La Federación de Industrias Creativas del Paraguay estableció una alianza con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), con el objetivo de impulsar programas de formación para jóvenes con talento que quieran explotar sus ideas y proyectos, de modo a aportar en la reactivación económica del país a más y generar empleo.
Los cursos habilitados son de marketing digital, diseño de modas, elaboración de software, audiovisuales, iluminación, videojuegos, entre otros, dirigido especialmente para aquellos jóvenes que estén culminando su bachillerato, de modo a encaminarlos en el campo laboral del sector creativo, cada vez más pujante en el mercado local, y que requiere de más profesionales en el rubro.
Lo interesante del programa es que a más de formar a los jóvenes, una vez egresados de los diferentes cursos, serán incluidos en la bolsa de trabajo del Servicio Público de Empleo del Ministerio de Trabajo, para que tengan oportunidades de inserción en el mercado laboral en el segmento de la industria creativa.
La cooperación fue sellada con la firma de un convenio, para que a través del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) se puedan desarrollar estos programas de capacitación que contemplará las diversas áreas afines a la industria creativa mencionadas más arriba.
La idea es también que a través de las capacitaciones los jóvenes puedan arrancar algún emprendimiento propio o insertarse en empresas vinculadas al sector, con miras a forjar nuevos empleos o mantener las existentes con ideas reforzadas, que es lo que busca el plan de recuperación económica tras la crisis socioeconómica generada por la pandemia del COVID-19.
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El convenio fue firmado por el presidente de la Federación de Industrias Creativas del Paraguay, Alejandro De Filippis, de forma conjunta con la ministra de Trabajo, Carla Bacigalupo, y la directora general del SNPP, Addis Merlo de Maciel.
Para mayor información, los interesados pueden entrar en contacto con la FIC, el Ministerio del Trabajo o directamente con el SNPP.
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Capacitan en explosivos y remoción de artefactos
El comandante del Ejército paraguayo, Manuel Rodríguez, presidió la ceremonia de clausura del curso de “Explosivos y Remoción de Artefactos Terroristas”, desarrollado en el Comando de Ingeniería del Ejército (Cominge), con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas y operativas del personal militar.
Durante la capacitación, los participantes adquirieron conocimientos especializados en procedimientos relacionados con la identificación, manipulación y neutralización de artefactos explosivos, conforme a los más altos estándares de preparación profesional.
La formación estuvo orientada al cumplimiento eficiente de misiones de alta complejidad, reafirmando el compromiso institucional con la capacitación permanente y la excelencia operativa.
PREPARACIÓN DE PERSONAL
El curso buscó además consolidar la preparación del personal para responder de manera eficaz ante situaciones que requieran intervenciones técnicas especializadas, en el marco de las funciones de seguridad y apoyo desarrolladas por la institución militar.
De la ceremonia participaron también el comandante del CIMEE, Esteban Rodríguez; el comandante del Cominge, Pedro Rodríguez; además de oficiales generales, superiores, subalternos, suboficiales e invitados especiales.
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La desintoxicación digital avanza entre los jóvenes
- Ulysse Bellier
- Fotos: AFP
Desplazarse sin Google Maps, dejar de deslizar el dedo por Instagram, guardar los auriculares para escuchar el canto de los pájaros: durante un mes, un grupo de jóvenes cambió sus teléfonos inteligentes por sencillos aparatos de tapa y se embarcó en una desintoxicación digital.
La iniciativa forma parte de un movimiento emergente de jóvenes de varias partes del mundo que buscan liberarse de los efectos nocivos de las redes sociales.
“Estaba esperando el autobús y no sabía cuándo llegaría”, recordó Jay West, de 29 años, quien participó en el desafío “Un mes offline”, organizado por una pequeña startup de EE. UU. con el apoyo de un grupo comunitario local.
Los viejos hábitos son difíciles de erradicar, y West –que trabaja como analista de datos para el sistema de metro de Washington– comentó que a menudo se encontró metiendo la mano en el bolsillo para buscar su teléfono móvil, pese a que no lo llevaba encima. Pero finalmente resultó ser una experiencia liberadora, asegura.
“ESTÁ BIEN ABURRIRSE”
“A veces me aburría, y eso está bien!”, recordó una tarde reciente en una huerta comunitaria de la ciudad donde los participantes de la experiencia se reunieron para compartir las dificultades y las alegrías de desconectarse. “Está bien aburrirse”, dijo West.
Sentada a su lado estaba Rachael Schultz, de 35 años, quien tuvo que pedir indicaciones a desconocidos que pasaban en bicicleta. También Lizzie Benjamin, de 25, que desempolvó viejos CD que su padre había grabado para poder escuchar música sin recurrir a Spotify.
Antes de la desintoxicación, a Bobby Loomis –trabajador del sector inmobiliario de 25 años– le costaba ver siquiera un episodio completo de una serie de televisión sin mirar su teléfono.
En el Reino Unido también se están volviendo comunes los Offline Club, donde no hay mensajes, ni redes sociales, solo encuentros en el mundo real. Las entradas para estas desintoxicaciones digitales normalmente se agotan. Por disfrutar de ese momento sin teléfono pagaron 9,50 libras (unos 12 dólares).
En las mesas en las que se sientan los participantes hay juegos, material para pintar o hacer otras actividades manuales. Este tipo de club ha llegado también a París, Barcelona y Dubái. Estos clubes sin conexión también responden a una epidemia de soledad, por lo que gente busca una interacción real con otras personas lejos de las pantallas.
VIDA SOCIAL ENRIQUECEDORA
Desde hace tiempo, los científicos vienen alertando que la adicción a los teléfonos móviles está asociada con una menor capacidad de atención, problemas de sueño y ansiedad.
En un fallo histórico de fines de marzo, un tribunal de California dictaminó que Instagram y Youtube son responsables de la naturaleza adictiva de sus plataformas.
Un número creciente de jóvenes estadounidenses está, por fin, tomando nota de ello. Según una encuesta de YouGov realizada el año pasado, más de dos tercios de las personas de entre 18 y 29 años desearían reducir su tiempo de uso de pantallas.
Y existen nuevas herramientas disponibles para lograrlo: aplicaciones, dispositivos para bloquear el teléfono y grupos –como el de Washington– que promueven desintoxicaciones de un mes.
“DIETAS” DE REDES SOCIALES
En los campus universitarios se han popularizado las “dietas” de redes sociales de varias semanas, y las reuniones sin pantallas entre amigos se han convertido en una tendencia en las grandes ciudades.
Prescindir del teléfono inteligente, aunque sea solo por un par de semanas, conduce a un “mayor bienestar y a una mejor capacidad para mantener la atención”, afirmó Kostadin Kushlev, investigador de psicología en la Universidad de Georgetown.
Los estudios preliminares sugieren que esos efectos perduran en el tiempo, añadió. Josh Morin, uno de los organizadores de los programas de desintoxicación en Washington, considera que simplemente dejar de usar el teléfono no es suficiente y que resulta vital ofrecer una alternativa atractiva.
Su programa incluye una sesión semanal de debate para los participantes, en un bar de karaoke situado en un barrio de moda de la capital estadounidense. “Para romper realmente con ese hábito, es necesario ofrecer una vida social, comunitaria y enriquecedora”, señaló Morin.
“EL COMIENZO DE ALGO IMPORTANTE”
La iniciativa “Un mes offline” fue lanzada hace un año por un grupo comunitario y ahora es operada por una empresa llamada Dumb.co.
Participar cuesta aproximadamente 100 dólares por persona, tarifa que cubre el préstamo de un celular viejo precargado con herramientas esenciales –llamadas telefónicas, mensajes de texto y la aplicación Uber– que se sincronizan con el teléfono inteligente del usuario.
Hasta la fecha, la startup ha avanzado a paso lento. Espera superar la marca de mil participantes en mayo. Pero los expertos vislumbran una tendencia más amplia.
Graham Burnett, profesor de historia en la Universidad de Princeton, cree estar frente al “amanecer de un movimiento auténtico”, similar al surgimiento de la ola ecologista en la década de 1960, que dio lugar a importantes leyes de protección medioambiental.
Kendall Schrohe, de 23 años y empleada en una organización de vigilancia de la privacidad digital, completó el programa mensual de desintoxicación en Washington en enero.
Ahora es capaz de orientarse por su barrio sin depender de Google Maps; además, eliminó su cuenta de Instagram y organizó su propio grupo de sobriedad digital. “Adopté una perspectiva optimista y siento que realmente estamos ante el comienzo de algo importante”, comentó.
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Rutas gastronómicas: relato, identidad y vínculo
Por: Alba Delvalle
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
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Liderar con claridad, conectar con sentido
Por: Adelaida Alcaraz
¿Puede el marketing ser mucho más que comunicar y convertirse en una forma de entender a las personas y transformar decisiones? Esa fue la pregunta que se hizo Paola González, gerente de Marketing de Banco Basa, sobre la cual construyó las bases de una carrera en constante evolución.
Hoy, al frente del área de Marketing de Basa, cada decisión busca algo más profundo que una campaña: construir sentido, relevancia y conexión real.
“Inicié mi camino en marketing con una fuerte curiosidad por entender a las personas y cómo las marcas pueden influir en sus decisiones”, relató. Esa curiosidad marcó sus primeros años, atravesados por la acción, campañas, activaciones y marca en movimiento.
Con el tiempo, esa mirada se transformó y le permitió entender que el marketing no solo comunica, sino que incide directamente en los resultados del negocio y en la forma en que las marcas se posicionan en la vida de las personas.
El salto al sector financiero fue un punto de inflexión, pues significó mayor exigencia, precisión y responsabilidad en cada mensaje. “Aprendí que el liderazgo efectivo no pasa por tener todas las respuestas, sino por construir equipos que puedan encontrarlas”, afirmó.
Para Paola, liderar implica crear condiciones reales de crecimiento. Equipos donde la confianza no es discurso, sino base de acción diaria.
“Creo en liderar con claridad y coherencia”, afirmó. Esa claridad se traduce en dirección, pero también en cultura, en espacios donde las ideas se expresan, se ponen a prueba y se convierten en resultados concretos.
Hoy apunta a seguir elevando el marketing, sin perder la esencia de un liderazgo presente, consciente y profundamente humano.
Frase de cabecera: “El marketing que no genera impacto, es solo ruido”.
Libro favorito: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen Covey
Podcast favorito: Masters of Scale