El jueves de la semana pasada, el presidente Santiago Peña adjudicó 121 nuevas viviendas a otras tantas familias en el departamento de Caazapá para ir cumpliendo su promesa de dotar de casa propia a las unidades familiares que no tienen un hogar adecuado. Como es habitual en este tipo de actos, los beneficiarios se sintieron muy felices por poder cumplir su sueño nada menos que con la presencia del primer mandatario de la nación. Porque para que las personas puedan labrar su felicidad es bueno que cuenten con el refugio propio donde tener un presente seguro y cobijar nuevas esperanzas mirando al futuro.
En medio de la alegría de los presentes, el primer mandatario hizo escuchar sus palabras resaltando que estaba reafirmando su compromiso de continuar en la tarea de entregar más casas a fin de reducir el déficit habitacional de nuestro país. Hizo la promesa pública de que no descansará hasta que todos los compatriotas tengan su vivienda propia digna. “Ese es nuestro trabajo, ese es mi compromiso”, resaltó.
Las palabras pronunciadas por el presidente Peña no son meros recursos oratorios para quedar bien con la gente que lo escuchaba. Son la expresión sincera de una nueva realidad que está viviendo el país, el que haya cada vez más viviendas para mayor cantidad de personas. Observando las estadísticas, se puede ver que en sus 30 meses de gestión este gobierno ha entregado 30.873 viviendas en todo el país a otras tantas unidades familiares que tienen ahora el lujo del techo propio.
La cifra mencionada forma parte de las 44.446 soluciones habitacionales gestionadas, cifra que constituye todo un récord en la historia del país. Tanto es así que en la mitad del tiempo que durará su gestión administrativa este gobierno ha entregado un 25 % más del total de viviendas que se han proporcionado en la administración anterior durante cinco años. Cuando los números cantan con la elocuencia de las cifras aritméticas nada se puede discutir porque constituyen la única verdad, que hay que aceptar como lo que es, un hecho real irrefutable.
Es bueno resaltar que un porcentaje importante de las personas que están recibiendo nuevas casas, como titulares, son mujeres, madres y jefas de hogar, además de las comunidades indígenas de diversas parcialidades. Hay que apuntar que con anterioridad los aborígenes no recibían viviendas propias como está ocurriendo en la actual administración estatal, lo que constituye un paso muy importante para mejorar la situación de mucha gente necesitada.
Los directivos actuales del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) están utilizando las más diversas técnicas para posibilitar la entrega de mayor cantidad de casas en todos los departamentos del país. Este hecho, aparte de cobijar a más gente en la morada propia, permite un movimiento económico importante en el campo de la construcción, que da trabajo a mucha gente y utiliza materiales procesados por las industrias locales.
La gestión del Gobierno nacional, que está posibilitando que más paraguayos tengan casa de su propiedad, es una de las tareas más resaltantes de la actualidad. Porque de ese modo no solo se está cubriendo el déficit habitacional existente, sino que se está dando un beneficio de enorme valor a miles de personas que sin la ayuda estatal y de los organismos administrativos del área no podrían conseguir dónde vivir con sus familias.
Si se tiene en cuenta que el promedio de las unidades familiares tiene 5 miembros, se puede afirmar que más de 154.000 personas ya están morando ahora con techo propio mediante el trabajo de la administración actual.
La cifra es importante, pero, como ha señalado el presidente Peña, todavía hay mucho por hacer para atender los requerimientos de todo el país. Lo que se ha conseguido hasta ahora debe servir de estímulo para continuar construyendo y proporcionando más casas para mayor cantidad de gente.
En ese sentido, es muy plausible lo que está haciendo últimamente el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, que está procurando interesar a los paraguayos que viven en otras naciones para que puedan canalizar su dinero a nuestro país a fin de construir hogares en el territorio nacional, donde puedan venir a alojarse y vivir en el futuro. Porque la experiencia enseña que no hay ningún techo mejor que el de la casa propia.