El nivel de procesamiento de oleaginosas cayó un 16,3% en el primer trimestre del año. De acuerdo con el reporte de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), 680.349 toneladas de oleaginosas fueron industrializadas de enero a marzo, cifra que representa una reducción de alrededor de 150.000 toneladas con relación al promedio de los últimos 3 años. La disminución se debió principalmente al retraso de la cosecha de soja, que repercutió en la molienda debido a la falta de materia prima. La caída registrada en el primer trimestre fue menor gracias a las 354.929 toneladas de soja industrializadas en el mes de marzo, que con este valor se convirtió en el primer mes donde se consiguió superar el registro del 2019. Aun así, la molienda acumulada de esta oleaginosa al tercer mes del año es la menor de los últimos 7 años, señala el reporte del gremio.
El informe explica además que el procesamiento acumulado de otros granos también se encuentra por debajo del promedio de los últimos 3 años, con 5.637 toneladas procesadas, que se distribuyen entre canola y tung, frente a las 9.173 toneladas industrializadas en ese período.
Exportaciones
Las exportaciones del complejo soja cerraron el primer trimestre del 2020 con ingresos por valor de US$ 725,49 millones, que representa una reducción de más de US$ 160 millones, un 19% menos en comparación al mismo periodo del 2019. A pesar de un relativamente buen desempeño durante marzo, el acumulado se mantiene como el peor desde el primer trimestre del 2012, según el informe. Los datos de Cappro señalan además que en estas estadísticas negativas el principal factor es el retraso en la cosecha de soja, ya que con la esperada para esta campaña se deberían mejorar los datos del año pasado donde se vio una disminución en la producción primaria y una menor industrialización. El complejo soja representó el 36% del valor de todas las exportaciones registradas en el país durante los primeros 90 días del 2020.
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Productores de soja deberán cumplir medidas ante el inicio de la pausa fitosanitaria
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) dispuso que ante el inicio del periodo de pausa fitosanitaria para el cultivo de soja los propietarios o arrendatarios de parcelas de soja deberán cumplir ciertas medidas como la obligación de eliminar las plantas vivas, inclusive las que hubiera alrededor de sus depósitos, silos, bordes de caminos internos o áreas de dominio de la propiedad.
Asimismo, también deberán estar libres de plantas vivas de soja todas las instituciones responsables, concesionarias o administradoras de ferrovías, puertos fluviales, aeropuertos, caminos públicos, rutas nacionales, así como silos y depósitos.
Mediante la Resolución Nº 303/26, el Senave estableció el periodo de pausa fitosanitaria para el cultivo de soja, que rige desde este 15 de junio al 15 de setiembre en la Región Occidental y, excepcionalmente este año, del 20 de junio al 30 de agosto en la Región Oriental.
La pausa consiste en el lapso en el cual todas las áreas de cultivo para producción de granos y semillas de soja, sojas guachas y hospedantes alternativos de la enfermedad, deben mantenerse libres, a fin de minimizar los efectos de la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi).
“Cabe recordar que el patógeno Phakopsora pachyrhizi, causante de la roya asiática, no sobrevive en los residuos de cosecha infectados, pero sí, por unos 50 días en las plantas voluntarias que nacen después de la cosecha, y que puede desarrollarse muy rápidamente si se presentan condiciones ambientales favorables, infectando rápidamente al hospedante”, recordaron.
De esta manera, la institución instó a los productores a respetar los plazos establecidos y mantener las parcelas sin presencia de soja durante el periodo indicado, en el marco de las acciones de prevención fitosanitaria impulsadas a nivel nacional.
La estimación de la zafra principal de soja para esta campaña fue elevada 10,94 millones de toneladas, según el más reciente de la Consultora StoneX; y considerando además una zafriña de 1,40 millones de toneladas. La producción total paraguaya de soja para el ciclo 2025/26 se situó en 12,34 millones de toneladas.
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Paraguay y Alemania exploran oportunidades de inversión y cooperación industrial
El viceministro de Industria, Javier Viveros, mantuvo una reunión con autoridades de la Cámara de Industria y Comercio de Alemania, representada por su presidente y director general, Mark Heinzel, con el objetivo de explorar nuevas oportunidades de cooperación, inversión y fortalecimiento de las capacidades industriales de Paraguay.
El encuentro se desarrolló a través del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y la Cámara de Comercio Paraguayo-Alemana. Durante la reunión, Heinzel resaltó que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur representa un paso para profundizar las relaciones económicas entre ambas regiones y generar nuevas oportunidades de negocios.
En ese sentido, mencionó que Paraguay presenta condiciones favorables para la llegada de inversiones extranjeras y destacó sectores con alto potencial de cooperación, como la agricultura, la tecnología aplicada a la producción de alimentos, la inteligencia artificial, la energía, la distribución y generación eléctrica, además de las energías renovables.
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Cooperación con el sector privado alemán
Durante el encuentro, Viveros destacó la importancia de estrechar vínculos con una de las instituciones empresariales más representativas de Alemania, que reúne a sectores vinculados a la economía real del país europeo.
“Visitando por primera vez esta cámara para explorar las oportunidades que tenemos en términos del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, las posibilidades de cooperación con el sector privado alemán y trabajar para llevar esa competitividad que necesita Paraguay para poder ser un actor importante industrial en la región”, expresó el viceministro.
Formación profesional y cooperación técnica
El viceministro también resaltó la relevancia de avanzar en una agenda de cooperación técnica con Alemania, especialmente en materia de formación profesional y capacitación del talento humano, tomando como referencia el modelo industrial alemán.
“Uno de los puntos en el que Alemania hizo una gran tarea es en la educación y capacitación profesional para el personal que trabaja dentro de la industria. Paraguay está trabajando en una cooperación técnica, tanto a nivel tecnológico como de entrenamiento, para mejorar la calidad de vida de nuestra gente y seguir avanzando hacia la revolución industrial”, indicó.
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La soja que puede mover al Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
Con cosechas récord y capacidad industrial disponible, Paraguay busca transformar más aceite de soja en biodiésel para reducir su dependencia del gasoil importado. El sector ve una oportunidad histórica para generar valor agregado, atraer inversiones y posicionar al país como exportador de energía renovable.
Paraguay atraviesa un momento singular con cosechas récord, abundante energía renovable y, al mismo tiempo, una fuerte dependencia del gasoil importado. En medio de esa contradicción, el biodiésel empieza a posicionarse no solo como una alternativa energética, sino también como una oportunidad económica e industrial capaz de redefinir el papel del país en la región.
Para Massimiliano Corsi, presidente de Biocap, el debate ya no pasa únicamente por producir más soja, sino por decidir qué hacer con ella. “Cuando exportamos solamente aceite, no le estamos dando el máximo valor agregado a nuestra producción”, sostuvo. La diferencia, explicó, aparece cuando ese aceite se transforma localmente en biodiésel, el país retiene divisas, sustituye importaciones de combustibles fósiles y fortalece toda la cadena agroindustrial.
La discusión cobra relevancia en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas. Paraguay importa gran parte del gasoil que consume, pese a contar con capacidad industrial ociosa para producir biodiésel. Según Massimiliano, durante años el análisis estuvo demasiado concentrado en comparar el precio directo entre ambos combustibles, dejando de lado un componente estratégico mucho más amplio.
“El biodiésel no debería analizarse solo como un combustible más barato o más caro, sino como una herramienta de seguridad energética, industrialización y generación de valor agregado nacional”, afirmó.
La reciente promulgación de la Ley 7365 marca un punto de inflexión para el sector. La normativa elimina el techo histórico del 5 % de mezcla obligatoria y habilita un rango de entre 5 % y 20 %, abriendo un escenario completamente distinto para las inversiones. El cambio, aseguró Massimiliano, modifica la lógica de la industria puesto que antes existía un límite que frenaba proyectos de expansión, pero ahora aparece una perspectiva de crecimiento gradual y sostenido.
Si Paraguay avanzara hacia mezclas cercanas al 15 % o 20 %, el impacto sobre la demanda interna de aceite de soja sería significativo. Se consolidaría un mercado doméstico más fuerte y estable, mientras parte de los recursos que hoy salen del país para importar combustibles permanecerían circulando dentro de la economía nacional.
El escenario también despierta interés regional. Históricamente Paraguay fue percibido como un exportador agrícola, pero esa visión empieza a transformarse. “Hoy comienza a consolidarse la idea de un país capaz de convertir recursos agrícolas en energía renovable competitiva”, señaló el titular de Biocap.
Las ventajas competitivas existen: estabilidad macroeconómica, energía renovable abundante, materia prima disponible y un sistema fiscal atractivo para inversores. De hecho, cada vez más capitales extranjeros -principalmente brasileños- observan al país como un destino estratégico para nuevos desarrollos industriales vinculados a los biocombustibles.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar reglas claras y previsibilidad de largo plazo. Para Massimiliano, el principal cuello de botella históricamente fue regulatorio. Sin un mercado con posibilidades reales de expansión, la industria difícilmente podía escalar.
El potencial exportador también empieza a ganar protagonismo. Paraguay ya exportó más de 27 millones de litros de biodiésel el último año, y el acuerdo Mercosur-Unión Europea podría abrir nuevas oportunidades comerciales en un mundo cada vez más enfocado en la descarbonización y las energías renovables.
En ese contexto, Biocap trabaja en la generación de conexiones internacionales y en posicionar al biodiésel paraguayo en nuevos mercados. La apuesta apunta a algo más ambicioso que vender soja: convertir al país en un exportador de energía renovable con sello industrial propio.
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El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
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En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
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