Según reportó la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) al cierre del primer semestre de este año los precios internacionales de los principales commodities agrícolas como la soja, el maíz y el trigo registraron caídas en sus valores tras haber alcanzado niveles máximos no registrados en los últimos 12 años.
La cotización de soja cayó en un 8,3% teniendo en cuenta que al inicio del primer día del mes de julio esta oleaginosa cerró en 595,24 US$ por tonelada en comparación a los valores alcanzados durante el 2022, que fueron de 649,43 US$ por kilogramo.
Además, el precio del maíz descendió en un 23,7% con relación al máximo registrado este año en el mes de abril. Todo esto a consecuencia de que a pesar de los altos costos de insumos los agricultores estadounidenses sembraron mayores cantidades del cereal debido a que el potencial de ganancias sería mayor al de la soja.
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Otros factores que influenciaron la baja fueron el progreso de la cosecha de maíz zafriña brasileño y los resultados del informe sobre las exportaciones norteamericanas que demostraron una menor demanda.
Por otra parte, el trigo también presentó importantes caídas de más del 35,1% en la Bolsa de Chicago por lo que se negocia actualmente por debajo del nivel vigente antes del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
También incidieron en la retracción el avance de la cosecha de las variedades de invierno en EE.UU, además del inicio de las recolecciones en los principales países exportadores del hemisferio norte. Pese a todo esto los precios continúan por encima de los valores reportados en los últimos nueve años, según datos proveídos por la consultora MF Economía a Capeco.
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Cultivo de soja creció casi 50 mil hectáreas frente a merma de maíz y arroz
La superficie de soja tuvo un aumento de cerca de 50 mil hectáreas, el cultivo de arroz, una disminución de más de 57 mil hectáreas, mientras que el maíz tuvo una disminución en torno a las 16 mil hectáreas, de acuerdo al informe del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) sobre la estimación de cultivos correspondiente a la zafra 2025-2026 en la Región Oriental, basada en teledetección satelital y sistemas de información geográfica.
La superficie de soja en la Región Oriental fue de 3.683.148, unas 49.302 hectáreas más que en la zafra anterior, 2024-2025, cuando la superficie fue de 3.633.845 hectáreas. Canindeyú, Amambay y San Pedro fueron los departamentos que tuvieron el mayor repunte en este periodo.
Los departamentos con mayor superficie de soja sembrada, fueron: Alto Paraná con 946.011 hectáreas, aunque disminuyó 22.671 hectáreas con relación a la campaña anterior; Itapúa con 726.519, con una disminución de 67.275 hectáreas con relación a la zafra anterior y Caaguazú con 456.509 hectáreas, con un aumento de 8.736 hectáreas con relación al periodo anterior.
Respecto al área de superficie dedicada al cultivo de arroz con riego, el informe del Inbio revela que el área fue de 208.949, unas 57.377 hectáreas menos que la zafra anterior, cuando la superficie había alcanzado 266.327 hectáreas. Misiones sigue siendo el de mayor superficie de cultivo de arroz, con 51.008 hectáreas, pero sufrió una disminución de 31.212 hectáreas con relación a la zafra 2024-2025; Itapúa el segundo con mayor área alcanzó las 21.905 hectáreas, con un aumento de 2.779 con relación al año anterior y Paraguarí quedó tercero con 16.003 hectáreas, con una disminución de 14.924 con relación al año anterior.
En cuanto al cultivo de maíz, la superficie sembrada en la zafra 2025-2026 fue de 39.311 hectáreas, presentando una disminución de 16.099 hectáreas con relación a la zafra 2024-2025, cuando la superficie alcanzó 55.408 hectáreas. Los departamentos con mayor superficie del cultivo son Canindeyú; con 8.785 hectáreas, pero con una disminución de 3.937 hectáreas con relación al año anterior; Caaguazú con 8.724 hectáreas, pero con una disminución de 3.339 hectáreas con relación al año anterior y como tercer mayor área queda Itapúa con 5.940 hectáreas, pero con una acentuada disminución de superficie de 9.322 hectáreas.
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Modificación europea podría afectar envíos de biocombustibles, señala UGP
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) manifestó su preocupación acerca de una normativa europea que establece la reducción progresiva hasta 2030 para el cómputo de biocombustibles derivados de la soja, la cual podría tener un efecto en las exportaciones hacia ese destino.
Se trata del borrador del reglamento delegado que mantiene la clasificación de la soja bajo el régimen de “alto riesgo” en materia de Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC), estableciendo una reducción progresiva hasta 2030 para el cómputo de biocombustibles derivados de esta materia prima dentro de los objetivos renovables de la Unión Europea (UE).
Desde el gremio indicaron que la UE fue históricamente un mercado relevante para este producto producido en Argentina y Paraguay, y por ello la imposibilidad de computar los biocombustibles dentro de los objetivos renovables europeos generaría un impacto estructural sobre el complejo sojero regional, alterando flujos comerciales consolidados y afectando la previsibilidad necesaria para la planificación productiva e industrial.
Además de las limitaciones metodológicas que presentaría la normativa Iluc y potenciales impactos económicos, también resulta clave considerar sus efectos sociales, particularmente en las implicancias en los ingresos de pequeños productores integrados en la cadena de valor de biocombustibles y la dinámica de desarrollo rural.
“La transición energética requiere señales regulatorias estables que promuevan inversiones de largo plazo”, mencionaron, agregando que este tipo de modificaciones que alteran sustancialmente la elegibilidad de productos ya integrados en cadenas comerciales consolidadas generan incertidumbre y afectan decisiones estratégicas de inversión.
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Diálogo birregional
Argentina y Paraguay cuentan con marcos regulatorios ambientales propios, sistemas de monitoreo satelital, legislación forestal y políticas públicas orientadas a la sostenibilidad que evolucionan permanentemente. Por ello, señalaron que resulta imprescindible abrir un espacio de diálogo técnico birregional que permita revisar los supuestos metodológicos utilizados, incorporar información nacional actualizada y contemplar desempeños diferenciados.
Según la UGP, la principal preocupación radica en la metodología utilizada para determinar el nivel de riesgo asignado a la soja. “El cálculo del factor de expansión se construye sobre agregados globales. La activación del análisis se fundamenta en la expansión neta mundial del cultivo; sin embargo, el indicador de riesgo se determina a partir de la expansión bruta concentrada en determinadas regiones, sin distinguir adecuadamente entre países con crecimiento, estabilidad o reducción de superficie”, detallaron.
“Argentina y Paraguay presentan trayectorias diferenciadas en materia de expansión; nuestros países han experimentado incrementos significativos en la productividad sin una expansión proporcional de la superficie sembrada, lo que evidencia mejoras sustanciales en la eficiencia productiva, aspecto que no ha sido adecuadamente considerado en el modelo”, puntualizaron.
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Exportaciones de soja crecen 37 % y generan USD 800 millones más hasta marzo
El complejo sojero arrancó el año con fuerza, tal es que al cierre de marzo, Paraguay exportó 3.026.075 toneladas de soja en grano y sus derivados, lo que representa un aumento de 814.315 toneladas, equivalente a un crecimiento del 37 % en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos de la Cámara Paraguaya de Oleaginosas y Cereales (Capeco).
Este mayor volumen no solo se tradujo en más movimiento, sino en más dólares, ya que el ingreso de divisas alcanzó USD 1.156 millones, con un incremento de USD 842 millones (42 %) frente al año pasado. En términos de mercados, Argentina concentró el 80 % de los envíos, seguida por Brasil con el 10 %, mientras que el restante 10 % se distribuyó entre Arabia Saudita, Estados Unidos, Uruguay y Chile.
El impulso no se limitó al grano, puesto que la industria también aprovechó la mayor disponibilidad de materia prima tras una campaña agrícola 2025/2026 favorable. Según explicó la asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, esto permitió incrementar los envíos de productos con mayor valor agregado.
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Hasta marzo, se exportaron 133.552 toneladas de aceite de soja, lo que implica 19.746 toneladas más que el año anterior, generando USD 38,9 millones. En tanto, los envíos de harina de soja alcanzaron 459.191 toneladas, con un aumento de 100.727 toneladas y un ingreso de USD 28,1 millones.
En conjunto, el complejo soja, sumando grano, aceite y harina, generó USD 1.440 millones en divisas, frente a los USD 1.03 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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