De un “descalce financiero muy grande” alerta el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), Luis Villordo, en caso de prosperar el proyecto de ley que cancela y anula las facturas del consumo de energía eléctrica de los meses de marzo, abril y mayo con posibilidades de extenderse hasta el mes de agosto.
Según Villordo, una de las implicancias de la ley sería refacturar los 227 millones de dólares que ya se facturaron. Dijo además que para hacer frente a esta situación se requerirían 300 millones de dólares, monto no disponible.
Explicó que los 227 millones de dólares corresponden a la totalidad de facturas cobradas de todos los usuarios que hay que cancelar, en caso de que el Ejecutivo promulgue la ley. “La ley hace mención a la cancelación de los más de 1.700.000 usuarios por todo este tiempo desde el inicio de la pandemia hasta este mes”, declaró Villordo a medios estatales.
Dijo que la cancelación de las facturas podría generar ciertos inconvenientes impositivos o tributarios a la institución y los usuarios.
Subsidio de seis meses
En cuanto al subsidio por seis meses y a todo tipo de usuarios que plantea la Cámara de Diputados, ello requerirá de 300 millones de dólares, adelantó Villordo. “Ese dinero no lo tenemos, definitivamente no lo tenemos”, enfatizó el titular de Ande al tiempo de advertir que “eso crearía un descalce en el flujo de caja que imposibilitaría pago”.
De esta situación, Villordo manifestó que advirtió a los legisladores de ambas cámaras del Congreso Nacional, antes de que el tema fuera analizado en plenaria. “Yo interactué con la gran mayoría y les puse al tanto de las consecuencias de lo que estaban aprobando”, aseguró.
Leé también: ANNP registra repunte en recaudaciones de primera quincena de junio
Dejanos tu comentario
Anuncian que el Palacio de Justicia quedará sin energía eléctrica este sábado durante tres horas
El suministro de energía eléctrica en las dos torres del Palacio de Justicia de Asunción será interrumpido este sábado 24 de octubre, de 08:00 a 11:00, debido a tareas de mantenimiento en la Estación Puerto Sajonia, dependiente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), informaron este martes desde la Corte Suprema de Justicia.
La medida fue comunicada por la Dirección de Infraestructura de la Corte, a través del Departamento de Mantenimiento Técnico. Los trabajos contemplan la revisión y el mantenimiento de los sistemas de medición, protección y control de la instalación eléctrica.
Te puede interesar: Una mujer denunció asalto a mano armada de dos adolescentes de 14 años
Generadores
Durante las tres horas previstas para la intervención, los grupos generadores del edificio entrarán en funcionamiento para abastecer los circuitos de emergencia. De esta manera, se mantendrán operativos los sistemas de iluminación, los ascensores, el centro de datos y las motobombas.
Según lo informado, el servicio eléctrico será restablecido a las 11:00, una vez concluidas las tareas programadas.
La institución solicitó comprensión a funcionarios, profesionales del derecho y usuarios que acuden diariamente a la sede judicial ante las posibles molestias que pueda ocasionar la interrupción temporal del suministro.
Dejanos tu comentario
El discreto encanto de la cancelación
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la ANEAES
El pasado 29 de setiembre, durante la presentación de una plataforma digital del gobierno estadounidense, Donald Trump dispuso que la expresión “inteligencia artificial” fuera sustituida por “superinteligencia” en las comunicaciones oficiales. Nueve días después, anunció en su red social Truth Social que consideraría como su “enemigo” a quien utilizara el nombre anterior.
El episodio me hizo recordar algunas prácticas de la cultura “woke”, de la que Trump se ha declarado adversario. Recordemos que “woke” se relaciona con estar “despierto” en inglés y que, originalmente vinculada a la denuncia del racismo, hoy alude a una sensibilidad progresista especialmente atenta a las identidades, las discriminaciones y el lenguaje.
Sus críticos le reprochan decretar qué puede decirse y qué palabras deben desaparecer, pero ahora ellos mismos descubren las ventajas de administrar el vocabulario ajeno.
Tomemos como ejemplo la libertad de expresión. Defenderla como principio supone reconocerla también al adversario. Pero cuando una opinión se juzga por la identidad de quien la pronuncia antes que por sus argumentos, una frase puede ser valiente en boca de los nuestros e intolerable en boca de los otros.
La libertad termina convertida en privilegio de quienes piensan como nosotros, mientras sus administradores se proclaman, naturalmente, sus más fervientes defensores.
No es casual que este modo de razonar encuentre antecedentes en cierta recepción del pensamiento francés que acompañó y sucedió al Mayo del 68. Aquella constelación sometió a crítica al sujeto racional, a las verdades establecidas y a toda pretensión de universalidad.
Décadas después, algunas de esas herramientas fueron reinterpretadas en las universidades estadounidenses, donde la pregunta por las relaciones de poder se volvió gravitante.
Luego llegó la vulgarización de las teorías, el salto de la crítica a la consigna cultural. El resultado fue paradójico: se volvió sentido común sospechar de toda verdad universal, mientras determinadas interpretaciones comenzaban a exigir obediencia casi religiosa.
Esta sensibilidad nacida de la impugnación de las jerarquías encontró promotores en universidades de élite, grandes corporaciones, plataformas digitales y oficinas encargadas de redactar protocolos para cuidar las “diferencias” y las “sensibilidades”, como dicen quienes tienen la horrible obsesión de pluralizar los sustantivos.
Lo que comenzó como un lenguaje de la emancipación terminó sirviendo para clasificar personas, administrar reputaciones, realizar generosas consultorías y producir nuevos expertos. Una tradición dedicada a desenmascarar el poder proporcionó así un vocabulario cómodo para ejercerlo.
La rebeldía había conseguido algo que las barricadas de París del 68 difícilmente imaginaron, convertirse en un sofisticado departamento administrativo.
Quizás el “wokismo” sea menos una ideología progresista que un espíritu prepolítico, una actitud capaz de instalarse en doctrinas opuestas. Su denominador común sería la renuncia a reglas basadas en la argumentación, reemplazadas por la autoridad de identidades y pertenencias. Donde unos invocan la experiencia de grupos históricamente excluidos, otros invocan la supremacía étnica o nuevas jerarquías naturales. Cambian los símbolos, las víctimas y los culpables, pero permanece el procedimiento: comprobar si quien habla está “autorizado” para formular determinada afirmación.
Así prospera un “wokismo antiprogresista”, con sus sensibilidades heridas, sus propias víctimas, su vocabulario obligatorio, sus ceremonias de exclusión y, por supuesto, sus listas de cancelados.
El caso de Trump resulta particularmente irónico, porque después de que el ala dura republicana dedicara años a denunciar la corrección política, su presidente termina practicándola desde la Casa Blanca, hasta convertir una palabra en prueba de lealtad.
Más aún, asistimos a una curiosa transformación de la célebre distinción entre amigos y enemigos de Carl Schmitt. Aquello que el jurista alemán consideraba una distinción específicamente política aparece revestido de criterios morales e identitarios. Ya no basta con refutar al adversario, también hay que demostrar que pertenece a una categoría moralmente sospechosa y merece ser excluido de la conversación. Para eso alcanza con encontrar una palabra fuera de lugar y convertirlo en un condenado moral, sin derecho a réplica.
El motivo de la inteligencia artificial agrega otra ironía. Durante décadas, ciertos ambientes intelectuales cuestionaron al sujeto racional, la originalidad de las obras y las fronteras entre lo real y sus representaciones.
Ahora que las máquinas escriben, producen imágenes e imitan voces humanas, reaparece la preocupación por la autenticidad y la identidad de los autores. Resulta difícil no sonreír ante la urgencia con que algunas esencias, despedidas solemnemente de los seminarios, vuelven a ser convocadas para defender la singularidad humana.
De ese modo, en una inversión típica de las comedias de enredos, los antiguos deconstructores buscan ahora en el Hombre (como concepto) algo imposible de deconstruir, acaso para tranquilizar su buena conciencia ante los riesgos de la inteligencia artificial, mientras que los cultores de la incorrección política comienzan a mirar con creciente simpatía la posibilidad de regimentar el uso del lenguaje.
Los filósofos franceses no son responsables de cada extravagancia contemporánea, ni podemos confundir la denuncia de injusticias reales con el particularismo de sus versiones más dogmáticas. Importa distinguir las obras de sus usos, una crítica del poder de su posterior aprovechamiento por quienes lo ejercen.
Hay una diferencia fundamental entre denunciar la falsa neutralidad de una regla y pretender que ninguna regla tenga validez más allá de la identidad de quien la invoca.
La primera posición somete los principios a la crítica, mientras que la segunda termina por liquidarlos. Precisamente en esa confusión es donde proliferan los comisarios del lenguaje, de todas las tendencias, siempre dispuestos a decidir qué se puede decir, quién tiene derecho a decirlo y, sobre todo, quién merece ser silenciado.
Dejanos tu comentario
Ande abre concurso público para cubrir 75 vacancias en puestos técnicos y operativos
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) habilitó un Concurso Público de Ingreso a la Carrera del Servicio Civil con el objetivo de incorporar a 75 nuevos funcionarios a su plantel permanente. El proceso está orientado a cubrir vacancias operativas y técnicas en Asunción, el departamento Central y diversas localidades del interior del país, ofreciendo salarios mensuales que van desde G. 3.933.400 hasta G. 5.423.350.
La mayor oferta de puestos corresponde al perfil de Lector Distribuidor II, con 32 vacancias distribuidas a nivel nacional y una asignación de G. 3.933.400, requiriendo bachillerato concluido y un curso de electricidad doméstica de 100 horas. Le sigue el cargo de Electricista de Distribución IV, que dispone de 20 plazas en todo el territorio con una remuneración de G. 4.731.400, exigiendo Educación Media completa y 240 horas de formación técnica.
Asimismo, la institución busca incorporar a 18 Operadores de Estaciones y Subestaciones IV para Asunción, Central y otros nueve departamentos, con un sueldo de G. 4.300.900 y los mismos requisitos de bachillerato y capacitación técnica de 240 horas. Por su parte, la posición de Electromecánico IV ofrece tres vacantes destinadas a Coronel Oviedo, Horqueta y Coronel Bogado, con igual escala salarial e idénticas exigencias académicas.
La nómina de puestos se completa con dos vacancias para Despachante de Carga Junior con sede en Asunción, Central y Ciudad del Este. Este cargo ofrece la retribución más alta del llamado, fijada en G. 5.423.350 mensuales, y exige como requisito excluyente contar con un título de formación técnica superior en el área.
Las postulaciones estarán abiertas del 20 al 26 de octubre de 2026, en días hábiles de 08:00 a 15:00, exclusivamente a través de la plataforma postulaciones.ande.gov.py mediante Identidad Electrónica. Previamente, la Ande transmitirá una charla informativa el lunes 19 de octubre a las 10:00 por su canal de YouTube (@andeonline), mientras que las bases y condiciones detalladas se encuentran disponibles en el portal Paraguay Concursa.
Dejanos tu comentario
Ande recibió informe final de estudio coreano orientado a fortalecer el sistema eléctrico nacional
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) recibió el informe final del primer proyecto de cooperación desarrollado en el marco del Programa de Intercambio de Conocimientos (KSP, por sus siglas en inglés), orientado al fortalecimiento de la planificación de la transmisión y las subestaciones del sistema eléctrico paraguayo. El documento fue presentado en el marco de un aporte de la República de Corea.
Del evento fueron partícipes el titular de la estatal, Ing. Miguel Báez; el Sr. Tae-Hyun Choi, asesor principal del KSP; el Sr. Hyuk-Sang Sohn, embajador de la República de Corea; ejecutivos de la institución, funcionarios de la Dirección de Planificación y Estudios e invitados especiales.
Leé más: Itaipú suministró 21.619 GWh de energía a la Ande entre enero y septiembre de 2026
En el marco de la presentación, los especialistas coreanos compartieron los principales resultados y recomendaciones del trabajo realizado, en conjunto con profesionales de la Ande. La iniciativa permitió integrar la experiencia técnica coreana con el conocimiento de los profesionales de la institución sobre las características, los desafíos y las necesidades del sistema eléctrico nacional.
Soluciones
Entre las soluciones tecnológicas consideradas se encuentran los sistemas flexibles de transmisión en corriente alterna (FACTS), los compensadores serie controlados por tiristores (TCSC) y los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS), cuya aplicación deberá evaluarse de acuerdo con las condiciones y los requerimientos del sistema eléctrico local, según la información publicada por la Ande.
Seguidamente, se valora que las recomendaciones del informe final constituyen un insumo técnico para fortalecer los estudios de expansión de la red y orientar la preparación de futuras inversiones. Su evaluación permitirá a la estatal disponer de mayores elementos técnicos y económicos para priorizar obras, optimizar el aprovechamiento de la infraestructura existente, entre otras cosas.
También se menciona la transferencia de conocimientos efectuada, la cual contribuirá al fortalecimiento de las capacidades de los profesionales de la institución y a la incorporación de nuevas herramientas para la toma de decisiones.