Ante la emergencia sanitaria y la crisis de desabastecimiento de insumos preventivos del COVID-19, más emprendimientos del rubro de la confección deciden adaptarse a la necesidad de la población, como es el caso de las mascarillas o tapabocas cuyo uso ya es recomendado para todos desde el Ministerio de Salud. Es así que la firma Fabricato los produce para distribuirlos a precios accesibles.
El uso de esta mascarilla es tan importante para la lucha contra el coronavirus, que a la fecha existe un desabastecimiento masivo de este elemento esencial, a tal punto de no encontrarlo en ningún punto de venta tradicional, o de darse el caso de hallarlo, posee un costo inflado de manera excesiva.
Como solución a esta problemática es que la fábrica de Uniformes Empresariales e Industriales – Grupo Fabricato Py, del emprendedor Carlos Travieso, centró su labor a la confección de los actualmente tan preciados elementos, a un costo accesibles para cualquier persona, según indicó.
Estos tapabocas están hechos de polipropileno con acción hidrófoba, es decir, no absorben líquidos sino repelerlos, que es el material recomendado para estos casos, a un costo de G. 2.900 cada uno y está disponible para el público mayorista como minorista.
El emprendedor mencionó que la empresa cuenta con su propia fábrica, ubicada en Haedo 399 esquina Alberdi, con un plantel de 20 empleados y una producción actual de 100.000 unidades por semana, y resaltó que todos los productos son sometidos a tratamientos de desinfección por exposición UV y salen sellados. La firma está en la red social Facebook en https://www.facebook.com/FabricatoPy/.
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Con 13 años, Benjamín conquistó la pastelería y sueña con llegar al Mundial
A los 13 años, mientras cursa el octavo grado, Benjamín Almada ya tiene claro a qué quiere dedicarse: a la pastelería. Lo que comenzó como un acercamiento a la cocina junto a su abuelo terminó convirtiéndose, a los 9 años, en un emprendimiento que hoy le permite atender pedidos, ahorrar para comprar sus propias herramientas y soñar con representar a Paraguay en uno de los escenarios más importantes de la pastelería mundial.
Su historia con la cocina comenzó de niño, acompañando a su abuelo, Ramón González, conocido como “Tito”, quien era el encargado de preparar las pizzas en el emprendimiento familiar de Capiatá. Entre harinas, ingredientes y preparaciones, Benjamín fue descubriendo un mundo que poco a poco despertó su curiosidad.
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“Él fue quien me instruyó en el mundo de la cocina. Yo me iba y jugábamos con la harina, con los ingredientes, él me mostraba, creábamos y hacíamos las formas”, recordó.
Con el tiempo, Benjamín comenzó a inclinarse cada vez más hacia los sabores dulces. Después de estudiar cocina, descubrió que la pastelería era lo que realmente le apasionaba y decidió convertir ese gusto en una forma de generar sus propios ingresos.
A los 9 años nació su emprendimiento. Sus primeros clientes fueron sus compañeros del colegio, madres y personas de su entorno. Comenzó con una pequeña batidora manual que recibió como regalo, y con sus ahorros, fue adquiriendo una planetaria, un horno y otros implementos necesarios para continuar creciendo.
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Para sus padres, Sandra González y Marco Almada, acompañar este proceso significa apoyar una pasión que ven crecer junto con su hijo. Ambos se dedican a sus propios emprendimientos y aseguran que buscan inculcar a sus hijos el valor del trabajo y la importancia de aprovechar las oportunidades.
Benjamín combina el colegio con la pastelería, el piano, el inglés y la natación. Organiza sus horarios para cumplir con sus responsabilidades y, cuando tiene pedidos, dedica sus tardes a preparar tortas y postres.
Su objetivo va más allá de tener un emprendimiento. Sueña con especializarse en el extranjero y regresar al país para aplicar lo aprendido, incorporando nuevas técnicas, sabores y recetas.
Ese camino ya lo llevó a integrar Alma Guaraní, el equipo paraguayo que compite en certámenes internacionales de pastelería. En julio, Paraguay obtuvo el tercer puesto en la competencia continental, resultado que abrió las puertas al siguiente gran desafío: el Mundial de Pastelería, que se realizará en enero en Lyon, Francia.
Para solventar los gastos del viaje, la familia se encuentra organizando actividades y buscando apoyo económico para cubrir el costo que implica esta participación internacional.
Las personas interesadas en apoyar su participación en el Mundial pueden comunicarse con su padre, Marco Almada, al 0982 887 367.
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Con sus 76 años, Pascuala conquistó las redes sociales gracias a sus trabajos de costura
A sus 76 años, María Pascuala González de Quintana convirtió una actividad que realizaba desde hace décadas en una nueva oportunidad para generar ingresos y mantenerse activa. Su historia comenzó a llamar la atención luego de que su familia decidiera mostrar en redes sociales los trabajos artesanales que confecciona desde su casa.
Aprendió a coser cuando tenía apenas 15 años, su primera maestra fue su madre, quien le enseñó a cortar las telas y a utilizar la máquina de coser. Durante mucho tiempo se dedicó a confeccionar prendas como vestidos, camisas y blusas, aunque con el tiempo comenzó a elaborar otros productos para el hogar.
“Yo tenía 15 años y ya cosía”, recordó a La Nación/Nación Media. Explicó que su madre también sabía coser, aunque no se dedicaba profesionalmente a la costura, sino que confeccionaba prendas para la familia.
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Con los años, Pascuala empezó a elaborar individuales, bolsones, cartucheras, loncheras y otros accesorios. Como no tenía demasiada experiencia en redes sociales, fue su nieta quien la animó a publicar los trabajos que tenía guardados en su casa para intentar venderlos.
La respuesta fue mayor a la que esperaba, luego de que sus videos fueran compartidos, empezaron a llegar nuevos pedidos de personas interesadas en sus productos. Entre los artículos que más le solicitan actualmente se encuentran los bolsones, las loncheras y bolsos para transportar termos.
“Después de la publicación de mi trabajo, me llegaron muchos pedidos”, afirmó, reconociendo que nunca imaginó que sus trabajos llegarían a tantas personas. Tampoco había pensado inicialmente en desarrollar un emprendimiento. Simplemente continuaba cosiendo porque era una actividad que conocía, disfrutaba y que le permitía mantenerse ocupada.
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Para ella, la costura representa una forma de aprovechar el tiempo y continuar activa junto a su hija y su familia. “Como no tengo otra cosa que hacer en la casa, estoy con mi hija y me hace bien también”, comentó.
Su hija y su nieta cumplen un papel fundamental en esta nueva etapa. Son ellas quienes la ayudan con la difusión, las publicaciones y la comunicación con los interesados en adquirir sus creaciones, el crecimiento de sus ventas a partir de las redes sociales la motivó a continuar. Nuestra entrevistada adelantó que próximamente volverá a mostrar nuevas creaciones, una vez que reúna más trabajos para compartir.
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Contrabando de carne de cerdo golpea a productores y presiona los precio
El precio del cerdo recibido por el productor cayó de aproximadamente G. 11.500 a menos de G. 8.000 por kilo desde enero, mientras que el costo de producción se ubica entre G. 7.500 y G. 8.500 por kilo, dijo Roberto Bento, vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC). “Eso deja al productor prácticamente sin rentabilidad”, manifestó.
El dirigente señaló que el problema se vuelve más complejo debido a la diferencia de costos con el producto que ingresa desde el vecino país. Según Bento, el precio del cerdo en Brasil se ubica entre G. 5.000 y G. 6.000 por kilo, situación que genera un fuerte incentivo para el sector porcino paraguayo, que atraviesa un escenario de fuerte presión sobre los precios.
Los productores denuncian que el ingreso irregular de carne y animales desde Brasil está generando una competencia difícil de enfrentar para quienes trabajan dentro de la formalidad, según se señaló en el informe semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Ingreso irregular
El ingreso irregular de carne y animales. “Con estos valores, la reducción del precio de venta deja un margen cada vez más estrecho para el productor”, sostuvo, al mencionar además los costos de alimentación, personal, transporte, sanidad, impuestos e insumos.
La preocupación también tiene un componente sanitario. El ingreso de animales sin documentación ni identificación dificulta conocer su origen y garantizar la trazabilidad. En este sentido, Bento advirtió: “Al ser de contrabando, esa trazabilidad ya se esfuma a cero”.
Desde el gremio consideran que los decomisos realizados representan apenas una parte del fenómeno y reclaman un mayor control en los puntos de ingreso al país.
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El lapacho florece todo el año: la creatividad que convirtió al árbol nacional en un arreglo floral
Una florería paraguaya convirtió la belleza de los lapachos en pequeños arreglos que pueden conservarse durante mucho tiempo.
Furor en redes. Los “lapachitos” de la florería Del Fiore recrean a escala los característicos árboles paraguayos en sus colores amarillo, blanco y rosado. La propuesta, que nació casi de manera espontánea, llegó a superar los 14 millones de reproducciones en redes sociales.
Cuando los lapachos comienzan a florecer, entre junio y septiembre, las calles y ciudades del Paraguay se tiñen de amarillo, blanco y rosado. Esa postal tan característica del país inspiró a la boutique de flores que encontró una manera particular de llevar esa belleza al interior de los hogares y oficinas, a través de pequeños lapachos elaborados artesanalmente y conocidos como “lapachitos”.
Independencia e inspiración. La idea nació de la mano de Clemente Azoya, propietario y creador de la florería, quien cuenta con más de 17 años de experiencia en el rubro y hace tres años decidió independizarse para abrir su propio emprendimiento.
El concepto de los lapachitos surgió durante la temporada pasada, mientras observaba la floración de estos árboles y buscaba una forma de reproducir su apariencia a pequeña escala.
Para concretar la idea, Azoya encontró en las flores naturales conocidas como “Gipsófilas” un modelo similar a las flores del lapacho. A partir de allí comenzó a desarrollar las opciones, utilizando estas flores naturales sometidas a un tratamiento especial que permite conservarlas durante largos periodos.
Actualmente, los arreglos se realizan principalmente en amarillo, blanco y rosado, aunque también existe una versión en lila inspirada en el Jacarandá.
El resultado no tardó en llamar la atención. Según Azoya, la aparición de los lapachitos disparó las ventas, las visitas al local y las visualizaciones en las redes sociales.
Uno de los modelos llegó a superar los 14 millones de reproducciones y recibió consultas desde distintos lugares del mundo. El arreglo se convirtió en uno de los productos más solicitados y actualmente permanece expuesto en la tienda como una suerte de pieza emblemática del emprendimiento.
Los precios parten desde G. 100.000 y varían según el tamaño, el modelo y la complejidad del arreglo. Azoya explicó que ya llegó a elaborar lapachitos de hasta 80 centímetros, adaptando cada pieza a las preferencias del cliente.
La variedad permite que la propuesta abarque desde opciones sencillas hasta arreglos de mayor tamaño y elaboración.
Así, una escena habitual del paisaje paraguayo se transformó en una oportunidad de negocio. Los lapachitos muestran cómo la creatividad puede convertir un elemento profundamente asociado a la identidad local en un producto con potencial comercial, capaz de conectar tradición, artesanía y diseño.