Ingreso de divisas del complejo sojero cae por el impacto de la sequía
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) señala en su boletín especial que hubo una reducción del 11% en el ingreso de divisas por la exportación de productos del complejo sojero. Esos números podrían empeorar en el segundo semestre del año debido a la caída en la cosecha y el posible desabastecimiento de granos en el país.
Al cierre del primer trimestre la exportación de productos del complejo sojero generó divisas por US$ 733,14 millones, una reducción del 11% con relación al mismo período del año pasado. Las bajas en este sector siguen siendo bastante preocupantes debido a que llega al 9,9% en comparación con el valor promedio para los últimos tres años.
El valor indicado por la Cappro representa un 34% de lo generado por todas las exportaciones que registró el Paraguay en estos primeros tres meses, una proporción que implica una reducción de 5 puntos porcentuales con relación al promedio que fue alcanzado hasta marzo de los últimos tres años.
Caída en la exportación puede ir empeorando en el segundo semestre ante la baja producción. Foto: Archivo.
La exportación de aceite, harina y cascarilla de soja representa un poco menos de la mitad del ingreso generado por el complejo hasta el momento, que representa el 42% del total de divisas. En ese sentido, destacan una mejoría con relación a los últimos años, pero esperan que se diluya conforme avance el año y las industrias empiecen a suspender sus operaciones ante la falta de materia prima.
Por otro lado, señalan que el volumen enviado al extranjero de soja en estado natural como de sus derivados industriales alcanzó hasta marzo 1,36 millones de toneladas, lo que implica una reducción del 28% si se compara con lo conseguido en el mismo período del 2021.
Aseguran que los próximos meses se podría esperar que se vaya profundizando esta tendencia a la baja, principalmente en la comparación interanual, ya que en el 2021 fue un año en cuanto a producción, lo que difiere totalmente de la campaña de este año con una caída de casi el 60% de la producción total.
Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
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El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Datos del procesamiento local. Foto: Captura
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
Un hombre sin hogar duerme en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, palacio presidencial de Buenos Aires. La economía argentina se contrajo 0,6 % en el segundo trimestre sobre los primeros tres meses del año debido a una caída del consumo y la inversión. Foto: Luis Robayo/AFP
Economía argentina se contrae en segundo trimestre
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La economía argentina se contrajo 0,6 % en el segundo trimestre sobre los primeros tres meses del año debido a una caída del consumo y la inversión, según datos oficiales publicados este jueves.
En 12 meses, en tanto, la tendencia sigue siendo al alza, con un crecimiento de 2 %, según el instituto de estadísticas Indec. Este dato se alinea con el objetivo de 3 % previsto por el gobierno de Javier Milei para el cierre de 2026.
Pero el segundo semestre mostró fuertes caídas del consumo privado (-2,4 %), el consumo del sector público (-2,3 %) y la inversión (0,8 %) con relación a los primeros tres meses del año.
Por otra parte, el desempleo creció hasta el 7,9 %, el nivel más alto desde 2021, mientras que la informalidad también se incrementó y comprende ahora al 45 % de la población económicamente activa.
Para el mandatario ultraliberal, la informalidad laboral está asociada a la “incertidumbre” que los empresarios mantienen sobre el rumbo político del país a poco más de un año de las elecciones presidenciales.
“Si hay incertidumbre sobre si el proceso (de reformas, ndlr) es permanente o no, no van a tomar decisiones de corte permanente, no van a salir a contratar trabajadores de manera permanente”, argumentó Milei hace dos semanas en un discurso ante ejecutivos.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.