Un conversatorio para tratar sobre temas complejos que reúne a líderes de opinión, visionarios y agentes de cambio se llevó a cabo en la Expo Dubái 2020 y contó con la participación de la exministra de Hacienda Lea Giménez. Foto: Gentileza.
Expo Dubái: la exministra de Hacienda Lea Giménez expuso sobre el liderazgo de la mujer
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La doctora en economía y exministra de Hacienda Lea Giménez participó de un panel sobre importancia del liderazgo de la mujer para los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), realizado en la Exposición Universal Dubái 2020, que es llevada a cabo en los Emiratos Árabes Unidos.
“Gracias a todos por recibirme en la Expo Dubái, en el hermoso pabellón de Paraguay, con la calidad que le caracteriza a nuestra gente”, escribió la doctora Giménez en su cuenta oficial de Twitter en respuesta al agradecimiento por su participación en el evento de carácter mundial en Dubái.
La cuenta oficial en redes sociales de la Expo Dubái publicó parte de lo expresado por la exministra de Hacienda de nuestro país durante su presentación.
“Cuando pienso en el increíble legado de tantas mujeres, me doy cuenta de que han hecho una contribución increíble a la formulación de políticas que son fundamentales para los ODS. Por lo tanto, las mujeres son fundamentales”, escribió la doctora en Economía, quien también es máster en Economía por la Universidad de Iowa (EEUU) y licenciada en economía de la Universidad Estatal de Emporia (Kansas, EEUU).
La Exposición Universal Dubái 2020, la primera llevada a cabo en el Medio Oriente, gira en torno a la oportunidad, la sostenibilidad y la movilidad, y cuyo lema es “Conectando mentes, creando el futuro”, fue inaugurada el 1 de octubre pasado y se mantendrá durante seis meses, hasta el próximo 31 de marzo.
Más de 190 pabellones de países y organizaciones exponen lo mejor de cada lugar, pero además se llevan a cabo encuentros temáticos como en el que ha participado la doctora Giménez, en esta ocasión.
El evento forma parte de una serie de actividades tendientes a reforzar el empoderamiento de las mujeres. Foto: Gentileza.
Agentes de cambio
El evento organizado con la colaboración del Pabellón de Hungría reunió a líderes intelectuales, visionarios y agentes de cambio para discutir cómo el empoderamiento de las mujeres puede generar impactos sociales y ambientales positivos.
“Garantizar la igualdad y mayores oportunidades para las mujeres podría ser un factor decisivo en nuestro éxito para lograr un futuro mejor para las personas y el planeta. Fomentar la igualdad de derechos de las mujeres ha sido una prioridad desde hace tiempo”, explican desde el portal del evento, que también contó con audiencia de varios lugares del mundo en modo virtual.
Los más avanzados cazas estadounidenses, como los F-35B del cuerpo de Marines, se reúnen en Medio Oriente como preludio de los preparativos para un ataque contra Irán. Foto: AFP
EE. UU. despliega músculo aéreo en Medio Oriente enviando más de 50 cazas avanzados ante escalada con Irán
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El poderío aéreo estadounidense volvió a exhibirse con fuerza en Medio Oriente. En apenas 24 horas, Washington trasladó más de medio centenar de aviones de combate de última generación —F-35, F-22 y F-16— hacia la región, en un movimiento que refuerza su capacidad de respuesta ante un eventual choque con Irán.
Según informó el portal estadounidense Axios, citando datos de radares de vuelo y a un funcionario de defensa, el despliegue incluye algunos de los aparatos más sofisticados del arsenal norteamericano. La maniobra se produce en un contexto de creciente fricción entre ambas naciones.
La operación aérea se suma a una apuesta naval de alto perfil: la decisión del entonces presidente Donald Trump de enviar un segundo grupo de ataque encabezado por el portaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), el buque insignia más moderno y de mayor tamaño de la Armada estadounidense. En la zona ya opera el USS Abraham Lincoln (CVN-72) junto a su grupo de combate, lo que incrementa significativamente la presencia militar de EE. UU. en el área.
El buque insignia, el portaviones USS Gerald R. Ford, el más grande y moderno de la Armada se une al USS Abraham Lincoln, que ya opera en la zona. Foto: YouTube
Suben las tensiones
El medio indicó que el refuerzo militar coincide con un periodo de tensión sostenida con Teherán. A comienzos de enero, Washington amenazó con una eventual intervención militar, en un primer momento vinculada a las protestas internas en la República Islámica.
Hace dos semanas, en Mascate, capital de Omán, se llevó a cabo una primera ronda de conversaciones indirectas entre ambos países sobre el programa nuclear iraní. Las delegaciones negociaron por separado, con la mediación del canciller omaní. Por parte de Irán participó el ministro de Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, mientras que Estados Unidos estuvo representado por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Sin embargo, la semana pasada Trump anunció el inminente envío de un segundo portaviones a la región, lo que fue interpretado como una señal de endurecimiento. Desde Teherán, el líder supremo Alí Jameneí respondió con un mensaje desafiante, advirtiendo que incluso las fuerzas armadas más poderosas pueden sufrir golpes difíciles de revertir.
Portaviones Abraham Lincoln llega a Medio Oriente para aumentar presión a Irán
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El grupo de ataque del portaviones “USS Abraham Lincoln” ha llegado a Medio Oriente, informó el lunes el mando militar de Estados Unidos, que refuerza así su presencia en la zona en medio de fuertes tensiones con Irán. El portaaviones y los buques que lo acompañan fueron enviados a la región cuando Irán reprimía las enormes manifestaciones de protesta. Aunque el presidente estadounidense Donald Trump no avanzó en una acción militar contra Teherán, ha insistido en que todas las opciones siguen sobre la mesa.
"El Grupo de Ataque del Portaviones Abraham Lincoln está desplegado actualmente en Medio Oriente para promover la seguridad y la estabilidad regionales", dijo en X el Comando Central (Centcom), responsable de las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente y partes de Asia Central.
Trump dijo el lunes al medio estadounidense Axios que Washington tiene “una gran armada cerca de Irán”, pero afirmó que Teherán está dispuesto a dialogar. “Quieren llegar a un acuerdo. Lo sé. Han llamado en numerosas ocasiones”, agregó. Mientras tanto, un alto funcionario estadounidense dijo a periodistas durante una conferencia telefónica que Washington está “abierto para hacer negocios” si los iraníes “quieren ponerse en contacto”.
Las protestas que sacuden la República Islámica de Irán empezaron a finales de diciembre por el costo de vida, pero derivaron en un movimiento contra el régimen teocrático establecido desde la revolución de 1979. Un grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos dijo el lunes que confirmó la muerte de casi 6.000 personas durante las manifestaciones fuertemente reprimidas en Irán.
Trump advirtió repetidamente a Irán que, si mataba a manifestantes, Estados Unidos intervendría militarmente, y también animó a los iraníes a tomar el control de las instituciones estatales. “La ayuda está en camino”, les dijo. Pero no ordenó ataques, tras destacar que Teherán había frenado más de 800 ejecuciones por la presión de Washington.
El portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, advirtió contra una eventual intervención y dijo que Irán tenía “confianza en sus propias capacidades”. “La llegada de un buque de guerra de este tipo no afectará la determinación y seriedad de Irán para defender a la nación”, dijo, en una aparente referencia al “USS Abraham Lincoln”.
Instan a acudir a los hospitales
El Ministerio de Salud de Irán instó ayer lunes a los heridos en las protestas a acudir a los hospitales, mientras organizaciones de derechos humanos acusan a las fuerzas de seguridad de haber detenido a manifestantes en centros médicos. Las protestas comenzaron a finales de diciembre con marchas por la crisis económica y derivaron en un movimiento masivo contra la república islámica, con grandes manifestaciones desde el 8 de enero.
Organizaciones de derechos humanos acusan a las autoridades de haber matado a miles de personas en una represión sin precedentes y bajo un apagón de internet, mientras Irán sostiene que la violencia fue causada por “alborotadores” incitados por Estados Unidos e Israel.
“Nuestro consejo al público es que, si sufren cualquier tipo de lesión, no intenten tratarla en casa y no deben preocuparse por acudir a los centros médicos”, señaló el Ministerio de Salud en un comunicado difundido por la televisión estatal.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos han acusado a las fuerzas de seguridad iraníes de disparar rifles y escopetas cargadas con perdigones directamente a la cabeza y el torso de los manifestantes durante la represión, y luego de irrumpir en centros médicos y domicilios para identificar a los manifestantes por sus heridas y detenerlos.
“Algunos individuos heridos fueron detenidos antes de recibir tratamiento médico, otros durante el tratamiento mismo, y algunos inmediatamente después del alta, y trasladados a lugares desconocidos”, indicó el Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, en un informe publicado el viernes.
Irán advirtió ayer que responderá de forma “contundente” ante cualquier agresión de Estados Unidos, coincidiendo con el refuerzo de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente con la llegada de un portaviones.
La cancillería iraní emitió este mensaje en un momento en que una oenegé con sede en Estados Unidos afirmó que la represión de las protestas ha dejado cerca de 6.000 muertos y que está investigando miles de casos más con dificultades por el bloqueo de internet que se mantiene desde hace 18 días.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre con marchas por la crisis económica y derivaron en un movimiento masivo contra el régimen teocrático, establecido desde la revolución de 1979, con manifestaciones masivas a partir del 8 de enero.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán advirtió de una “respuesta contundente” que provocará “arrepentimiento ante cualquier agresión”, en declaraciones emitidas justo cuando el portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln llegó a Medio Oriente.
Medio Oriente es el laboratorio del conflicto global
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Durante décadas, Occidente observó a Medio Oriente como un escenario ajeno, caótico y condenado a una violencia crónica imposible de resolver. Una región “problemática”, atravesada por odios ancestrales, donde las guerras parecían no tener impacto real más allá de sus fronteras. Ese diagnóstico, cómodo y superficial, hoy demuestra ser uno de los errores estratégicos más graves de nuestra época.
Medio Oriente no es una guerra lejana. Es, desde hace años, el laboratorio donde se ensayan los conflictos que ya están llegando a Europa y a Occidente en general: guerras híbridas, radicalización ideológica, manipulación del discurso de derechos humanos, uso político de la victimización y una sofisticada maquinaria de propaganda global.
Quien no entienda Medio Oriente hoy no entenderá el mundo que viene.
EL PROYECTO POLÍTICO DETRÁS DEL CAOS
Uno de los errores más frecuentes del análisis occidental es reducir los conflictos de la región a disputas territoriales o religiosas. En realidad, desde finales del siglo XX, Medio Oriente está atravesado por proyectos políticos de poder, no por simples diferencias de fe.
La Revolución islámica de Irán en 1979 marcó un punto de inflexión. No se trató solo del derrocamiento del Sha ni del establecimiento de una teocracia chiita. Fue el inicio de un proyecto explícito de exportación del conflicto, basado en la creación, financiación y dirección de actores armados no estatales –los llamados proxies–, que actúan como extensiones del poder iraní sin comprometerlo directamente.
Hezbollah en Líbano, Hamás y la Yihad Islámica en Gaza, las milicias chiitas en Irak y Siria, los hutíes en Yemen: todos responden a una lógica común. No son movimientos espontáneos de resistencia local, sino instrumentos geopolíticos, ideológicos y militares.
Reducirlos a “grupos de oprimidos” es no entender –o no querer entender– la naturaleza del problema.
HAMÁS: IDEOLOGÍA ANTES QUE CAUSA
Hamás suele ser presentado en buena parte del discurso occidental como una organización de resistencia frente a Israel. Esa narrativa omite un dato central: hamás no lucha por un Estado palestino; lucha por la destrucción de Israel. Lo dice su carta fundacional, lo repite su dirigencia y lo demuestra su accionar.
La causa palestina, legítima en muchos de sus reclamos históricos, fue secuestrada por una organización islamista que antepone su proyecto ideológico a la vida de su propia población. El uso sistemático de civiles como escudos humanos, la militarización de escuelas, hospitales y mezquitas, y la represión interna contra cualquier disidencia son hechos documentados, no opiniones.
Sin embargo, gran parte del progresismo occidental prefiere mirar hacia otro lado. Denuncia –con razón– abusos cuando estos encajan en su narrativa, pero guarda silencio cuando las víctimas no resultan ideológicamente útiles.
EL PROGRESISMO SELECTIVO Y LA DOBLE VARA MORAL
Aquí aparece uno de los fenómenos más inquietantes de la política contemporánea: la selectividad moral. Movimientos que se proclaman defensores universales de los derechos humanos, de las mujeres y de las minorías permanecen en silencio –o directamente justifican– a regímenes y organizaciones que violan sistemáticamente esos mismos derechos.
¿Dónde están las marchas feministas contra los regímenes que lapidan mujeres, persiguen homosexuales o encarcelan periodistas? ¿Dónde están las condenas contundentes al uso de niños como combatientes o escudos humanos?
La respuesta incómoda es que la ideología ha reemplazado a los principios. Y Medio Oriente se convirtió en el escenario perfecto para ese ejercicio de hipocresía política.
La masacre del 7 de octubre de 2023 desató la guerra entre Israel y
Hamás
PROPAGANDA, RELATO Y GUERRA INFORMATIVA
Los conflictos actuales ya no se libran únicamente con armas. Se libran con imágenes, consignas y narrativas simplificadas diseñadas para el consumo global. Hamás, Irán y sus aliados entendieron antes que nadie que la batalla mediática es tan importante como la militar.
Occidente, en cambio, sigue reaccionando tarde y mal. Mientras se exige a las democracias estándares absolutos –algo razonable–, se excusa o relativiza la barbarie cuando proviene de actores “antioccidentales”.
Este desequilibrio no es inocuo. Alimenta la radicalización, legitima el extremismo y erosiona la credibilidad de los valores que Occidente dice defender.
EUROPA YA ESTÁ DENTRO DEL CONFLICTO
Pensar que todo esto no afecta a Europa es otra ilusión peligrosa. La radicalización ideológica, los atentados terroristas, los conflictos identitarios y la presión sobre los sistemas democráticos europeos tienen conexiones directas con lo que ocurre en Medio Oriente.
No se trata de estigmatizar comunidades ni de fomentar el miedo, sino de analizar con honestidad. La incapacidad de diferenciar entre inmigración, religión y proyectos políticos radicales ha generado un vacío que otros llenan con discursos extremos.
España, como parte de Europa, no es ajena a este fenómeno. El debate público suele oscilar entre el silencio incómodo y la simplificación ideológica, sin abordar el problema de fondo: la incompatibilidad entre proyectos totalitarios y sociedades abiertas.
AMÉRICA LATINA TAMPOCO ES AJENA
América Latina, por su parte, ha sido durante años terreno fértil para la penetración política y económica de actores vinculados a Irán y al islam político radical. Desde alianzas diplomáticas hasta redes de financiamiento opacas, la región ha sido incorporada al tablero global con una mezcla de ingenuidad y oportunismo político.
Ignorar esta dimensión es repetir errores que otros ya están pagando.
ENTENDER PARA NO REPETIR
Medio Oriente no es un conflicto lejano ni incomprensible. Es un espejo anticipado de tensiones que ya están presentes en Occidente: identidad, ideología, seguridad, libertad y verdad.
El problema no es tomar partido, sino no entender qué se está discutiendo realmente. Cuando el análisis se reemplaza por consignas y la moral por ideología, el resultado siempre es el mismo: más conflicto, más confusión y menos libertad.
Entender Medio Oriente hoy no es un ejercicio académico. Es una necesidad política, cultural y estratégica. Porque el mundo que se está gestando allí no se quedará allí.