En 2028, Asunción será sede del Mundial de Asadores Ancestrales, una oportunidad para proyectar su gastronomía, turismo y marca país al mundo.
Una parrilla encendida puede convertirse en una inesperada plataforma de promoción internacional para Paraguay. En 2028, Asunción recibirá el Campeonato Mundial de Asadores Ancestrales, una competencia que reunirá a equipos de diferentes países alrededor de una tradición profundamente arraigada en el país: cocinar al fuego.
Paraguay obtuvo 8 de los 12 votos durante la elección de la sede, superando las candidaturas de Brasil, Chile y Bolivia. La organización proyecta la participación de unos 80 equipos, además de jueces internacionales y más de 1.000 visitantes extranjeros entre competidores, delegaciones y acompañantes.
La magnitud del encuentro trasciende lo gastronómico. Cada delegación que llegue al país movilizará una cadena que involucra hoteles, restaurantes, transporte, operadores turísticos, productores y empresas de alimentos y servicios. El desafío, en ese sentido, será convertir el flujo de visitantes en actividad económica y experiencias que extiendan su permanencia en Paraguay.
La competencia no se limitará a premiar el resultado servido en el plato. Su particularidad está en recuperar técnicas ancestrales de cocción y llevarlas al centro de la competencia.
Los equipos deberán trabajar sin artefactos eléctricos ni dispositivos a batería y preparar diferentes proteínas mediante métodos tradicionales, entre ellos piezas de carne a la cruz. El fuego deja así de ser simplemente una herramienta de cocina para convertirse en parte de la identidad de cada propuesta.
En esa cancha Paraguay llega con experiencia. Equipos nacionales ya participaron en campeonatos internacionales y consiguieron posiciones destacadas, construyendo trayectoria dentro de un circuito que combina gastronomía, técnica y representación nacional.
Encarnación abre el camino. La agenda comenzará antes de que se enciendan las brasas en Asunción. En agosto de 2027, Encarnación será sede de un campeonato regional, que reunirá a equipos que buscarán avanzar hacia la competencia mundial del año siguiente.
La elección permite además vincular el calendario gastronómico con otros atractivos del país. Las Misiones Jesuíticas, San Cosme y Damián y otros destinos turísticos podrán integrarse a las experiencias destinadas a visitantes y delegaciones.
Es una oportunidad para ampliar la ecuación: que el evento no termine cuando se apaga la parrilla, sino que continúe en los hoteles, restaurantes, destinos turísticos y negocios que forman parte de la experiencia del visitante.
Carne, gastronomía y marca país. La vidriera también permitirá mostrar productos que forman parte de la identidad gastronómica paraguaya. Además de la carne, la propuesta puede poner en escena ingredientes como mandioca, sopa paraguaya, chipa guazú y embutidos artesanales.
Para la cadena cárnica, el escenario tiene un valor adicional. Paraguay podrá presentar su carne no solamente como un producto de exportación, sino como parte de una experiencia gastronómica vinculada con territorio, cultura y tradición.
La oportunidad está en convertir esa identidad en experiencia y, después, en recuerdo.
Cuando las brasas se enciendan en Asunción en 2028, los equipos llegarán para demostrar quién domina mejor el fuego. Paraguay tendrá una competencia propia: lograr que quienes lleguen por el asado se vayan hablando del país.