La sequía de los meses anteriores impactó en los cultivos de soja y maíz zafriña que se sembraron a principios de año, según reportes de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP). El maíz tardío se está recuperando luego de estas últimas lluvias; sin embargo, la soja fue afectada en su desarrollo, comentan los productores de los distintos departamentos productivos del país.
Lauro Fischer, representante de la CAP en Itapúa, manifestó que “el maíz tempranero casi murió de la seca y ataque de cigarrita. Los cultivos más tardíos están lindos y les vino bien la lluvia, pero están chicos todavía. Nadie sabe si se va a poder cosechar por las posibilidades de heladas en las próximas semanas”, dijo.
Agregó que la soja no se desarrolló bien por falta de agua. Por su parte, Aurio Frighetto, productor y dirigente de la CAP en Alto Paraná, manifestó que la soja está perdida casi en su totalidad por la zona. “Debido al estrés hídrico que tuvimos, la soja zafriña tendrá una merma considerable, lastimosamente”.
En cambio, en San Pedro, Víctor Penayo, representante de la CAP, manifiesta que el maíz se está recuperando luego de una lluvia de 30 mm en la zona durante horas de la noche y madrugada.
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“La sequía golpeó al maíz y afectó su desarrollo normal, pero luego de estas precipitaciones a lo mejor podremos salvar algo”, dijo.
Preparativos para siembra
En el mes de mayo empieza la siembra de rubros de invierno, entre los que se encuentran el trigo, la canola y la avena. “Actualmente se están comprando más semillas de canola que de trigo en Itapúa, por lo que estimamos que el área de siembra del trigo será mucho menor este año. Se prefiere la canola por los buenos precios y por la resistencia del cultivo a las heladas, en comparación con el trigo”, sostuvo Fischer.
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Senave refuerza la vigilancia contra la mosca de la fruta para proteger las cosechas
La mosca de la fruta representa una de las principales amenazas fitosanitarias para los productores, debido a su capacidad de propagación y a los daños que ocasiona en los cultivos. Además de comprometer la calidad y el rendimiento de las cosechas, su presencia puede convertirse en una barrera para el comercio internacional.
“Por su alta capacidad de propagación es considerada una plaga crítica”, explicó la ingeniera Carmen Berni, directora general técnica del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) a La Nación / Nación Media. Paraguay aplica procedimientos de vigilancia, inspección y análisis de muestras, tanto en zonas productivas como en los puntos de ingreso al país. Las frutas que presentan indicios de infestación pueden ser rechazadas, por lo que el cumplimiento de las exigencias sanitarias resulta clave para sostener y ampliar el acceso a los mercados internacionales.
Se trata de un complejo de especies de moscas que afectan a distintos cultivos frutícolas. La hembra perfora la cáscara del fruto y deposita sus huevos en el interior; posteriormente, las larvas nacen y se alimentan de la pulpa, provocando su deterioro y caída prematura. Este proceso genera pérdidas económicas para los productores.
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Sistema de monitoreo
El Senave cuenta con un sistema de monitoreo y vigilancia fitosanitaria que permite identificar las especies presentes, registrar sus poblaciones y detectar posibles aumentos en su incidencia. Para ello, instala trampas en distintas zonas productivas, que son revisadas periódicamente. Los resultados permiten generar alertas y orientar las medidas de control junto con los productores y los servicios de asistencia técnica.
“La vigilancia sanitaria no es solamente responsabilidad de nosotros como institución”, remarcó Berni. La estrategia también requiere la participación de los agricultores, quienes deben retirar los frutos caídos y aplicar métodos adecuados para evitar que las larvas completen su ciclo de desarrollo. Entre las alternativas mencionadas por la especialista figuran la solarización de los frutos afectados, mediante bolsas plásticas que permitan elevar la temperatura, y su enterramiento a una profundidad suficiente para impedir la salida de los insectos adultos.
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Élite de Rinde, el programa de Agrotec que sigue de cerca cada cultivo
Agrotec impulsa un programa que combina tecnología agronómica, seguimiento técnico y mediciones a campo para evaluar el potencial productivo de la soja y el maíz, generar conocimiento y fortalecer las decisiones del productor.
En la agricultura, el rendimiento final no depende de una sola decisión. La genética, la nutrición, el manejo sanitario, las condiciones climáticas y la tecnología aplicada durante el ciclo productivo forman parte de una ecuación que exige cada vez más conocimiento y precisión.
Con esa premisa, Agrotec SA, miembro del grupo Agrihold, desarrolla Élite de Rinde, un programa anual que acompaña a productores de soja y maíz para evaluar el potencial productivo de sus cultivos y comprender cómo se construyen los resultados en el campo.
La iniciativa combina parcelas monitoreadas, soluciones agronómicas de distintas categorías, visitas de consultores y mediciones objetivas durante la zafra y la zafriña. El propósito es generar información confiable sobre el comportamiento de los cultivos y aportar herramientas que permitan tomar decisiones mejor fundamentadas.
Participan productores de zonas como Bella Vista, Santa Rita, Campo 9, San Alberto, San Pedro, Nueva Esperanza y Pedro Juan Caballero. La comparación se realiza entre productores de una misma zona edafoclimática, es decir, con condiciones similares de suelo y clima, para considerar las particularidades de cada entorno productivo.
Conocimiento que se traduce en decisiones. La importancia del programa radica en acercar la tecnología a las condiciones reales de producción. Más allá de incorporar insumos, el desafío consiste en comprender cómo se comportan los cultivos, identificar tendencias y ajustar el manejo ante escenarios climáticos y sanitarios variables.
Las jornadas técnicas complementan el seguimiento con contenidos sobre fisiología vegetal, enfermedades y estrategias de manejo. También se comparte información sobre el mercado, los precios internacionales, el avance de la siembra y la comercialización de granos.
Según Diego Jacomo, gerente de Nutrición y responsable del programa en Agrotec, la iniciativa busca integrar información y experiencias para fortalecer la capacidad de ejecución de los productores.
En un sector cada vez más profesionalizado, medir, comparar y aprender se convierten en herramientas estratégicas. Élite de Rinde apunta precisamente a conectar conocimiento agronómico y tecnología con decisiones que pueden incidir en la eficiencia y el resultado económico de cada campaña.
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Validan el potencial productivo de cultivos con proyecto Élite de Rinde
Empresa desarrolla un programa en áreas monitoreadas de soja y maíz, que combina soluciones, seguimiento y mediciones.
La validación del potencial productivo real de los cultivos es fundamental en el proceso de acompañamiento para alcanzar los mejores rindes al final de la cosecha. Como parte de esta iniciativa, Agrotec SA, miembro del grupo Agrihold, desarrolla un programa en áreas monitoreadas de soja y maíz, que combina soluciones, seguimiento y mediciones. Élite de Rinde es el proyecto que genera información confiable y conocimiento aplicado, y que durante octubre reúne, en varias jornadas, a expertos y productores para el intercambio de experiencias.
Es un proyecto de Agrotec creado para trabajar más de cerca con los productores y conocer de qué manera adoptan tecnología y acceden a información. Diego Jacomo, gerente de Nutrición y responsable del Programa Élite del Rinde de Agrotec, dijo que la idea no es solo medir quién produce más, sino acompañar durante la zafra y la zafriña, de tal forma a entender juntos lo que sucede en el ciclo productivo y analizar cómo se construyen los resultados. Bajo el lema “Más rendimiento, más conocimiento y más resultados”, Élite de Rinde es un programa anual que integra tecnología agronómica, acompañamiento técnico y evaluación a campo. Está orientado a validar el potencial productivo real de los cultivos tratados con los servicios y el portafolio de Agrotec.
A través de áreas monitoreadas de soja y maíz, el programa combina soluciones de distintas categorías, seguimiento permanente y mediciones objetivas, generando información confiable y conocimiento aplicado. “El objetivo principal del proyecto es generar valor técnico para nuestros clientes, trabajando de cerca con cada productor. Agrotec tiene soluciones 360.°, tales como semillas de soja y maíz de altísima calidad; fertilizantes y abonos; agroquímicos de destacada calidad; productos para fisiología y nutrición de plantas elaborados con aliados de renombre mundial; biológicos ofrecidos con el respaldo de grandes socios y tratamiento de semillas. Además, somos pioneros y seguimos innovando en tecnología de aplicación, tecnología digital y servicios”, sostuvo.
Los participantes del proyecto Élite de Rinde son productores seleccionados de diferentes zonas y regiones, como Bella Vista, Santa Rita, Campo 9, San Alberto, San Pedro, Nueva Esperanza y Pedro Juan Caballero. Los productores compiten entre sí dentro de una misma zona edafoclimática, es decir, bajo condiciones y características similares de suelo y clima.
Agrotec selecciona productores abiertos a la incorporación de nuevas tecnologías, interesados en innovar y dispuestos a compartir sus experiencias y resultados. Esa integración de información es fundamental, porque les permitirá tener capacidad de ejecución al compartir sus experiencias en el campo”, agregó.
VISITA DE EXPERTOS
Como parte del programa, Agrotec desarrolla actividades a campo mediante visitas de sus consultores, quienes brindan recomendaciones y comparten experiencias durante el ciclo del cultivo. Además, realizan el levantamiento de información para los indicadores agronómicos. “Como la agricultura no es recta ni sigue una regla o cálculo exacto lineal, hay demasiados momentos, climas y zonas; por eso hay que observar las tendencias y lo que más acontece en el ciclo”, explicó.
El proyecto contempla varias interacciones, con jornadas y encuentros durante octubre. En el marco de estas actividades, especialistas abordan temas relacionados con la fisiología de las plantas, para comprender el comportamiento de la soja frente a condiciones adversas y la preparación del cultivo para lograr buenos retornos mediante una inversión adecuada ante las variaciones climáticas. También se desarrollan contenidos enfocados en enfermedades, con recomendaciones para afrontar escenarios asociados a El Niño y su incidencia en las enfermedades de la soja.Las actividades se iniciaron en Pedro Juan Caballero y continuaron en San Pedro, Nueva Esperanza y San Alberto. El recorrido continúa por otras zonas productivas del país y culminará el viernes, con jornadas en Bella Vista.
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Capeco apunta a producir hasta 45 millones de toneladas en 2040
La expansión de áreas cultivadas, la diversifiación de los rubros y la incorporación de nuevas zonas productivas marcan la hoja de ruta del sector agrícola paraguayo hacia 2040.
Proyecciones y nuevas zonas productivas. El sector agrícola paraguayo apunta a alcanzar entre 40 y 45 millones de toneladas de granos para el año 2040, según proyectó el director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Hugo Pastor, dentro de esta meta, la soja continuará como principal rubro agrícola.
Como parte de esta visión, el sector plantea llegar a 5 millones de hectáreas de soja, acompañadas por unas 2,5 millones de hectáreas de maíz y la recuperación del área de trigo hasta unas 800.000 hectáreas. A estos cultivos se sumarían el crecimiento del arroz y otros rubros de rotación, como chía, sésamo, girasol y canola.
La expansión agrícola también avanza hacia nuevas zonas del país; Pastore señaló que departamentos como Paraguarí, Cordillera y Concepción están incorporando progresivamente a la agricultura algunas tierras tradicionalmente destinadas a la ganadería.
Este proceso abre oportunidades para ampliar la base productiva y diversificar las regiones agrícolas. Otro territorio con potencial es la Región Occidental, donde Pastore destacó las condiciones de los suelos del Chaco y el avance de la integración entre agricultura y ganadería, acompañado por la infraestructura y la industria instalada en las colonias menonitas.
Integración de productores. Pastore también resaltó la importancia de integrar a los pequeños productores a las cadenas productivas como una vía para contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades rurales.
“Entre el 2002 y el 2022 se redujo a más de la mitad la pobreza en el país precisamente por la integración de estos campesinos a las cadenas productivas”, afirmó.
Sobre el fenómeno de El Niño, Pastore señaló que las lluvias son favorables para la producción frente a escenarios de sequía, aunque advirtió que eventuales excesos de precipitaciones podrían generar dificultades en la logística vial y portuaria.
La proyección hacia 2040 combina así mayor producción, diversificación de cultivos, incorporación de nuevas áreas y participación de más productores, con el desafío de sostener la competitividad y fortalecer la infraestructura necesaria para movilizar una producción cada vez mayor.