La agencia de publicidad integral Lupe está ubicada en Asunción, cuenta con 17 años en el mercado local y obtuvo más de 100 premios nacionales e internacionales. Entre sus cualidades se destaca una característica que la diferencia del resto de las agencias locales y regionales: su gusto por la labor de branding de instituciones culturales, señalan.
Lupe forma parte de Texo, el holding líder de empresas de marketing de Paraguay que en el año 2016 creó la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo; organización sin fines de lucro que busca lo que hace único a nuestro país a través del arte, promoviendo lo mejor del arte paraguayo a través del mecenazgo, coleccionismo, conservación, difusión, investigación y proyección de la producción artística contemporánea.
La agencia fue la encargada de desarrollar todo el branding y la imagen corporativa de la fundación. Parte de ese desarrollo incluyó el diseño de una tipografía propia vinculada al arte, generando unidad y potencia en todas las piezas de comunicación. El trabajo fue realizado por un equipo multidisciplinario amplio y diverso que logró plasmar un branding sólido y pregnante, hoy convertido en una referencia importante cuando se habla de diseño paraguayo.
En el marco del 5to aniversario de Fundación Texo, Lupe se abre al mundo para exportar sus conocimientos, experiencia y talento en el diseño de las instituciones culturales. Con el foco puesto en Hispanoamérica, ya se encuentra trabajando con reconocidos partners españoles en capacitaciones, comunicación y el desarrollo de una nueva marca que muy pronto se dará a conocer. Para obtener mayores detalles sobre el trabajo de branding elaborado para la Fundación Texo pueden ingresar a la página web de Lupe.
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Este martes inauguran una exposición de arte popular e indígena paraguayo en CAF
La muestra “Maestros del Arte Popular e Indígena del Paraguay – La Colección Texo” será inaugurada este martes 13 de octubre, a las 19:00, en la Casa de la Integración de CAF (Mariscal López esquina República Dominicana). La exposición reúne obras de 11 referentes del arte popular e indígena del país y busca acercar al público a sus creaciones.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, junto a CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). La selección forma parte de la Colección Texo y presenta distintas técnicas y materialidades vinculadas con las historias y las formas de creación de comunidades y territorios del Paraguay.
Los artistas que forman parte de la muestra son Blanca Noguera, Ediltrudis Noguera, Julia Isídrez, Virginia Yegros, Néstor Portillo, Osvaldo Pitoé, Marcos Gayoso, Clemente Juliuz, Silvia Arce, Salustiano Portillo y Shastoque Regina Pedro.
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Homenaje a dos referentes
La exposición también rendirá homenaje al artista ishir Flores Balbuena Ogwa y a la ceramista Juana Marta Rodas, madre de Julia Isídrez, en reconocimiento a sus trayectorias y a su aporte al arte popular e indígena paraguayo.
Curaduría de Fredi Casco
El origen de esta selección se remonta a una investigación presentada en 2013 en el marco de Selección Texo, con curaduría de Fredi Casco. El proyecto tuvo como objetivo identificar y dar visibilidad a los artistas detrás de estas creaciones, poniendo en primer plano sus nombres y procesos artísticos.
Como parte de aquella iniciativa, se realizó un registro fotográfico a cargo de Fernando Allen, una serie de microdocumentales dirigidos por Renate Costa y una publicación dedicada a documentar y difundir las trayectorias y obras de los protagonistas.
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“El desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Fredi Casco, director artístico de la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, habló con La Nación/Nación Media sobre el trabajo que vienen desarrollando desde la organización, comentó sobre el rol formativo que se proponen, y se refifirió a la importancia de la participación estatal y privada en el ámbito artístico local.
La Fundación Texo para el Arte Contemporáneo cumplió diez años de existencia, desarrollando en este tiempo actividades que propician mostrar, contar y pensar el arte desde la particularidad propia del país y sus creadores. Se trata de una organización sin fines de lucro fundada en 2016, que se desprende de la iniciativa y el patrimonio del Grupo Texo, fundado por José Daniel Nasta.
El director artístico de la institución, el artista visual, curador y realizador Fredi Casco, compartió un diálogo con La Nación/Nación Media en el marco de este aniversario, partiendo de una mirada retrospectiva sobre lo hecho en esta década, fijando una caracterización del escenario presente y planteando necesidades y una proyección del espacio.
–¿Cuáles considerás que han sido los logros o aportes de la Fundación en la escena del arte contemporáneo en esta década?
–Creo que uno de los principales aportes de la Fundación Texo en estos diez años ha sido generar un espacio sostenido de reflexión y visibilidad para el arte contemporáneo en Paraguay. Cuando comenzamos, nos interesaba no solamente producir exposiciones, sino contribuir a fortalecer una escena. Nos interesaba generar encuentros entre artistas, curadores, investigadores y públicos locales e internacionales, y propiciar intercambios que pudieran tener continuidad en el tiempo. Creo que otro aporte fue ampliar la propia idea de lo que entendemos por arte contemporáneo. Desde Texo hemos intentado mirar una escena más compleja y heterogénea, en la que pueden coexistir prácticas provenientes de diferentes lugares e incluso de diferentes disciplinas.
APRENDIZAJES
–¿Qué aprendizajes generaron un cambio de estrategias o de objetivos a partir del trabajo realizado?
–Diez años son suficientes para descubrir nuevas formas de llevar adelante el programa inicial, incluso aquellas que desafían nuestras propias certezas. Al comienzo quizás pensábamos más en construir una plataforma para una escena contemporánea que necesitaba mayor visibilidad. Con el tiempo entendimos que la cuestión no era solamente cómo colaborar en ello y cómo fortalecer la escena del arte paraguayo, sino también preguntarnos desde dónde queríamos hacerlo.
–¿Qué lectura del escenario local los impulsa a apostar por la formación y la difusión?
–Paraguay tiene una escena artística muy rica, pero históricamente ha tenido una infraestructura institucional bastante precaria, con una política cultural pública débil. Existe una enorme capacidad de producción, pero no siempre existen las mismas condiciones para investigar, debatir, publicar, conservar, formar públicos o hacer circular esas producciones. No es suficiente con producir exposiciones. Una escena necesita pensamiento crítico, conversación, archivos, investigación, mediación y posibilidades de intercambio. Y hay otra cuestión que para mí es importante: durante mucho tiempo Paraguay fue leído desde centros culturales extranjeros. Parte del desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural. –¿Qué planteamientos o proyectos vienen trabajando respecto a la valoración del arte local contemporáneo, sea desde el Estado, los mecenas o los inversionistas?
–Creo que uno de los grandes desafíos sigue siendo construir un sistema más sólido alrededor del arte paraguayo. No podemos depender únicamente de la voluntad de los artistas ni de iniciativas privadas aisladas. Es necesario que exista una articulación entre políticas públicas, instituciones culturales, coleccionismo, mecenazgo, investigación, educación y mercado. También hace falta comprender que apoyar el arte no significa solamente comprar obras o financiar exposiciones. Significa invertir en archivos, publicaciones, investigación, conservación, residencias, formación y circulación internacional. Es decir, construir las condiciones para que una escena pueda desarrollarse y sostenerse en el tiempo. El sector privado puede desempeñar un papel muy importante, pero el Estado tiene responsabilidades que no pueden ser sustituidas por el mecenazgo. Y al mismo tiempo necesitamos desarrollar un coleccionismo local más informado y comprometido, capaz de comprender que adquirir arte paraguayo también significa participar en la construcción y preservación de nuestro patrimonio contemporáneo.
EXPERIMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN
–¿Qué proyectos u objetivos se trazan para la siguiente década?
–Después de diez años, creo que el principal desafío consiste en profundizar y fortalecer lo que hemos realizado. Nos interesa que la Fundación Texo continúe siendo un lugar de experimentación, investigación y formación; que podamos fortalecer todavía más los vínculos con artistas y comunidades de distintas partes del Paraguay y ampliar nuestras redes internacionales o, como diría José Daniel Nasta, el presidente de la fundación: “Hacer diplomacia cultural”. Tal vez el objetivo más ambicioso será continuar trabajando para que Paraguay sea visto como un lugar desde el cual también es posible producir pensamiento y formas de comprender el mundo que son capaces de interpelar a los centros.
–¿Cuáles son los momentos trascendentes o bisagras del proyecto en esta década?
–Me cuesta elegir acontecimientos aislados porque veo estos diez años más como un proceso que continúa al día de hoy, un “work in progress”, como se le dice en la jerga del arte contemporáneo a las obras que aún no están cerradas. Hay exposiciones, programas de formación, encuentros y colaboraciones que fueron modificando nuestra manera de trabajar. Pienso más bien en que hubo programas-bisagra, como “Contar el arte” en el cual desde hace diez años damos la palabra a artistas visuales, arquitectos, músicos, cineastas, gestores culturales, curadores y teóricos. Otro programa, en ese sentido, es “Selección”, que comenzó antes de la Fundación Texo, como un programa de responsabilidad social de las empresas Texo y que luego, a partir de la Fundación, generó un diálogo más transversal con otras disciplinas. También fueron fundamentales las relaciones que construimos con interlocutores internacionales, como la Fondation Cartier, la Bienal de Curitiba o Pinta Sud. No tanto por una cuestión de legitimación externa, sino porque permitieron poner la producción paraguaya en conversación con otras experiencias.
–¿Podrías explicarnos en qué consiste su trabajo y mirada respecto al arte indígena?
–Nosotros, más que nada, intentamos aportar y sumar a las miradas de instituciones como el Museo del Barro o el pensamiento de autores como Ticio Escobar, entre otros, quienes desde hace décadas trabajan y reflexionan en torno a ese universo artístico. Considero que una cuestión central es evitar mirar el arte indígena exclusivamente desde categorías etnográficas. Eso no significa desconocer la importancia de la etnografía o la antropología, pero debemos reconocer que estamos también frente a producciones estéticas contemporáneas de enorme complejidad. Cuando un artista indígena dibuja, pinta, talla o trabaja con fibras, está produciendo universos simbólicos desde sistemas de conocimiento y formas de comprender el mundo diferentes y absolutamente actuales.
REVISAR CATEGORÍAS
–¿Qué desafíos plantea esta visión?
–Esto nos obliga a revisar nuestras propias categorías. Me interesa pensar qué ocurre cuando esas producciones obligan al propio sistema del arte contemporáneo a ampliar o cuestionar sus categorías. Las colaboraciones de antropólogos como Guillermo Sequera, la de Lía Colombino o Ticio Escobar fueron fundamentales para la Fundación Texo. Así como también lo fue la visita de Bruce Albert, Joseca Yanomami y Hervé Chandès. Bruce lleva décadas de convivencia y trabajo con los yanomamis, y su experiencia permite comprender hasta qué punto una imagen puede estar vinculada a cosmologías, conocimientos y experiencias que no se dejan reducir fácilmente a nuestras categorías occidentales.
–¿En qué sentido estas producciones difieren de nuestro imaginario dominante?
–En el caso de Joseca, sus dibujos hacen visibles seres y dimensiones del mundo yanomami que para nosotros pueden pertenecer al terreno de lo imaginario, pero que dentro de su cosmología poseen otra condición de realidad. El diálogo con Hervé también permitió abordar otra cuestión que nos interesa mucho: qué sucede cuando estas producciones ingresan en instituciones internacionales de arte. No se trata simplemente de trasladarlas de un contexto a otro, sino de preguntarse cómo mostrarlas sin neutralizar los mundos y conocimientos de los cuales proceden.
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Muestra de arte popular e indígena de Texo
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Fundación Texo celebra 10 años con encuentros en torno al arte
Contar el Arte: el arte en el encuentro de otros universos y Maestros del Arte Popular Indígena del Paraguay se realizaron esta semana.
Fundación Texo celebra sus 10 años de trayectoria como una institución dedicada a promover, visibilizar y acercar el arte paraguayo a nuevos públicos. A lo largo de esta década, la fundación ha construido espacios de encuentro, reflexión y diálogo alrededor del arte, entendiendo la cultura como una herramienta para ampliar miradas y generar nuevas conversaciones en la sociedad. En este marco, el pasado 16 de setiembre se realizó una edición más de Contar el Arte, el ciclo de encuentros que propone conversar sobre el arte desde distintas perspectivas y poner en contacto a artistas, gestores, investigadores y públicos.
Esta cuarta edición propuso un encuentro sin precedentes en Paraguay con Hervé Chandès, Bruce Albert y Joseca Yanomami, tres invitados internacionales que llegaron desde diferentes recorridos y territorios para conversar sobre el arte popular e indígena y las formas en que estas expresiones representan y construyen otras miradas sobre el mundo.
Bajo el concepto El arte en el encuentro de otros mundos, la conversación acercó a otros saberes, territorios y formas de comprender la relación entre arte, cultura, naturaleza y comunidad.Al día siguiente, el 17, la Fundación Texo presentó también la segunda edición de Maestros del Arte Popular e Indígena del Paraguay: el fuego que queda, una exposición que recupera una iniciativa histórica de la institución y reúne distintas expresiones del patrimonio cultural vivo del país. A 13 años de su primera edición, Fundación Texo volvió a presentar Maestros del Arte Popular e Indígena del Paraguay, reafirmando su compromiso con la investigación, difusión y puesta en valor de las distintas expresiones que forman parte de la identidad cultural paraguaya.
Con la curaduría de Fredi Casco y Fernando Allen, esta segunda edición reúne obras de artistas de diferentes territorios y tradiciones, a través de técnicas como arte textil, talla en madera, dibujo, pintura y cerámica, poniendo en diálogo técnicas, materiales, saberes y formas de creación transmitidas a través de generaciones.