoso monitoreo, a fin de prever las medidas necesarias para mitigar el posible impacto en la temporada primavera verano 2026/2027, en caso de que el evento alcance su pleno desarrollo, o de hacer un planteo más cercano a lo normal, si es que no ocurre.
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Sector productivo alerta ante exigencia de la UE que pone en riesgo el principal rubro de exportación
El canciller Rubén Ramírez Lezcano recibió a las comitivas directivas de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), quienes transmitieron la preocupación del sector ante las nuevas restricciones que se impulsan desde la Unión Europea (UE).
El origen de la inquietud radica en la normativa denominada ILUC (por sus siglas en inglés, Indirect Land Use Change o Cambio Indirecto en el Uso de la Tierra), un proyecto de reglamentación en desarrollo dentro de la UE que pretende catalogar al aceite de soja como un biocombustible no sostenible.
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Alerta por descalificación arbitraria
Al concluir la audiencia en la Cancillería Nacional, el presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, manifestó que existe un panorama de alta preocupación en toda la cadena de valor, debido a que el impacto de la medida no se limitará únicamente al subproducto industrial, sino que amenaza con salpicar negativamente a la reputación y colocación de todo el complejo sojero del país.
“Sin conocer la realidad paraguaya están poniendo a Paraguay como un país de alto riesgo y que hace mal las cosas. Eso genera preocupación porque podría derivar en una descalificación arbitraria y sin base científica de nuestra producción”, aseveró el dirigente gremial.
Acciones diplomáticas y distorsión de acuerdos
Ante este escenario, el sector productivo formalizó su postura enviando una nota técnica de reclamo directamente a las autoridades de la UE. Cristaldo enfatizó el valor del trabajo coordinado que se viene ejecutando con el equipo técnico de la Cancillería para blindar la previsibilidad y la seguridad jurídica que requieren las operaciones de comercio exterior.
Asimismo, los representantes agropecuarios advirtieron que este tipo de reglamentaciones unilaterales por parte del bloque europeo “distorsionan” el espíritu original de los acuerdos comerciales y de cooperación alcanzados con la región, introduciendo factores de incertidumbre y trabas en los mercados internacionales.
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José Berea: “Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
Melissa Palacios
melissa.palacios@nacionmedia.com.py
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
- ¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya, actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz.
Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, es un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores, así que por ese lado creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente queremos abrir mercados de los más importantes, en el caso mencionado de la soja y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
- Como presidente de la Capeco, ¿cómo logra equilibrar la representación gremial con su vida laboral y personal?
Es fundamental el trabajo en equipo, tanto en el aspecto gremial como también en mis ocupaciones particulares. El apoyo y comprensión de la familia es imprescindible, ya que las actividades gremiales demandan muchísimo tiempo y dedicación.
- ¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz.
Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
- ¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
El sector agrícola y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
- ¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y que pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción.
Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en el 2027.
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- ¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas.
Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
- ¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal en base a la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante. Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
- ¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa.
Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos.
Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
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- ¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
- ¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles.
No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
Ficha técnica
- Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
- Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
- Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
- Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
- Director del Grupo CICSA y Produpar S.A.
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