En apoyo a la campaña de Pacto Global Paraguay, el Grupo BID ha contribuido con recursos para la adquisición de 10.000 kits de detección del coronavirus y 2.000 equipos de bioseguridad para el personal médico del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Igualmente, el Grupo BID ha contribuido recursos a la campaña de crowdfunding coordinada por el Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD) para articular la oferta de donaciones del sector privado, tanto financieras como en especie, con base en la demanda de necesidades prioritarias definidas por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, la Secretaría de Emergencia Nacional y el Ministerio de Hacienda.
Siguiendo esta línea, el Grupo BID está analizando otras propuestas para brindar recursos que ayuden a amortiguar los efectos del COVID-19 a mediano y largo plazo.
Sobre el BID
El Banco Interamericano de Desarrollo tiene como misión mejorar vidas. Fundado en 1959, el BID es una de las principales fuentes de financiamiento a largo plazo para el desarrollo económico, social e institucional de América Latina y el Caribe. El BID también realiza proyectos de investigación de vanguardia y ofrece asesoría sobre políticas, asistencia técnica y capacitación a clientes públicos y privados en toda la región.
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Paraguay es uno de los cuatro países dueños de su propia electricidad
Prácticamente el 100 % proviene de fuentes renovables, con la energía hidroeléctrica como columna vertebral.
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio volvió a dejar al descubierto una verdad incómoda: el sistema energético global sigue atado a los combustibles fósiles y, por lo tanto, a la inestabilidad geopolítica. En ese tablero volátil, donde un estrecho marítimo puede alterar precios y abastecimiento a escala planetaria, emergen con fuerza los países que apostaron por otra lógica: la autosuficiencia energética basada en fuentes renovables. En ese grupo selecto, Paraguay ocupa un lugar destacado. Y no por proyección futura, sino por una realidad ya consolidada. Así lo sostiene un artículo firmado por Daniel Dickinson y publicado en el apartado de Noticias de la ONU.
Mientras cerca del 20 % del petróleo y gas mundial circula por el estratégico estrecho de Ormuz, hoy condicionado por conflictos, naciones como Noruega, Nepal, Etiopía y Paraguay muestran que existe un camino alternativo: generar energía dentro de sus propias fronteras, con recursos naturales inagotables y sin depender de mercados externos. Paraguay es, desde hace años, un caso singular a nivel global. Prácticamente el 100 % de su electricidad proviene de fuentes renovables, con la energía hidroeléctrica como columna vertebral. En ese esquema, la represa de Itaipú, una de las mayores del mundo, no solo garantiza el abastecimiento interno, sino que además convierte al país en exportador neto de energía.
Este modelo ofrece ventajas evidentes: costos eléctricos bajos, independencia frente a shocks internacionales y una fuente constante de divisas gracias a la venta de excedentes, principalmente a Brasil. Sin embargo, la abundancia energética también plantea interrogantes. Paraguay produce mucho más de lo que consume, pero aún enfrenta el desafío de traducir esa ventaja en desarrollo industrial, diversificación económica y mayor valor agregado. La energía barata, por sí sola, no alcanza: requiere políticas activas que la conviertan en motor productivo.
RELEVANCIA GLOBAL
El secretario general de la ONU, António Guterres, lo sintetizó con claridad: las energías renovables no están sujetas a sanciones, embargos ni especulación. “No hay subidas de precios por la luz solar ni embargos al viento”, afirmó, destacando que estas fuentes son hoy la base de la seguridad energética. La experiencia paraguaya adquiere una nueva dimensión. Lo que durante años fue visto como una particularidad, una economía pequeña con gigantes hidroeléctricos, hoy se transforma en un activo estratégico en un mundo que busca estabilidad.
El caso paraguayo no es aislado, aunque sí excepcional en su escala. Noruega, por ejemplo, combina su rol de exportador de hidrocarburos con un sistema eléctrico casi totalmente renovable, basado en energía hidroeléctrica.
Nepal, con limitaciones geográficas y económicas, logró que el 98 % de su electricidad sea renovable. Etiopía, por su parte, avanza en una matriz dominada por hidroeléctrica, solar y eólica, apostando al acceso universal. Cada país responde a su contexto, pero todos comparten una misma premisa: reducir la dependencia externa y construir resiliencia frente a crisis globales.
Para Paraguay, el desafío ya no es generar energía limpia, eso está resuelto, sino cómo aprovecharla estratégicamente. La industrialización, la electrificación del transporte, el desarrollo de nuevas tecnologías y la atracción de inversiones intensivas en energía aparecen como los próximos pasos. En un mundo donde la energía se ha vuelto sinónimo de poder, Paraguay parte con ventaja.
La pregunta es si sabrá capitalizarla. La transición energética global, como advierten desde Naciones Unidas, es “imparable”. Y en ese proceso, países como Paraguay no solo tienen un lugar asegurado, sino la posibilidad de marcar el rumbo.
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Bloque hemisférico cierra filas con Panamá y denuncia presiones de China
Este martes, el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica emitió una declaración conjunta en apoyo a la soberanía de Panamá junto con Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago.
Desde la Oficina del Portavoz, el texto reza lo siguiente:
“Nosotros, las naciones de Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay, Trinidad y Tobago y los Estados Unidos, unidos en nuestra misión compartida de asegurar nuestro hemisferio, reafirmamos que la libertad de nuestra región no es negociable”.
A continuación advirte que “estamos monitoreando con vigilancia la presión económica selectiva de China y las recientes acciones que han afectado a buques con bandera panameña. Estas acciones —tras la decisión de la Corte Suprema independiente de Panamá respecto a las terminales de Balboa y Cristóbal— constituyen un intento flagrante de politizar el comercio marítimo y vulnerar la soberanía de las naciones de nuestro hemisferio".
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Más adelante destaca que “Panamá es un pilar de nuestro sistema de comercio marítimo y, como tal, debe permanecer libre de cualquier presión externa indebida. Cualquier intento de socavar la soberanía de Panamá es una amenaza para todos nosotros”.
Finalmente agrega que “nos solidarizamos con Panamá. A través de nuestro renovado compromiso con la paz, la seguridad y la cooperación hemisférica, seguimos dedicados a enfrentar todas las amenazas para garantizar que las Américas sigan siendo una región de libertad, seguridad y prosperidad”.
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Paraguay Business Week 2026 proyecta negocios por USD 450 millones con Brasil
El Paraguay Business Week regresará en 2026 con una apuesta reforzada tras la incorporación de la Cámara de Comercio Paraguay Brasil (CCPB) como coorganizadora. La iniciativa, que busca consolidarse como la mayor plataforma binacional de inversión y exportación de la región, estima generar una intención de negocios superior a los USD 450 millones, según se anunció el lunes durante el lanzamiento oficial en la sede del Ministerio de Industria y Comercio (MIC).
Bajo el lema “Tecnología, Innovación e Industria 4.0 que conecta”, la 17.ª edición de la Expo Paraguay Brasil se llevará a cabo del 11 al 13 de noviembre en el Gran Nobile Hotel & Convention de Ciudad del Este. El evento contará con más de 130 stands y espera recibir a más de 10.000 asistentes, consolidándose como un motor para la dinámica comercial entre ambos países.
Enfoque en la transformación digital
Fabio Fustagno, presidente de la CCPB, destacó que el eje central de esta edición será la Industria 4.0, con el fin de aprovechar la tecnología para fortalecer la integración económica. “Invitamos a industriales y exportadores, especialmente de los estados brasileños cercanos, a aprovechar las oportunidades logísticas y de networking que ofrece este espacio”, expresó.
Por su parte, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, enfatizó el creciente interés de capitales extranjeros en Paraguay, señalando que el evento es vital para conectar proyectos locales con inversores internacionales en sectores como industria, turismo y servicios.
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Agenda integral de negocios y cultura
El Paraguay Business Week, promovido por el MIC a través de Rediex junto con la CCPB, integrará diversas actividades estratégicas. Entre ellas se dará lugar a ruedas de negocios y foros especializados, con el objetivo de cerrar acuerdos y alianzas de inversión.
Además, se presentará un espacio para Startups, un área dedicada a emprendedores tecnológicos para facilitar su vínculo con potenciales financistas. Asimismo, se tendrá la oportunidad de transferir conocimiento, mediante un programa de conferencias enfocado en la innovación y competitividad. Finalmente, destacan que el evento mantendrá su identidad cultural con shows en vivo y el tradicional Campeonato de Caipiriña.
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Paraguay, uno de los cuatro países dueños de su propia electricidad
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio volvió a dejar al descubierto una verdad incómoda: el sistema energético global sigue atado a los combustibles fósiles y, por lo tanto, a la inestabilidad geopolítica. En ese tablero volátil, donde un estrecho marítimo puede alterar precios y abastecimiento a escala planetaria, emergen con fuerza los países que apostaron por otra lógica: la autosuficiencia energética basada en fuentes renovables.
En ese grupo selecto, Paraguay ocupa un lugar destacado. Y no por proyección futura, sino por una realidad ya consolidada. Así lo sostiene un artículo firmado por Daniel Dickinson y publicado en el apartado de Noticias de la ONU.
Mientras cerca del 20% del petróleo y gas mundial circula por el estratégico Estrecho de Ormuz, hoy condicionado por conflictos, naciones como Noruega, Nepal, Etiopía y Paraguay muestran que existe un camino alternativo: generar energía dentro de sus propias fronteras, con recursos naturales inagotables y sin depender de mercados externos.
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Potencia hidroeléctrica
Paraguay es, desde hace años, un caso singular a nivel global. Prácticamente el 100% de su electricidad proviene de fuentes renovables, con la energía hidroeléctrica como columna vertebral. En ese esquema, la represa de Itaipú, una de las mayores del mundo, no solo garantiza el abastecimiento interno, sino que además convierte al país en exportador neto de energía.
Este modelo ofrece ventajas evidentes: costos eléctricos bajos, independencia frente a shocks internacionales y una fuente constante de divisas gracias a la venta de excedentes, principalmente a Brasil.
Sin embargo, la abundancia energética también plantea interrogantes. Paraguay produce mucho más de lo que consume, pero aún enfrenta el desafío de traducir esa ventaja en desarrollo industrial, diversificación económica y mayor valor agregado. La energía barata, por sí sola, no alcanza: requiere políticas activas que la conviertan en motor productivo.
Relevancia global
El secretario general de la ONU, António Guterres, lo sintetizó con claridad: las energías renovables no están sujetas a sanciones, embargos ni especulación. “No hay subidas de precios por la luz solar ni embargos al viento”, afirmó, destacando que estas fuentes son hoy la base de la seguridad energética.
En ese contexto, la experiencia paraguaya adquiere una nueva dimensión. Lo que durante años fue visto como una particularidad, una economía pequeña con gigantes hidroeléctricos, hoy se transforma en un activo estratégico en un mundo que busca estabilidad.
El caso paraguayo no es aislado, aunque sí excepcional en su escala. Noruega, por ejemplo, combina su rol de exportador de hidrocarburos con un sistema eléctrico casi totalmente renovable, basado en energía hidroeléctrica. Nepal, con limitaciones geográficas y económicas, logró que el 98% de su electricidad sea renovable. Etiopía, por su parte, avanza en una matriz dominada por hidroeléctrica, solar y eólica, apostando al acceso universal.
Cada país responde a su contexto, pero todos comparten una misma premisa: reducir la dependencia externa y construir resiliencia frente a crisis globales.
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Oportunidad paraguaya
Para Paraguay, el desafío ya no es generar energía limpia, eso está resuelto, sino cómo aprovecharla estratégicamente. La industrialización, la electrificación del transporte, el desarrollo de nuevas tecnologías y la atracción de inversiones intensivas en energía aparecen como los próximos pasos.
En un mundo donde la energía se ha vuelto sinónimo de poder, Paraguay parte con ventaja. La pregunta es si sabrá capitalizarla. La transición energética global, como advierten desde Naciones Unidas, es “imparable”. Y en ese proceso, países como Paraguay no solo tienen un lugar asegurado, sino la posibilidad de marcar el rumbo.