La Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam) y el Banco Nacional de Fomento (BNF) presentarán mañana jueves la tercera edición del exitoso programa denominado Vehículo 0km para la gente. Una de las novedades de este plan es que incluirá al segmento de maquinarias para la compra a través de créditos preferenciales.
Los nuevos planes de financiamiento y las marcas al igual que modelos que serán incluidos serán detallados en el estacionamiento del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), con la presencia del presidente de la Cadam, Miguel Carrizosa; el ministro del MIC, Luis Castignioli, al igual que el titular del BNF, Carlos Florentín.
Lea también: Entes del Estado recibieron 22,4% más en fondos del Tesoro este año
Cabe señalar que la comercialización de vehículos cero kilómetro, al igual que las maquinarias, fue bastante afectada en sus ventas como consecuencia de la pandemia del nuevo coronavirus.
Al cierre del mes de octubre de este año, Cadam registró el ingreso de 19.031 vehículos livianos y camiones, significando esta cifra una reducción del 23,5% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando fueron importadas más de 24.000 unidades.
Los vehículos livianos decrecieron 22,6%, con 17.765 unidades importadas al cierre de dicho mes. Automóviles, furgones, minibuses, camionetas y SUV mantuvieron descensos de 14,9%, 59,5%, 51,2%, 31,3% y 25,1%, respectivamente.
No obstante, es destacable que el plan Vehículo 0km ha sido un éxito, especialmente en su primera fase, donde se vendieron más de 5.000 unidades de diferentes marcas a través del financiamiento otorgado por el BNF y que se replicó de muy buena forma en la segunda parte de dicho plan, que sigue aún vigente.
Dejanos tu comentario
Vialeros proponen aumentar inversión y cambiar estrategia de financiamiento público
El sector vial advierte que Paraguay enfrenta un rezago estructural en infraestructura y plantea la necesidad de anticipar la discusión del Presupuesto General de la Nación (PGN) para evitar repetir escenarios de subfinanciamiento, sostuvo Paul Sarubbi, titular de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), durante una entrevista en “Fuego cruzado” del canal GEN/Nación Media.
Sarubbi insistió en que el país debe empezar a trabajar desde ahora en el presupuesto 2027 y señaló que, el año pasado, el proyecto presupuestario se elaboró sin la participación del sector, por lo que al llegar al Congreso se evidenció que los recursos asignados eran insuficientes. “No queremos volver a encontrarnos a fin de año con un presupuesto que no cubre las necesidades”, afirmó.
El dirigente empresarial puso cifras al problema. Mencionó que Paraguay arrastra un déficit de aproximadamente USD 30.000 millones en infraestructura, mientras que la inversión pública anual apenas alcanza entre USD 500 y 600 millones. “Es claramente insuficiente para cerrar la brecha”, sostuvo.
Si bien reconoció el aporte que en su momento representaron los recursos provenientes de Itaipú Binacional, advirtió que ese margen ya no está garantizado hacia adelante. Planteó la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiamiento y de planificar con mayor anticipación.
Rol del Banco Central
Por su parte, el economista Sergio Sapena también habló en “Fuego cruzado” y abordó el debate desde la política macroeconómica y el rol del Banco Central del Paraguay (BCP) en el financiamiento del déficit. Explicó que es la diferencia entre ingresos y gastos del Estado, y que su financiamiento puede darse mediante emisión o endeudamiento. Propuso ampliar el nivel de deuda vinculada a la banca matriz, pasando de niveles cercanos al 1,5 % del producto interno bruto (PIB) a alrededor del 6 %.
Según su análisis, esto permitiría movilizar entre USD 2.500 y USD 3.000 millones para inversión pública, principalmente en infraestructura. Argumentó que este aumento no necesariamente generaría inflación si existe capacidad ociosa en la economía. “El Banco Central tiene dos objetivos: la inflación y el pleno empleo. Mientras haya capacidad ociosa, la economía puede absorber esa expansión sin presiones inflacionarias”, explicó.
Dejanos tu comentario
Santa Rosa revoluciona el mercado con la nueva GWM Poer P500 híbrida enchufable
Santa Rosa Paraguay, representante oficial de GWM en Paraguay, anuncia el desembarco oficial de la Poer P500 híbrida enchufable. Esta Pick-Up de lujo no solo llega para competir en el segmento de las medianas-grandes, sino para liderarlo mediante la implementación de la tecnología híbrida enchufable, combinando un desempeño todoterreno brutal con una eficiencia energética sin precedentes.
Un nuevo estándar en motorización y potencia
La GWM Poer P500 híbrida enchufable se posiciona como una de las camionetas más potentes del mercado local, con sus 402HP de potencia, gracias a su motorización híbrida enchufable, con un motor naftero 2.0 turbo asistido por un motor eléctrico, que te permite tener una autonomía 100% eléctrica de hasta 106 Kilómetros.
Todo esto en una pickup con capacidades Off Road 4x4, y sin perder toda la tecnología y confort en el interior, con una pantalla de 14.6” para la multimedia, con Android auto y Apple Carplay, seguridad al máximo con sus 6 airbags y sistemas ADAS, Cámara 360, para una experiencia de manejo completamente de otro nivel, y lo mejor de todo, su precio exclusivo de lanzamiento de USD 44.990.
“Con el lanzamiento de la Poer P500, Santa Rosa reafirma su compromiso de traer a Paraguay lo último en innovación automotriz global. No es solo una pickup más; es una declaración de tecnología y confort que tanto nosotros como todos los paraguayos estaban esperando”, destacó Fernando Correa, gerente Comercial de Santa Rosa Paraguay.
Sobre Santa Rosa Paraguay
Con una trayectoria consolidada en el sector automotriz paraguayo, Santa Rosa Paraguay continúa expandiendo su portafolio con marcas de vanguardia como GWM, ofreciendo respaldo de posventa de primer nivel y soluciones de movilidad sustentable para todo el país.
Dejanos tu comentario
La educación superior paraguaya necesita un plan estratégico
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la ANEAES
Cuando Corea del Sur empezó su transformación en los años sesenta, tenía indicadores de pobreza comparables a los de los países más pobres de África. Hoy es la duodécima economía del mundo.
No lo logró por sus recursos naturales, que son escasos, sino porque cada gobierno, sin importar su color político, sostuvo una misma decisión durante décadas: hacer de la educación superior el motor de su desarrollo.
Singapur hizo algo parecido sin tener siquiera un gran territorio. Australia acaba de lanzar un acuerdo nacional universitario con la meta de que el 80 % de su población activa tenga formación terciaria para 2050. En todos estos casos la clave fue idéntica: un plan de calidad con metas cuantificables, sostenido más allá de los ciclos electorales, que hizo de la universidad columna vertebral del proyecto nacional.
Paraguay tiene energía abundante, tierras fértiles, población joven y una posición geográfica importante en el Cono Sur. Lo que no tiene son instrumentos estratégicos que conviertan esas ventajas en capacidades humanas.
No debemos perder de vista que, sin capacidades humanas, las ventajas naturales se exportan como materia prima barata. Repito, es ese nuestro problema de fondo. Requerimos la voluntad política de organizar un sistema coherente de calidad que parta de la evidencia, transparente sus procesos y tenga un norte claro.
El Estado ya cuenta con una institución que ha construido, en más de veinte años de trabajo, las bases técnicas y la legitimidad internacional para vertebrar ese sistema. La ANEAES, además de evaluar y acreditar, ha desarrollado un modelo de evaluación por fases que representa una innovación conceptual seria en el contexto latinoamericano. En lugar de medir con la misma vara a instituciones que parten de puntos muy distintos, establece exigencias progresivas donde cada fase prepara la siguiente.
La evaluación formativa que incorporó recientemente completa esa filosofía: acompañar en vez de sancionar, construir capacidades en vez de emitir juicios definitivos. Su membresía activa en RANA, RIACES, SIACES e INQAAHE, y la validación internacional obtenida ante el SIACES en 2024 confirman una institución con solvencia técnica reconocida fuera de nuestras fronteras.
Esa fortaleza institucional necesita ahora un marco estratégico nacional. Un “Plan Nacional de Educación Superior” que resuelva la fragmentación que hoy hace del sistema de educación superior un verdadero laberinto.
Una institución que quiere cumplir con la ley debe navegar entre el CONES para la habilitación, la ANEAES para la acreditación, el MEC para el registro de títulos y el CONACYT para la investigación, sin que estos organismos compartan parámetros, bases de datos ni coordinen calendarios.
Es urgente un modelo de gobernanza donde la información fluya de principio a fin, donde se unifiquen los procesos de habilitación y acreditación de carreras e instituciones, los planes de mejora se conecten con las líneas de financiamiento y un portal público permita saber no solo que carreras están acreditadas y cuál es la empleabilidad real de sus egresados.
Respecto a lo último, la ANEAES ya avanza en consolidar dichos datos, aunque dicha trazabilidad debe hacerse extensiva a todo el sistema en cuestión.
Pero la coherencia institucional no alcanza si la oferta académica sigue desconectada del país real. Paraguay forma abogados y administradores en exceso, mientras carece de ingenieros, biotecnólogos y especialistas en tecnologías de la información.
La pertinencia tiene que medirse con datos concretos y criterios geográficos: por ejemplo, Itapúa necesita agroindustria, el Chaco gestión ambiental, Alto Paraná logística. Antes de 2028, el país debería contar con un mapa nacional de competencias que cruce la oferta académica con las necesidades productivas departamento por departamento.
Cuando esa información esté organizada con más evidencia, las familias podrán tomar mejores decisiones, las instituciones tendrán incentivos reales para mejorar y el Estado podrá asignar recursos con criterio estratégico.
La formación docente es otro desafío ineludible. La inteligencia artificial generativa ha cambiado las reglas de lo que significa enseñar y evaluar en educación superior. Un profesor que no sabe integrar estas herramientas está formando profesionales para un mundo que ya dejó de existir.
Con menos del 0,15 % del PIB invertido en investigación y desarrollo, Paraguay no puede esperar que sus universidades diversifiquen la economía si no crea incentivos que movilicen también inversión privada hacia la investigación aplicada. BECAL ha formado más de 3.700 profesionales de alto nivel en las mejores universidades del planeta, lo que les falta, entonces, son condiciones institucionales para desarrollar su potencial aquí.
Todo esto debe converger en metas medibles y por las cuales alguien rinda cuentas. Para 2028: un mapa de competencias operativo, un sistema integrado de información y un cuerpo docente en proceso de certificación digital. Para 2035: 25 % de graduados en áreas STEM, inversión en I+D al 0,5 % del PIB y 70 % de las carreras del interior en proceso de acreditación.
Para 2050: centros de excelencia reconocidos regionalmente, brecha territorial de calidad reducida a la mitad y multiplicación de proyectos de investigación universitarios que contribuyan a la diversificación productiva. Aunque parezcan cifras ambiciosas, son el derrotero que la experiencia internacional señala para una efectiva expansión de la educación superior en clave de desarrollo nacional.
Nuestro país tiene hoy una confluencia inédita, un plan nacional de desarrollo con horizonte a 2050, una agencia de acreditación con modelo innovador y reconocimiento internacional, un programa de becas consolidado y un sector productivo que reclama capital humano calificado.
Falta el instrumento que integre todo esto en una hoja de ruta de Estado, con la ANEAES y su filosofía de mejora continua como eje vertebrador del sistema. Son objetivos alcanzables en veinticinco años como políticas de Estado sostenidas, que trasciendan los ciclos electorales e impacten en las próximas generaciones.
Dejanos tu comentario
El 22 de abril el Gobierno realizará la primera subasta de Bonos del Tesoro
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), iniciará su calendario de financiamiento con la primera subasta de bonos del Tesoro del 2026, prevista para el 22 de abril, en coordinación con el Banco Central del Paraguay (BCP).
La operación contempla la reapertura de una serie de títulos con vencimiento en 2035, lo que permite al gobierno continuar captando recursos en el mercado local sin emitir nuevos instrumentos, optimizando así su estrategia de deuda.
Según el cronograma oficial, la liquidación se realizará el 24 de abril, mientras que el vencimiento está fijado para el 12 de agosto de 2035.
Leé también: Delegación de Singapur evalúa frigoríficos paraguayos tras apertura de mercado
Estos bonos ofrecen pagos de intereses de forma semestral, característica que los convierte en una alternativa atractiva para inversionistas institucionales y participantes del mercado de capitales que buscan ingresos periódicos y previsibilidad.
La colocación se realizará a través del BCP, entidad encargada de canalizar estas operaciones, en línea con el esquema habitual de subastas competitivas. En este proceso, participan principalmente casas de bolsa, bancos y otros agentes financieros habilitados, que actúan como intermediarios para la colocación de los títulos.
Desde el MEF señalan que este tipo de instrumentos forma parte de la estrategia de financiamiento del Estado, permitiendo cubrir necesidades presupuestarias y gestionar el perfil de la deuda pública, priorizando el desarrollo del mercado de capitales local.
Los interesados pueden acceder al pliego de Bases y Condiciones a través del portal oficial del MEF, donde también se publican detalles técnicos de la emisión, condiciones financieras y resultados de subastas anteriores. Asimismo, están habilitados los canales de consulta mediante casas de bolsa y el propio BCP.
La subasta marca el inicio de las operaciones del año en el mercado interno de deuda, en un contexto donde el gobierno busca mantener el acceso a financiamiento en condiciones competitivas y fortalecer la participación de actores locales en este tipo de instrumentos.
Te puede interesar: Agentes proyectan inflación de 3,7% para el 2026