Ante los cambios constantes en la actual era tecnológica, que ya venía experimentando una tendencia creciente con cada vez más empresas volcadas al mundo digital, con la llegada de la pandemia se aceleraron los planes y estrategias que quizás estaban marcados para un futuro cercano.
Por ello, ante esa necesidad de ayudar y orientar a las empresas a encontrar ese horizonte ideal para el tipo de negocios, nació una nueva propuesta de servicios sumergida para brindar soluciones a las necesidades reales de cada una.
Se trata de Switch, una empresa creativa que transforma negocios con tecnología, fusionando capacidades tanto de una consultoría empresarial, de una agencia creativa y de software o desarrollos tecnológicos, todo con el objetivo de acelerar el negocio de los clientes.
La compañía, que viene operando desde hace unos seis meses, cuenta con el aval y respaldo de un grupo fortalecido y vasta trayectoria, como lo es el holding Texo.
Para conocer más acerca de los servicios y de la diferenciación ante otras firmas del mismo rubro, La Nación conversó con el CEO y cofundador de la firma, Rodrigo Villamayor, quien abordó en primer lugar la forma en que actualmente se comunica, mueve, compra y actúa en todo sentido el consumidor.
Servicios a fondo
“Para generar a nuestros clientes lo que necesita, primero hacemos un estudio, una evaluación a fondo de los objetivos que tenga la empresa, para conocer el grado de madurez digital que tienen porque hoy en día el consumidor se volcó a ser más digital, y es por ello que ofrecemos una herramienta de consultoría y análisis para conocer qué tan digitalizado o tecnológico se encuentra la empresa”, expresó.
Switch está orientada para ayudar a las empresas a hacer frente a los desafíos actuales del día a día, con la ayuda de la tecnología automatizando algunos procesos, generar contacto con los clientes a través de experiencias, proporcionar programas de recompensas, diseñar canales y optimizar las tiendas digitales.
“Lo que hacemos es ayudar a las empresas a generar mejoras dentro de su sitio digital, enfocado a sus objetivos y al modelo de negocio, a llegar primero a innovaciones de base digital y para ellos desarrollamos con ellos una cultura creativa”, agregó Villamayor.
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Esto les permite estar en constante creación de cosas nuevas, explorar futuros negocios, generar nuevas posibilidades de ingreso y prolongar el relacionamiento con canales permanentes para con los clientes.
“Somos el brazo de innovación de las empresas porque estamos dispuestos a explorar nuevas oportunidades de hacer negocios, uniendo lo mejor de tres mundos; del mundo creativo con la consultoría de negocios y de una empresa de software para generar una propuesta de valor para los que nos elijan”, sostuvo el CEO de Switch.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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Sexta edición de Itaú Transforma busca seguir impulsando a emprendedores
Banco Itaú habilitó las postulaciones para una nueva edición de Itaú Transforma, un programa dirigido a pequeñas y medianas empresas del país. Las inscripciones están abiertas hasta el 9 de agosto.
La iniciativa busca fortalecer emprendimientos mediante un proceso de capacitación, mentorías especializadas y premios en efectivo, con el objetivo de impulsar su fortalecimiento.
Las inscripciones ya se encuentran disponibles a través del sitio oficial del programa, donde los interesados pueden acceder a las bases y condiciones, conocer las etapas del proceso y completar su postulación.
El programa está dirigido a emprendimientos de paraguayos, con al menos un año de actividad y una facturación anual mínima de USD 5.000 y, preferentemente, de hasta USD 500.000.
Los postulantes deberán ser mayores de 18 años. Desde la organización señalan que se valorará iniciativas que incorporen soluciones a desafíos sociales o ambientales, buenas prácticas de sostenibilidad o herramientas digitales dentro de su modelo de negocio.
Formación en diferentes disciplinas. “Itaú Transforma busca fortalecer la capacidad de gestión de emprendedores y emprendedoras, entendiendo lo desafiante que pueden ser los primeros años de funcionamiento de una empresa.
Por eso, el programa se caracteriza por un fuerte componente de formación en diferentes disciplinas con la intención de acompañar el desarrollo de los emprendimientos”, señaló Claudia Bobadilla, gerente de Marketing y Sustentabilidad de Banco Itaú.
Los proyectos seleccionados accederán a un proceso de formación que incluirá módulos sobre modelos de negocio con impacto positivo, tendencias de mercado, flujo de caja, fuentes de financiamiento, estrategias de ventas, marketing, transformación digital y análisis de datos.
Mentorías personalizadas. Como novedad de esta edición, el programa incorporará un componente basado en la metodología Planificación para la Acción, orientado a fortalecer la ejecución de planes estratégicos.
Tras la etapa de capacitación, los finalistas recibirán mentorías personalizadas junto a empresarios de la Asociación de Empresarios Cristianos del Paraguay (Adec), quienes los acompañarán en la revisión de su estrategia y modelo de negocio.
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Comercio agéntico, el próximo paso de los pagos digitales
La llegada de la IA, está dando lugar a nuevas formas de pagos y compras, transformando el sistema de pagos, en este contexto se presentó, durante la Segunda Convención Bancaria de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), el concepto de comercio agéntico, un modelo en el que asistentes inteligentes podrán gestionar transacciones en nombre de los usuarios bajo estrictos estándares de seguridad y consentimiento.
Evolución tecnológica. Uno de los ejes del evento, fue desarrollado por Juliana Bichmann, directora de Productos Digitales de Visa para el Cono Sur, quien expuso sobre el denominado comercio agéntico.
Bichmann explicó que la evolución tecnológica ha transformado progresivamente la manera en que las personas compran. Si Internet permitió acceder a información, los dispositivos móviles llevaron la conectividad a cualquier momento y lugar, mientras que la computación en la nube posibilitó el escalamiento de servicios digitales. Posteriormente, la inteligencia artificial generativa comenzó a asistir a los usuarios en la búsqueda y comparación de productos, y ahora la IA agéntica avanza un paso más al ejecutar tareas en representación de las personas.
Uso emergente en el mundo y sus desafíos. En ese marco surge el comercio agéntico, un modelo en el que un agente de IA actúa como asistente durante todo el proceso de compra.
Según la ejecutiva, ya existen pilotos en distintos mercados del mundo y la adopción transita una etapa inicial, aunque el crecimiento del tráfico proveniente de plataformas de IA hacia sitios de comercio demuestra que esta tendencia comienza a consolidarse.
La especialista señaló que el principal desafío no radica únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en construir confianza.
Explicó que los sistemas de pago actuales fueron concebidos para ser utilizados directamente por personas, mientras que ahora aparece un nuevo actor dentro del ecosistema.
Esto obliga a desarrollar mecanismos que permitan verificar que las transacciones reflejan realmente la intención del usuario, garantizar su consentimiento y evitar fraudes o usos indebidos.
Garantías y seguridad. Para responder a estos desafíos, Visa desarrolló el programa Visa Intelligent Commerce, un conjunto de estándares orientados a crear un ecosistema seguro para los pagos realizados mediante agentes inteligentes.
La propuesta se apoya en tecnologías ya consolidadas, como la tokenización de credenciales y la autenticación mediante biometría y Passkeys, incorporando además una nueva capa destinada a registrar el consentimiento del usuario, los límites de autorización y la identificación del agente que interviene en la operación.
Durante la presentación también se describió cómo funcionaría el proceso completo. El usuario registra su medio de pago en un agente de confianza, que almacena la información mediante tokenización.
Posteriormente, autentica su identidad con biometría y define preferencias o límites de compra. A partir de esas instrucciones, el agente puede buscar productos, presentar opciones y ejecutar el pago una vez obtenido el consentimiento correspondiente, mientras toda la operación incorpora señales que permiten a emisores, adquirentes y comercios validar que se trata de una transacción legítima.
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No se puede dibujar un elefante sin haber visto uno
Christian Kennedy
Director de London Import
Si buscan en Google algo como “los elefantes según los artistas europeos en la Edad Media”, probablemente van a ver varias de las interpretaciones más diversas y poco precisas de un animal de esa época. Si quieren divertirse más, fíjense también en las interpretaciones de tigres, leones y otros animales “exóticos”.
Esto pasaba principalmente porque estos artistas nunca habían realmente interactuado ni visto a estas “bestias”, sino que eran más bien relatos de soldados, viajeros u otros. Entonces, intentando interpretar esas descripciones, los resultados eran lo que vemos hoy en día plasmados en libros de historia. Sumando a la fantasía gráfica, otro relato dentro de este desconocimiento era que los elefantes eran “enemigos mortales de los dragones”. Como nadie en esos espacios combinaba conocimiento del animal más habilidades artísticas suficientes, lo que salía era aceptado como la realidad. Hoy, con mayor conocimiento, nos queda más que claro que hay una alta imprecisión en estas interpretaciones.
Asimismo pasa hoy en día con muchas cosas. Vivimos en un mundo hipercomunicado donde la información viaja más rápido que su validación. Muchas veces consumimos información sin corroborar si proviene de fuentes con el conocimiento suficiente para guiarnos. Sumemos a eso algo que ya tomamos como normal, medio broma, medio en serio, como fuentes de hechos o verdades:
- “Vi en TikTok”.
- “Me apareció en Instagram”.
- “Le pregunté a ChatGPT”.
- O el famoso: “La tía que compartió en Facebook”.
En las empresas pasa exactamente lo mismo. Muchas veces tenemos que tomar decisiones sobre mercados, clientes, procesos o negocios que nunca terminamos de conocer de verdad. Entonces aparecen nuestros propios elefantes medievales: conclusiones construidas sobre relatos, presentaciones, resúmenes o interpretaciones de terceros. La IA puede potenciar ese problema. Cuando nos relajamos y entregamos nuestro criterio, buscamos una respuesta en vez de las preguntas correctas. Dejamos de validar porque el formato parece profesional. Y así, la IA puede incrementar esa sensación de creer conocer a ese elefante que nunca vimos.
Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar esto? Hoy tenemos el mundo en nuestras manos con la tecnología, y el principal motor de búsqueda es la curiosidad.
- Ser responsables en admitir que no tenemos el conocimiento suficiente como para hacer algo sin la ayuda necesaria o sin la investigación necesaria. Primero con nosotros mismos y después con los demás.
- Si decidimos avanzar, recurramos a todas las fuentes con más conocimiento sobre el tema a nuestro alcance, antes y durante nuestro desarrollo del tema. Pueden ser colegas, jefes, mentores o, inclusive, de ser necesario, extraños que sepamos que podrían ayudarnos.
- Si vamos a utilizar la IA, cuestionemos cada punto que nos trae dudas considerando el nivel de nuestro conocimiento, ya que la falta de experiencia nos puede hacer creer que algo es verdad o está correcto por nuestro desconocimiento.
“No puedes esperar progresar en áreas donde no has puesto empeño” (o has tomado acción). Esta frase se le atribuye a Epiceto y nos dice justamente que tenemos que trabajar en algo, conocerlo, para poder crear progreso real en ello.
Se puede iniciar algo sin conocimiento total, pero no se puede considerar un trabajo terminado si no estamos buscando aprender y mejorar cada cosa que se nos presenta en el camino, y así, con más conocimiento, dibujar nuestro elefante de la mejor manera posible.