El preocupante descenso del volumen de procesamiento del sector agroindustrial se debe principalmente al menor volumen de industrialización de la soja. Foto: Gentileza.
Agroindustriales experimentaron el peor nivel de procesamiento durante el primer trimestre
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El bajo nivel de procesamiento de granos experimentado por el sector agroindustrial en este primer trimestre se posiciona como el peor resultado desde la sequía del 2012, ocasión en que se habían procesado apenas 283.265 toneladas.
Desde enero hasta marzo del 2021 se industrializaron 415.977 toneladas de oleaginosas, arrojando una reducción del 47,4% en comparación con el promedio de molienda registrado en el primer trimestre de los últimos tres años (790.901 toneladas). Así lo indica el informe mensual de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
Este preocupante descenso se debe principalmente al menor volumen de industrialización de la soja. A marzo del 2021, el sector agroindustrial procesó 404.691 toneladas de soja, mientras que el promedio registrado entre el 2018 y 2020 fue de 780.941 toneladas.
En cuanto a la cifra mensual, en el mes de marzo del 2021 se molieron 330.266 toneladas. Este volumen se acercó a los resultados mensuales habituales; sin embargo, desde el gremio afirmaron que sigue latente la posibilidad de mantener la tendencia de menor volumen de molienda. “Considerando las deterioradas condiciones actuales de competitividad de la industria aceitera, se estima como algo muy complicado mantener un ritmo de molienda lo suficientemente alto hasta el final del año”, expresaron desde la Cappro.
El retraso en la cosecha de la soja experimentado este año por culpa de un inicio tardío de la siembra, por efecto de la sequía, es identificado por el sector como el principal causante de los malos resultados en los procesamientos. A pesar del aumento en la molienda de otros granos, los industriales aceiteros sostienen que será muy difícil cubrir el desfasaje observado actualmente.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
En Itapúa aprovechan la humedad del suelo para iniciar la siembra de soja
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La Unión de Gremios de la Producción (UGP), informó que productores de Itapúa ya se encuentran en plena siembra de soja. La campaña fue lanzada unos días atrás y se espera llegar a las 11,5 millones de toneladas de granos. Los trabajadores del campo se encuentran aprovechando las últimas lluvias que dejaron buenas condiciones de humedad en los suelos del sur del país, dio a conocer la UGP a través de su boletín semanal.
Con las máquinas nuevamente en las parcelas, el sector encara el inicio de la campaña con optimismo y buenas perspectivas productivas. Si bien, el temporal y la caída de granizos ocasionaron daños puntuales en cultivos de hortalizas y trigo, las precipitaciones favorecieron el inicio de la siembra de soja y girasol, cita el texto.
“El clima está súper bien y con mucha humedad en la tierra. Nos adelantamos al inicio de siembra porque aprovechamos las lluvias”, manifestó Blanca Saiki, representante de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), Itapúa.
Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través de la Dirección de Meteorología e Hidrología y la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), emitió un Boletín de Pronóstico de Lluvia para los días miércoles 09, jueves 10 y viernes 11 de setiembre de 2026.
Sobre las condiciones para la siembra de soja, el reporte señala que existen condiciones favorables de humedad en el suelo y temperaturas óptimas para la germinación. Se aconseja aprovechar las ventanas de buen tiempo, especialmente el sábado 12, debido a una menor probabilidad de lluvias intensas hacia el viernes en algunas zonas.
De la soja a la carne: el desafío de integrar toda la cadena productiva
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Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, destacó el potencial de la soja y el maíz para impulsar la producción de proteína animal y planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura y el acceso a tecnología.
El desafío de la industrialización. La soja paraguaya tiene un desafío que va más allá de las toneladas cosechadas, y es la transformación de su producción en mayor valor dentro del país. Para Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el camino también pasa por una mayor integración entre la producción agrícola y las cadenas de proteína animal.
El desarrollo de la actividad agropecuaria en el Chaco abre nuevas oportunidades en este sentido. Hugo destacó la habilitación de la planta de Industria Pioneros en la región y señaló que, en una zona donde la ganadería tiene un peso importante, existe espacio para conectar la producción de proteína vegetal, como la soja, con la producción de proteína animal, incluyendo carne porcina, aviar y vacuna.
Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Foto: Mariana Díaz
A su criterio, es justamente en esa integración donde se encuentra una de las principales oportunidades de agregación de valor para Paraguay. Sostuvo que el pequeño y mediano productor cuenta con conocimiento y capacidad para desarrollar actividades vinculadas a la producción de carne, pero requiere condiciones que faciliten su incorporación a las cadenas productivas.
Logros y la inversión en la infraestructura. El movimiento también está acompañado por inversiones internacionales. Hugo mencionó la llegada de grupos como JBS y de inversores españoles vinculados a la producción de carne, como parte de un proceso que, según sostuvo, debe seguir consolidándose.
Desde Capeco, la meta trazada es llevar la producción de soja hasta 15 millones de toneladas y la de maíz hasta 10 millones de toneladas. En el caso del maíz, además, observa un crecimiento de la demanda interna, impulsada por la producción de carne y una industria de etanol que suma nuevas plantas a su capacidad instalada.
Pero para que el campo siga creciendo, la infraestructura deberá acompañar el ritmo. Sobre el punto, señaló como desafíos el fortalecimiento de la logística, el mantenimiento de la hidrovía y una navegación eficiente para las exportaciones, además de mejorar las conexiones terrestres con Brasil.
También recalcó la importancia de completar la habilitación del Puente de la Integración, junto con la circunvalación sur de Ciudad del Este y el segundo puente sobre el Monday. Foto: Gentileza
También indicó que la incorporación de tecnología a los pequeños productores es otro desafío, en esa línea destacó que la integración mediante cooperativas puede facilitar el acceso a asistencia técnica, innovación y mejores condiciones de comercialización, permitiendo que el crecimiento de la agricultura se traduzca también en oportunidades para los productores de menor escala.