El intendente de la ciudad de Salto del Guairá, Héctor Morán, aseguró que desde antes de asumir está trabajando en proyectos para poder brindar una mano al sector industrial en la zona. Foto: Archivo.
Salto del Guairá proyecta construcción de un parque industrial para aumentar crecimiento
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El intendente de la ciudad de Salto del Guairá, Héctor Morán, aseguró que desde antes de asumir está trabajando en proyectos para poder brindar una mano al sector industrial en la zona. Mencionó que tienen programada la construcción de galpones a fin de facilitar espacio físico para los inversores paraguayos y extranjeros que buscan potenciar el sector en nuestro país.
La industrialización de la ciudad es un tema en el que viene trabajando el jefe comunal desde hace varios años e indica que tienen proyectos a ser concretados una vez que conlleven varias negociaciones. La construcción del parque industrial es uno de sus objetivos principales para que inversores, tanto paraguayos como extranjeros, puedan implementar plantas industriales en la zona.
En comunicación con el programa “A punto”, emitido por el Canal GEN/Nación Media, el intendente señaló estar en comunicación con representantes de fábricas para la puesta en marca del parque con el objetivo de lograr la operatividad y de esa manera generar al menos 200 fuentes de trabajo seguros para todos los habitantes de la ciudad, apoyando siempre el crecimiento.
“Desde mucho antes de asumir la intendencia ya venimos trabajando sobre un proyecto concreto para la construcción de galpones, habilitación de una suerte de parque industrial donde queremos albergar no solo a brasileños y extranjeros que quieran invertir acá en Salto del Guairá, sino también dar oportunidad a la gente local y a los paraguayos que están también en el rubro de la industrialización”, expresó Morán.
Aseguró que en principio están analizando que la habilitación de estos galpones sea sin costo alguno de manera de generar incentivo en las inversiones debido a que es el principal problema con el que cuenta el sector industrial que debe enfrentar un costo altísimo de alquiler. Añadió que están estudiando llegar a un periodo de 19 años y está en pleno proceso.
Si bien existen proyectos bastante interesantes que apuntan al crecimiento de la ciudad, el intendente mencionó que están tratando de llegar a acuerdos, especialmente con la Itaipú Binacional, a fin de concretar todos. Indicó también que esperan a que el gobierno entrante pueda ayudar a la conclusión de las obras dando posibilidades y no generando inconvenientes como lo viene haciendo el actual.
Apuntan al crecimiento de la zona con la creación de fuentes de trabajo mediante la industrialización de la ciudad. Foto: Archivo.
Abandono de la zona
El intendente de la ciudad señaló que esperan el apoyo real del Gobierno en ejercicio debido a que se realizaron promesas que hasta hoy no se cumplieron mientras que los habitantes siguen sufriendo de la necesidad.
En cuanto a la seguridad, indicó que pasaron por situaciones bastante complicadas debido a la floja seguridad que se ofrecía en la zona, pero que fue mejorando poco a poco. Dijo que se registraron varias denuncias de policías que extorsionaban a turistas, quienes finalmente decidían no volver al país provocando un gran perjuicio al turismo de la zona, que registraba un pequeño crecimiento.
Apuntó además a la buena salud del contrabando a gran escala en la zona, que no está a la vista de las autoridades que debían encargarse de ese flagelo. Sin embargo, denunció que las personas que compran mercaderías en menor cantidad están siendo perseguidas por estas autoridades, ocasionando golpes para el comercio en recuperación de la zona fronteriza.
En otras cuestiones, manifestó que están viviendo en un estado de abandono debido a que el Ministerio de Trabajo decidió cerrar la sede del SNPP, en donde los pobladores podían acceder a cursos de formación. Aseguró que trataron de comunicarse con la ministra, pero hasta el momento no obtuvieron respuestas.
La posición paraguaya ante la controversia del Salto del Guairá
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Carlos José Fleitas
Embajador
Fotos: Gentileza
La definición del trazado fronterizo entre Paraguay y Brasil fue el resultado de un largo proceso que sigue hasta la actualidad, combinando negociaciones diplomáticas, acuerdos internacionales y un intenso trabajo de campo realizado por las comisiones mixtas demarcadoras. Esa documentación se convertiría décadas más tarde en uno de los principales fundamentos de la posición paraguaya frente a la controversia del Salto del Guairá. A la fecha resta por demarcar aproximadamente 8 km, en la zona del Refugio Biológico de Mbaracayú.
La frontera entre el Paraguay y el Brasil no surgió de un único tratado ni quedó materializada de manera inmediata. Su definición fue el resultado de un proceso que se extiende hasta la fecha, combinando negociaciones diplomáticas, acuerdos internacionales y un intenso trabajo de campo realizado por las comisiones mixtas demarcadoras de ambos países, dentro de un marco de armonía y discusiones eminentemente técnicas.
A lo largo de este periodo ingenieros, militares y diplomáticos paraguayos y brasileños recorrieron la frontera levantando planos, identificando accidentes geográficos, colocando hitos y dejando constancia de cada decisión en actas demarcatorias.
Esa documentación se convertiría décadas más tarde en uno de los principales fundamentos de la posición paraguaya frente a la controversia del Salto del Guairá.
El punto de partida para la demarcación con el Brasil fue el Tratado de Límites Loizaga–Cotegipe, firmado en Asunción el 9 de enero de 1872, que definió la línea fronteriza entre ambos Estados y dispuso la designación de comisarios encargados de su demarcación.
En cumplimiento de ese mandato se constituyó la primera Comisión Mixta de Límites, integrada por representantes paraguayos y brasileños, que entre 1872 y 1874, que recorrió la frontera, confeccionó planos y erigió los primeros hitos. Desde entonces quedó claro que fijar jurídicamente una frontera y materializarla sobre el terreno eran etapas distintas de un mismo proceso.
Entre los protagonistas de esta primera etapa de la demarcación paraguayo-brasileña destaca el capitán de Fragata Domingo Antonio Ortiz, excombatiente de la guerra contra la Triple Alianza, quien fue designado por decreto del 17 de junio de 1872 como primer comisario paraguayo para integrar la Comisión Mixta encargada de ejecutar el Tratado.
Su misión no se limitó a representar al Paraguay: dirigió sobre el terreno los trabajos iniciales de reconocimiento y demarcación, participando junto a su homólogo brasileño, Rufino Enéas Gustavo Galvão, en la colocación del primer mojón de la frontera sobre el río Apa.
Justamente uno de los desafíos iniciales enfrentados por la Comisión Mixta fue la identificación de la naciente principal de dicho río, punto de especial importancia porque de ella dependía el trazado de la línea divisoria prevista en el Tratado. Las exploraciones de campo realizadas dieron lugar a una divergencia técnica, que fue elevada a consideración de ambos Gobiernos.
La cuestión se resolvió mediante el Protocolo del 7 de enero de 1874, por el cual el Paraguay y el Brasil acordaron reconocer al arroyo Estrella como la naciente principal del río Apa, disponiendo que la frontera siguiera la siguiente coordenada geográfica: Latitud 22°16’39”03 Sur, Longitud 12°39’1”80 Oeste.
El proceso demarcatorio recibió un impulso con el Tratado Complementario de Límites, suscrito en Río de Janeiro el 21 de mayo de 1927, y con el Protocolo de Instrucciones para la Demarcación y Caracterización de la Frontera, del 9 de mayo de 1930. Estos instrumentos reorganizaron los trabajos y crearon la Comisión Mixta de Límites y Caracterización de la Frontera Paraguay–Brasil, encargada de completar la demarcación, reparar hitos, instalar nuevos mojones y desarrollar los estudios topográficos e hidrográficos necesarios para caracterizar toda la línea limítrofe.
Esa continuidad institucional demuestra que ambos Gobiernos entendían que la frontera no era una obra concluida en 1874, sino un proceso permanente de demarcación y caracterización que debía ejecutarse de manera cooperativa y conforme a los compromisos internacionales asumidos.
CONTROVERSIA DE 1965 Y LA NOTA D.P.I. N.° 712
Antes de examinar la Nota D.P.I. N.° 712 resulta necesario comprender el contexto histórico en el que fue elaborada. Desde fines del siglo XIX la propiedad del Salto del Guairá dio lugar a una de las más importantes controversias limítrofes entre el Paraguay y el Brasil.
Mientras el Brasil sostenía que la totalidad del salto le pertenecía y que la frontera ya se encontraba completamente demarcada hasta ese punto, en el Paraguay surgieron diversas interpretaciones históricas y jurídicas acerca del alcance del Tratado de Límites de 1872 y de la soberanía sobre dicho accidente geográfico.
Estas interpretaciones contribuyeron al debate que precedió a la posición oficial asumida posteriormente por la Cancillería paraguaya en la Nota D.P.I. N.º 712 de diciembre de 1965.
Entre las interpretaciones doctrinarias paraguayas más influyentes se encontraba la sostenida por el historiador nacional Efraím Cardozo, quien afirmaba que el Tratado de Límites de 1872 no había adjudicado expresamente al Brasil la soberanía sobre el Salto del Guairá.
Según esta tesis, el Paraguay conservaba el dominio histórico sobre dicho accidente geográfico, ya que la soberanía solo podía modificarse mediante una cesión expresa, inexistente en el texto del Tratado.
Para Cardozo, la línea fronteriza debía llegar hasta el propio Salto, manteniéndose la totalidad de este dentro de la jurisdicción paraguaya. Otra interpretación fue la del jurista compatriota Juan José Soler, que sostenía que el Salto debía analizarse como parte de un río internacional.
Desde esta perspectiva, el Tratado de 1872 disponía que la frontera siguiera el canal principal del río Paraná hasta el Salto, por lo que este constituía un accidente geográfico compartido y no perteneciente exclusivamente al Brasil.
Aunque difería de la posición de Cardozo respecto del fundamento jurídico, Soler coincidía en rechazar la interpretación brasileña según la cual el Tratado había atribuido al Brasil la soberanía exclusiva sobre el Salto del Guairá.
Sin embargo, a mediados de la década de 1960 la controversia dejó de ser únicamente una discusión histórica y jurídica para convertirse en un diferendo diplomático de creciente importancia.
La presencia de efectivos militares brasileños en la región del Salto del Guairá y la paralización de los trabajos de la Comisión Mixta trasladaron el debate desde la interpretación de los tratados hacia el estado efectivo de la demarcación sobre el terreno, otorgando un renovado protagonismo a la documentación producida durante décadas por la propia Comisión.
Así el reclamo del Gobierno paraguayo se realizó en septiembre de 1965, donde por medio de una nota solicitó al Gobierno brasilero el retiro de efectivos militares instalados desde junio de ese año en un sector donde la línea limítrofe aún no había sido materializada mediante hitos.
Paralelamente, solicitó la continuación de los trabajos de la Comisión Mixta Paraguayo-Brasileña de Límites y Caracterización de Fronteras que permanecían suspendidos debido a la ausencia de la delegación brasileña.
El Gobierno brasileño respondió sosteniendo que el tramo de frontera comprendido entre el hito de Ybycuí y el Salto Grande de las Siete Caídas se encontraba íntegramente demarcado, por lo que no existían cuestiones pendientes en ese sector.
En respuesta a esa posición, el 14 de diciembre de 1965 la Cancillería paraguaya remitió la Nota D.P.I. N.º 712, firmada por el ministro de Relaciones Exteriores, doctor Raúl Sapena Pastor, al embajador del Brasil en Asunción, doctor Jayme de Souza-Gomes.
En ella el Gobierno paraguayo expuso oficialmente los fundamentos históricos, jurídicos y técnicos que sustentaban su posición respecto de la demarcación de la frontera en la región del Salto del Guairá.
Raúl Sapena Pastor
DEMARCACIÓN INCONCLUSA
El principal argumento desarrollado por la Cancillería paraguaya consistió en demostrar que la propia historia de la Comisión Mixta desmentía la tesis brasileña de una frontera completamente demarcada desde el siglo XIX. Recordó que, tras el Tratado de 1872, el Salto del Guairá fue considerado un accidente geográfico suficiente para identificar el final de la frontera y no se instaló allí un mojón terminal. Sin embargo, esa circunstancia no significaba que todo el proceso de demarcación hubiera concluido.
Si realmente la frontera hubiese quedado íntegramente demarcada en el siglo XIX, carecería de sentido la firma del Tratado Complementario de Límites de 1927, del Protocolo de Instrucciones de 1930 y la creación de la nueva Comisión Mixta encargada precisamente de continuar las tareas de demarcación y caracterización.
Destacó que durante más de treinta años Paraguay y Brasil continuaron trabajando conjuntamente llegando a instalar 846 hitos, de los cuales 341 correspondían al sector de la Sierra del Mbaracayú.
Ese argumento se reforzaba con las propias actas de la Comisión Mixta. En este sentido adquiere especial importancia la 25.ª Conferencia, celebrada en Río de Janeiro el 20 de noviembre de 1961.
En esa reunión ambas delegaciones aprobaron un programa específico para realizar el levantamiento topográfico del “último trecho aún no demarcado” de la cordillera del Mbaracayú “y su ligazón con el accidente geográfico Salto del Guaira (Salto das Séte Quedas)”, proyectar la ubicación de nuevos hitos y proceder posteriormente a su instalación.
Las campañas desarrolladas en 1962 y 1963 representaron uno de los mayores avances técnicos alcanzados por la Comisión Mixta. Durante esos trabajos se midieron las cotas de más de 10.000 puntos distribuidos en el tramo final de la Sierra del Mbaracayú.
Esa información permitió elaborar cartografía de alta precisión y proyectar la futura ubicación de los hitos que completarían la demarcación. Sin embargo, la delegación brasileña dejó de concurrir a la 26.ª Conferencia, impidiendo que los trabajos fueran analizados y aprobados conforme al procedimiento previsto por el Protocolo de 1930.
Otro de los argumentos consistió en debatir el valor que el Brasil atribuía a determinados mapas y diseños elaborados durante el siglo XIX. Según el Paraguay esos documentos gráficos, si bien eran considerados instrumentos auxiliares, útiles para representar el trabajo realizado, no podían modificar lo dispuesto por el Tratado o por lo materializado posteriormente mediante las operaciones técnicas y actas de la Comisión Mixta.
Una foto que muestra la dimensión del salto
ARGUMENTO JURÍDICO PARAGUAYO
La Posición Paraguaya trasciende la discusión cartográfica para defender un principio fundamental: las controversias internacionales deben resolverse mediante el Derecho y la cooperación entre los Estados. El Gobierno paraguayo recurrió a reconocidos juristas y recordó el principio pacta sunt servanda, según el cual los tratados deben cumplirse de buena fe y respetarse tanto en su letra como en su espíritu.
Esta expresión latina resume una de las reglas fundamentales del Derecho Internacional: los tratados deben cumplirse. Para la Cancillería paraguaya, este principio obligaba a ambas partes no solo a respetar el texto del Tratado de Límites de 1872, sino también a ejecutar fielmente el procedimiento de demarcación acordado posteriormente mediante el Tratado Complementario de 1927 y el Protocolo de 1930.
Desde esa perspectiva, alterar unilateralmente el criterio seguido durante décadas por la Comisión Mixta implicaba apartarse de compromisos internacionales previamente aceptados.
La Cancillería Paraguaya también afirmó su confianza en los medios pacíficos de solución de controversias frente a la propuesta de someter la controversia a arbitraje internacional. Lejos de rechazarla como una herramienta válida, sostenía que antes debían agotarse las negociaciones directas, los buenos oficios, la mediación, la investigación y la conciliación.
En realidad, el Gobierno paraguayo dejó en claro que el desacuerdo jurídico no era el principal obstáculo para las relaciones bilaterales. A juicio de la Cancillería Nacional, las diferencias de interpretación podían ser discutidas mediante los mecanismos previstos, lo que verdaderamente alteraba el clima de entendimiento era la presencia de fuerzas militares en un sector cuya demarcación aún debía completarse.
Por ello, el documento insistía en la necesidad de restablecer las condiciones que permitieran a la Comisión Mixta reanudar sus trabajos y concluir el proceso iniciado décadas atrás.
Mapa de la zona que forma parte de la documentación del proceso
LEGADO HISTÓRICO DOCUMENTAL
La Nota D.P.I. N.º 712 del 14 de diciembre de 1965 transformó la historia de la Comisión Mixta Paraguayo-Brasileña de Límites y Caracterización de Frontera en una auténtica prueba jurídica. Cada conferencia, cada campaña de campo y cada hito colocado eran presentados como evidencia de una política de Estado desarrollada conjuntamente por Paraguay y Brasil durante más de treinta años.
Más que discutir interpretaciones cartográficas aisladas, la Cancillería paraguaya invitó a observar la continuidad de una práctica bilateral que, a su juicio, demostraba de manera concluyente que la demarcación de la frontera en el sector del Salto del Guairá permanecía inconclusa.
Vista desde la actualidad, constituye una de las expresiones más acabadas de la diplomacia paraguaya en materia de límites internacionales.
SITUACIÓN ACTUAL
A la fecha resta por demarcar aproximadamente 8 km, en la zona del Refugio Biológico de Mbaracayú. Esta área abarca aproximadamente 1.356 hectáreas y en sus adyacencias se destaca la ubicación de la ciudad de Salto del Guairá.
Respecto a la definición de la demarcación de la zona, existen dos teorías, que son posiciones históricas de ambos países: la paraguaya, que sostiene que el límite es el ramal de la Cumbre de la Cordillera del Mbaracayú que se desarrolla más al norte y que se dirige hacia la primera caída del antiguo Salto; y la brasilera, que sostiene que el límite es el ramal de la Cumbre de la Cordillera del Mbaracayú que se desarrolla más al sur y que se dirige a la quinta caída del antiguo Salto.
Para finalizar deseo resaltar que en la actualidad la Nota D.P.I. N.º 712 de la Cancillería paraguaya continúa siendo un documento de gran valor para comprender la historia de las relaciones entre Paraguay y Brasil y nos recuerda que la diplomacia también se construye sobre trabajo técnico, archivos, mapas, actas, tratados y argumentos jurídicos.
Esa combinación de diplomacia, conocimiento técnico, memoria documental y apego al derecho constituye, probablemente, el legado más perdurable de este notable documento diplomático que fundamenta la posición nacional sobre este punto.
El jefe de Estado, Santiago Peña sostuvo que la obra, junto con el Corredor Bioceánico y el Centro de Atención a la Primera Infancia, transformará la región del Chaco en los próximos años. Foto: Gentileza
Gran Hospital del Chaco impulsará el desarrollo sanitario y económico de la región
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El presidente de la República, Santiago Peña, verificó este viernes el avance de las obras del Hospital General del Chaco, ubicado en Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón, una infraestructura sanitaria estratégica que apunta a transformar la atención médica en la región del Alto Chaco y beneficiar primeramente a unas 150.000 personas.
En el marco de su jornada de gobierno en el departamento de Boquerón, el jefe de Estado estuvo acompañado por la primera dama, Leticia Ocampos, la ministra de Salud Pública y Bienestar Social, Dra. María Teresa Barán, y la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones, Claudia Centurión, realizando un recorrido por la zona de obras del gran hospital y conocer pormenores del avance de los trabajos.
“Para nosotros esto es realmente una política de Estado, es mirar a los próximos 20 y 30 años. Mariscal Estigarribia va a tener un desarrollo tremendo en los próximos años” indicó Peña. Agregó que este proceso permitirá generar nuevas oportunidades para la población y favorecer que más profesionales de la salud puedan formarse y ejercer en el propio departamento, mediante una visión hospitalaria integral a nivel país.
En este caso, combinará al Centro de Atención Integral a la Primera Infancia recientemente inaugurado y la culminación del Corredor Bioceánico, que permitirá generar nuevas oportunidades para la población y fortalecer la formación de profesionales de la salud en el departamento, con una inversión cercana a los USD 28 millones en aproximadamente 14.000 metros cuadrados de infraestructura.
Ampliar la infraestructura
El futuro hospital contará con 44 camas de internación, 21 unidades de terapia intensiva (neonatales, pediátricas y adultos), 19 consultorios y 4 quirófanos, mediante un proyecto que forma parte de un objetivo del Gobierno de ampliar la infraestructura sanitaria en todo el país.
Asimismo, tendrá áreas de urgencias diferenciadas, laboratorio, diagnóstico por imágenes, anatomía patológica, medicina transfusional, diálisis, farmacia, albergue, cocina, comedor, lavandería y esterilización, además de sectores verdes, estacionamientos diferenciados, helipuerto, planta de tratamiento de efluentes cloacales y sistemas automatizados de prevención y combate contra incendios.
Con estos recursos, más otras fuentes, se están llevando a cabo también la construcción de los hospitales de Concepción, Curuguaty, de San Estanislao, la modernización del INCAN y los proyectos de ampliación del Hospital Nacional de Itauguá y construcción de los grandes hospitales de Asunción y de Ciudad del Este.
Inversión supera los USD 500 millones
Mariscal Estigarribia ha sido elegida como el “punto neurálgico” debido a su posición sobre el Corredor Vial Bioceánico, acompañando el crecimiento económico, productivo y social que atraviesa el territorio chaqueño, lo que generará un aumento significativo en la demanda de servicios en los próximos años, destacaron autoridades.
Infraestructura que será financiada por recursos garantizados en la tarifa de venta de energía entre Paraguay y Brasil en la Itaipú Binacional un plazo contractual de 21 meses, obra estratégica que forma parte de una inversión superior a USD 500 millones destinada a ampliar la capacidad hospitalaria, mejorar servicios y descentralizar la atención médica.
La imagen de bronce medirá 3,5 metros de alto y estará colocada sobre un pedestal de 5,5 metros, alcanzando una altura total de 9 metros. Foto: Gentileza
Avanza monumento de la Virgen de la Asunción en la Costanera Norte a inaugurarse en agosto
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Avanzan los trabajos de creación de la imagen de Nuestra Señora de la Asunciónen la Costanera Norte y la Iglesia pide colaboración de los fieles para terminar la construcción del monumento. La escultora Ingrid Seall, encargada de la obra, se encuentra enfocada en los últimos días en la fundición del bronce que dará forma a la figura mariana, informaron desde el Departamento de Comunicación del Arzobispado de Asunción.
“Quisimos crear una imagen de la Virgen de la Asunción en la que se identificara la iconografía tradicional, pero dando también una nueva mirada”, explicó la artista.
Detalló además que se trata de un ícono que “habla de la devoción de la gente por esta imagen, pero además del dinamismo y los cambios de nuestros tiempos, como también de nuestra cultura y nuestra historia”.
Será una escultura de bronce de 3,5 metros de alto, que estará colocada sobre un pedestal de 5,5 metros. La altura total alcanzará los 9 metros.
Se construye a iniciativa del Arzobispado y la bendición de la obra se prevé para el 14 de agosto, víspera de la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, y fiesta patronal en la capital paraguaya.
El emprendimiento tiene un sentido religioso e histórico, atendiendo a que se erigirá en el espacio donde nació la ciudad de Asunción, frente a la bahía.
Asimismo, el pasado 13 de julio se cumplieron 75 años del nombramiento de la Virgen de la Asunción como Patrona del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación por el papa Pío XII (13 de julio de 1951).
El proyecto es financiado con donativos de empresas y de personas particulares. Las colaboraciones se pueden depositar en el Banco Familiar a nombre del Arzobispado de Asunción en la Cta. Nº: 21-3089166, Ruc: 80000457-4.
Concepción: buscan mano de obra local para construcción de nuevo hospital
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El proyecto de construcción del nuevo Hospital General de Concepción avanza y apunta a generar más oportunidades laboralespara las personas de la zona. En ese marco, este viernes se llevará a cabo una jornada de reclutamiento de 8:00 a 12:00 en el salón Defensores del Chaco de la Gobernación de Concepción, informó el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
En esta ocasión, el Consorcio Hospital del Norte recibirá postulaciones para ocho puestos vacantes. La búsqueda está orientada a profesionales para los cargos de ingeniero residente, ingeniero de oficina técnica, topógrafo, oficial electricista, oficial herrero, oficial plomero, oficial albañil y ayudante práctico en obra, detalló la institución.
En cuanto a los requisitos, los interesados deben ser mayores de 18 años, contar con experiencia previa en el cargo y presentar la documentación correspondiente para una postulación.
Ampliar participación
Actualmente, cerca del 80 % de los 137 trabajadores abocados a las obras corresponde a mano de obra local y con esta convocatoria se busca ampliar este porcentaje de participación en las próximas etapas de ejecución del proyecto, precisó el MOPC.
Foto: Gentileza
La obra se encuentra en la fase estructural y se centra en el sistema de cimentación. Este nuevo establecimiento será construido en un predio de 15 hectáreas y beneficiará a más de 300.000 personas del norte del territorio nacional, que ya no tendrán que desplazarse hasta otros puntos del país para recibir atención.
La construcción del nuevo Hospital General de Concepción contempla una inversión de USD 30 millones. El centro asistencial dispondrá de 32 consultorios, 120 camas para internación, 32 para unidad de terapia intensiva y 6 quirófanos. El centro asistencial ofrecerá servicio de hemodiálisis, fisioterapia, diagnóstico por imágenes y laboratorio; además contará con helipuerto.