Las recaudaciones mediante el Impuesto a la Renta Personal fueron de un total de G. 204.869 millones durante el primer cuatrimestre del año, lo que corresponde a una caída del 21,3%, teniendo en cuenta que en el mismo período de tiempo del año pasado los ingresos por este tipo de impuesto fueron de G. 260.342 millones, según informe publicado por la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET).
El viceministro de Tributación, Óscar Orué, explicó el confinamiento por la cuarentena permitió operar solo mediante los sistemas digitales, ya que no se permitió el pago en ventanilla desde que fue emitida la Ley de Emergencia Sanitaria.
En líneas generales, los ingresos provenientes de los diversos impuestos registraron una caída del 19,6% durante los primeros cuatro meses de este año, esto teniendo en cuenta que en ese período las recaudaciones fueron de un total de G. 3,87 billones, frente a los recursos recaudados en el primer cuatrimestre del 2019, que fue de G. 4,81 billones.
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Desde la cartera fiscal indicaron que durante el mes de abril se registró una disminución del 54,1% en los ingresos efectivos.
Considerando la disminución de la actividad económica y el traslado de los vencimientos del mes de abril a mayo, adoptado por el Estado paraguayo en su tarea de enfrentar y frenar los efectos de la pandemia ocasionada por el COVID 19 en la economía local, la institución logró recaudar unos G. 660.507 millones (US$ 102 millones) en dinero efectivo y aproximadamente G. 47.084 millones (US$ 7 millones) en compensaciones con créditos fiscales. Es decir, la suma total de ingresos en el cuarto mes del año fue de G. 707.591 millones.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) fue la imposición que mayor dinamismo económico generó en el primer cuatrimestre, que registró ingresos al fisco por un valor total de G. 2,37 billones. Sin embargo, esta cifra representa una caída del 7,3% en comparación con el mismo período de tiempo del 2019, cuando este impuesto recaudó aproximadamente G. 2,56 billones.
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Menos pobreza en Paraguay: cómo la economía impactó en los ingresos
La reducción de la pobreza en Paraguay durante 2025 no es solo un dato estadístico, sino el reflejo de cómo el crecimiento económico empieza a impactar en la vida cotidiana de la población, según explicó el ministro asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia, Juan José Galeano, al analizar los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Según las cifras oficiales, la pobreza total bajó de 19,6 % en 2024 a 16 % en 2025, lo que representa una caída de 3,6 puntos porcentuales en un año. A su vez, la pobreza extrema se redujo de 3,7 % a 2,4 %, mostrando una mejora en los sectores más vulnerables.
Galeano explicó que estos resultados se entienden a partir de los ingresos que generaron las personas durante el 2025. Señaló que la pobreza se mide comparando cuánto gana una persona con lo que necesita para cubrir sus necesidades básicas.
El asesor destacó que los indicadores macroeconómicos, como el crecimiento del producto interno bruto (PIB), la inflación controlada y la reducción del desempleo, tuvieron un impacto directo en estos resultados.
Paraguay registró un crecimiento económico cercano al 6 % en 2024 y un promedio de 5 % en los últimos tres años, mientras que la tasa de desempleo se redujo a 3,6 %. “Esto muestra cómo la macroeconomía llega a la microeconomía”, afirmó Galeano, al resaltar que el crecimiento se tradujo en más empleo y mayores ingresos para las familias.
De acuerdo con el análisis oficial, dos tercios de la reducción de la pobreza se explican por el crecimiento económico y la generación de empleo, mientras que el resto responde a políticas públicas y otras fuentes de ingreso.
El Gobierno sostiene que la clave para seguir reduciendo la pobreza es continuar generando empleo formal y ampliar la cobertura de seguridad social. “La mejor política social es el empleo”, reiteró Galeano, en línea con el enfoque del Ejecutivo.
Estos datos significan que más paraguayos están logrando cubrir sus gastos básicos y mejorar su calidad de vida. Sin embargo, el desafío sigue siendo que esta mejora llegue con la misma fuerza a todos los sectores, especialmente en las zonas rurales, donde la pobreza sigue siendo más alta.
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Peña ratifica que el plan de ajustes se da para el fisco, no para la economía
El presidente de la República, Santiago Peña, aseveró que el plan de ajuste se da para el fisco teniendo en cuenta una caída en ingresos tributarios y de binacionales, por dos componentes, externo e interno: por un lado, la baja del dólar y, por otro lado, el fortalecimiento de la moneda nacional, el guaraní.
Esto va en línea con lo explicado por el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, de que la economía paraguaya mantiene un alto dinamismo impulsado por el sector privado en 2026, por lo que el “ajuste de cinturón” o “economía de guerra” es exclusivo del fisco. Alegó que las recaudaciones estaban previstas crecer 8 %, y al final se estancó, lo que representa USD 450 millones menos al fisco, que, sumados al efecto del dólar, son más de USD 600 millones lo que faltan.
“Este es un trabajo que lo venimos implementando ya desde el año pasado; de hecho, los atrasos que terminamos acumulando en el año 2025 es un poco consecuencia de esa disminución que ya empezamos a ver en el segundo semestre del año pasado. Los economistas tratamos siempre de analizar si los fenómenos son transitorios o son permanentes; esto se volvió un fenómeno medio permanente: el fortalecimiento de nuestra moneda”, explicó Peña en conversación con los medios de comunicación.
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Agregó que esto responde a factores internos y a factores externos. “En los factores internos, la economía está creciendo, se está invirtiendo y eso fortalece al guaraní, y el elemento externo es que Estados Unidos tiene una política de devaluar el dólar americano, y eso escapa totalmente a nuestro control”, refirió.
Así también, indicó que los ajustes ya se venían implementando; mientras tanto, a partir de este año, ya se vienen realizando de una manera mucho más estructural, dando previsibilidad de qué es lo que se puede hacer, tanto con los ministros como con los diferentes sectores empresariales.
“Nosotros acá tenemos dos problemas, un problema de flujo y un problema de stock. ¿Cuál es el flujo? No acumular más las deudas mes a mes, resolver eso y lo otro es como resolver el problema del stock, que es cuál es la deuda que se atrasó, pero tenemos un plan que estamos implementando. No descartamos absolutamente nada”, apuntó el presidente.
Subsidio a transportistas
El mandatario habló además del subsidio al sector de transporte público, y aseguró que el Gobierno está al día con el pago de ese subsidio; explicó que hay pagos de subsidios que se hacen regularmente mes a mes y la implementación de variable de ajuste, que cada seis meses se ven los ajustes sobre los componentes y se hace un pago, y esa compensación será abonada en unos días más. Aseguró que no se está evaluando la suba del pasaje.
“No estamos evaluando; el subsidio tiene dos componentes: un componente que es el pago mensual y después la evaluación de la tarifa que se hace cada 6 meses, y ahí se hace en esas discusiones si hay que hacer pagos, tanto para arriba como para abajo, pero en este momento tenemos que hacer un pago, que absorbería en función de esa tarifa técnica”, refirió.
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Salario mínimo
Otro de los temas abordados por el presidente Peña fue la discusión sobre el ajuste del salario mínimo, y no descartó que se implemente o modifique el mecanismo de ajuste. “Se podría evaluar un cambio diferente, pero también el cálculo del índice al consumidor, que se hace sobre una encuesta que hace el Banco Central, que típicamente cada 10 años se está haciendo este año, una nueva reevaluación, una nueva encuesta para poder realmente ver todos los componentes que tiene una canasta”, sentenció.
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Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política
A efectos de contradecir sin argumentos al Poder Ejecutivo, algunos medios y sectores con “analistas” claramente estatistas, vienen insistiendo sobre la necesidad de aumentar el déficit fiscal e incluso subir los impuestos, sin tomar en cuenta lo que ello significa. Sin el adecuado análisis acerca de las consecuencias que acarrearía tal decisión apelan a una trampa que significará la caída no solo de las finanzas publicas, sino que también afectará a la política, sumado a un golpe mortal a la economía del país.
El gobierno del presidente Santiago Peña es claro con referencia a esta situación. Es preciso seguir reduciendo el déficit fiscal dada su importancia para el presente y el futuro del país. Pero, y como dijimos, existen sectores que desean pan para hoy y hambre para mañana. No les interesa mantener el equilibrio financiero ni monetario Para ellos, hay que subir el déficit fiscal sin correspondencia alguna con la realidad económica y si hay que aumentar los impuestos habría que hacerlo sin titubear.
Si fuera por ellos, subirán el déficit fiscal al punto de salir de la la Ley de Responsabilidad Fiscal para llegar a más del 3 por ciento mediante una ley especial que le daría carta blanca al Estado para elevar los topes de gastos establecidos durante el presente gobierno.
Esta es una trampa. Al respecto, estamos seguros que el Gobierno no pisará el palito como se dice coloquialmente. La expresión trampa tiene absoluto sentido. Ninguna persona de bien con conocimientos básicos de finanzas y economía estaría de acuerdo con elevar el déficit fiscal porque se sabe que termina en el más absoluto desquicio de las finanzas y en la inestabilidad monetaria. Más allá de lo que establece la ley respectiva, en el corto plazo no se podrán soportar los nuevos egresos, lo que supone un escenario dantesco del que ningún país desearía encontrarse y sucederá en este gobierno, situación que algunos desean ocurra.
Gastar más de lo que se recauda como propuesta y, peor aún, llevarla a la práctica desde el poder público es un acto antipatriótico. Es iniciar un camino hacia el infierno por el cual se podrá saber cuándo empieza pero nunca cuándo termina, como en efecto la experiencia muestra en otros países que han padecido largas décadas soportando los alucinantes desvaríos populistas del estatismo. Habiéndose ingresado en aquel escenario, se exacerbarán los ánimos políticos. En cualquier momento podrían formarse nuevas mayorías en el Congreso que tendrán la llave de aumentar los ingresos sin que el poder Ejecutivo pueda hacer algo, excepto vetar esas nuevas leyes, lo que supondría agotar la confianza entre ambos poderes, precisamente la ante sala de situaciones que los adversarios del Gobierno desean que suceda.
El Presupuesto de Gastos es una herramienta que no está disponible para su uso únicamente por el Poder Ejecutivo. El Congreso es el que decide finalmente con su aprobación los gastos estatales y se ha visto que Ejecutivo tuvo que poner frenos a esas multimillonarias erogaciones mediante la fijación de topes presupuestarios con la revisión de la debida disponibilidad financiera, el monitoreo del flujo de caja y otros mecanismos buscando equilibrar ingresos y egresos.
Ese equilibrio que en este momento le permite al país su crecimiento y haber obtenido sus dos grados de inversión, ocurre porque el Ejecutivo lleva a cabo bien su tarea, acompañado por el Congreso, especialmente con el bloque afín al Gobierno. Pero no siempre puede darse de ese modo. Es más, hasta puede ocurrir una diferencia entre los miembros de un mismo sector, como en efecto sucedió con el tratamiento de las cajas fiscales, donde el Ejecutivo propuso un proyecto y luego fue modificado en el Senado. Los escenarios son cambiantes en la política, como sabemos ocurre en todas partes.
En relación al déficit fiscal y los gastos, en este momento el Ejecutivo ha dicho dos cosas que no pueden pasar desapercibidas. Lo primero es que ante el escenario en que se encuentran las finanzas públicas debido a la merma en la recaudación se hace imperativo reducir los gastos para cumplir con el déficit programado, esto es, volver cuanto antes a no más del 2,5 por ciento del déficit con relación al producto interno bruto (PIB). Y segundo, que ante esta situación, el Gobierno no está dispuesto a elevar los impuestos aunque ello implique soportar el asedio populista de algunos sectores y “analistas” que desean se incremente el déficit para luego ver qué hacer con la economía. Insistimos, esta es una trampa. Hay que evitarla y ni siguiera considerarla. De ocurrir significaría ingresar a una espiral inflacionaria junto con el exponencial aumento del endeudamiento y más gastos que terminará por debilitar al gobierno hasta dirigirlo a su fracaso, como precisamente algunos desean y demasiado. Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política.
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Paraguay se perfila como el “Texas de Sudamérica” para las inversiones, según Bloomberg
Paraguay intenta posicionarse como el “Texas de Sudamérica”, dice un análisis realizado por Bloomberg. Afirman que el país posee un clima exigente, pero cada vez más atractivo para personas e inversores por sus bajos impuestos, reglas simples y costos competitivos, y lo describen cómo una economía históricamente ignorada que empieza a ganar protagonismo en la región.
“Ubicado entre gigantes como Brasil y Argentina, Paraguay fue durante años visto como un país pequeño, sin salida al mar y con escasa relevancia internacional. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar. Hoy, con apenas 6,1 millones de habitantes, el país vive un momento distinto, marcado por una mayor atención de inversores y empresarios”, manifiesta el artículo.
Señalan que el atractivo principal está en su modelo económico: baja carga impositiva, estabilidad macroeconómica, energía barata y menor burocracia. Este combo ha convertido al país en un destino cada vez más interesante, especialmente para inversores de países vecinos que buscan mejores condiciones para operar.
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Según Bloomberg, Paraguay logró construir credibilidad en los mercados a partir de dos décadas de disciplina fiscal, inflación controlada y crecimiento sostenido cercano al 4 % anual. Estos factores permitieron alcanzar el grado de inversión y atraer capital internacional, incluyendo fondos que hoy miran al país como una alternativa dentro de la región.
El dinamismo también se refleja en la economía real, con mayor actividad, desarrollo inmobiliario y consumo. A esto se suma una estrategia del Gobierno para posicionar al país en el escenario global y atraer nuevas inversiones.
Sin embargo, el análisis también señala desafíos. La misma baja presión tributaria que atrae capital limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, salud y educación. Persisten además niveles de desigualdad y necesidades sociales que todavía no han sido completamente resueltas.
Así, Paraguay aparece ante el mundo como una economía que pasó de ser ignorada a convertirse en un imán para los inversionistas. El reto ahora será sostener ese atractivo y lograr que el crecimiento se traduzca en beneficios más amplios para toda la población.
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