Se desarrolla este jueves la 20ª Edición de la Expo Empleo organizada por la Municipalidad de Asunción en el Polideportivo de la Parroquia San Cristóbal, donde se ofrecen cerca de 500 oportunidades laborales en diferentes tipos de rubros.
El evento inició a las 08:00 y se extiende hasta las 16:00 en el mencionado polideportivo de la Cooperativa San Cristóbal ubicada sobre la calle Andrade entre Denis Roa y Capitán Emeterio Miranda del barrio Herrera de nuestra capital.
En la actividad se ofrecen puestos laborales en los rubros de cadena de supermercados, farmacias, empresas de seguridad, área de ventas, finanzas, atención al cliente, hoteles, gastronomía, telemarketing, entre otros.
Para participar de la expo feria solo necesitas llevar tu documento de identidad (CI) y tu curriculum vitae.
Los organizadores de la expo feria son la Municipalidad de Asunción, a través del Centro Municipal de Promoción Empresarial, junto a la Cooperativa San Cristóbal. Acompañan igualmente más de 40 empresas del sector privado.
"Estaremos recibiendo currículum de las personas que están en la búsqueda de un trabajo digno, se dan entrevistas a los potenciales empleados, los responsables de las empresas serán los encargados de las entrevistas", dijo el presidente de la Cooperativa San Cristóbal, Juan Carlos Ozorio, impulsor de la expo.
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Biotecnología, una herramienta estratégica para la competitividad del agro paraguayo
La incorporación de cultivos genéticamente modificados posicionó a Paraguay entre los principales países del mundo en adopción de biotecnología agrícola. Santiago Bertoni, asesor de la UGP, analiza su evolución, los beneficios para la producción y las oportunidades para fortalecer la investigación nacional.
La agricultura paraguaya encontró en la biotecnología una herramienta clave para mejorar sus sistemas productivos y responder a los desafíos del sector. Desde la incorporación de semillas genéticamente modificadas hasta los avances en investigación local.
“Estas tecnologías ampliaron las posibilidades de manejo de malezas, plagas y aprovechamiento de los recursos”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Asimismo, sostuvo que la biotecnología representa una evolución de los conocimientos que los agricultores aplican desde hace generaciones mediante la observación y selección de plantas y animales. Su desarrollo permitió comprender y utilizar los procesos biológicos con mayor precisión.
Una adopción que transformó la producción. La incorporación formal de la biotecnología moderna a la agricultura paraguaya comenzó en 2004, con la autorización comercial de la soja genéticamente modificada tolerante al glifosato. Posteriormente se sumaron tecnologías para maíz y algodón, mientras que en 2013 se incorporaron nuevas características de resistencia a determinados insectos en soja.
Actualmente, Paraguay cuenta con 49 eventos transgénicos autorizados en soja, maíz y algodón. “Prácticamente el 100 % de la superficie cultivada con estos rubros corresponde a variedades genéticamente modificadas”, explicó Bertoni.
Esta adopción también posiciona al país en el escenario internacional. De acuerdo con AgbioInvestor GM Monitor, en 2025 Paraguay ocupó el séptimo lugar mundial y el tercero en América Latina por superficie sembrada con cultivos genéticamente modificados, con aproximadamente 4,5 millones de hectáreas.
Productividad y sostenibilidad. Entre los principales beneficios se encuentran la reducción de pérdidas ocasionadas por determinadas plagas y malezas, así como la disminución de aplicaciones de insecticidas y herbicidas, con resultados económicos favorables para los productores.
Sin embargo, Bertoni destaca la importancia de integrar estas herramientas con buenas prácticas agronómicas. “La biotecnología alcanza su mayor potencial cuando se combina con variedades adaptadas, manejo adecuado de los suelos, nutrición equilibrada y decisiones basadas en información”, resaltó Bertoni.
Investigación y oportunidades locales
Paraguay también avanzó en el desarrollo de capacidades propias. Un ejemplo fue el trabajo conjunto entre el IPTA y el Inbio, que dio origen a las variedades Sojapar. Además, existen líneas de investigación orientadas a mejorar la respuesta de la soja a las sequías y desarrollar materiales con resistencia a enfermedades.
En este proceso, la próxima inauguración del Parque Tecnológico Inbiotec representa una nueva oportunidad para impulsar la investigación y el desarrollo nacional.
Para Bertoni, el desafío es aprovechar el conocimiento disponible y fortalecer la cooperación entre instituciones públicas, universidades y empresas. “La apuesta, debe ir más allá de incorporar tecnologías extranjeras y avanzar hacia soluciones adaptadas a las condiciones productivas del país, con cosechas más estables y un uso eficiente de los recursos”, concluye Bertoni.
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Una pausa con historia y buena gastronomía
En el Centro Histórico de Asunción, Osteria Central transforma un antiguo palacete en un punto de encuentro para quienes buscan comer rico, disfrutar de un buen trago y hacer una pausa en medio del movimiento cotidiano.
Quien recorre el centro de Asunción puede encontrar en una casona antigua una invitación a cambiar el ritmo, sentarse un momento, compartir algo rico, pedir un trago y seguir con el día. Esa es la experiencia que busca ofrecer Osteria Central, un restaurante instalado en el emblemático Palacete 1880, un edificio que llama la atención de quienes pasan frente a su fachada y que hoy suma una nueva historia a sus años de vida.
La iniciativa nació hace dos años, cuando Mauricio Mangan, propietario del establecimiento, descubrió el potencial de la casa que anteriormente albergó a Tienda Pilar. La belleza del inmueble despertó la idea de recuperar sus espacios y convertirlos en un lugar de encuentro. El proyecto encontró, además, el respaldo de los propietarios del palacete, un apoyo clave para hacerlo realidad.
Pero poner en marcha un restaurante dentro de una construcción antigua implicó algo más que diseñar una carta y acondicionar un salón. Las molduras, los detalles arquitectónicos y las exigencias de conservación obligaron al equipo a trabajar con cuidado. Hasta el piso se rehizo desde cero para mantener la fidelidad al carácter original de la casa.
“El approach que tuvimos fue con mucho respeto, porque tuvimos que adaptarnos básicamente a lo que la casa quería que nosotros hagamos, y no tanto a lo que nosotros queríamos hacer adentro de la casa. Ella nos guió básicamente”, contó Mauricio.
Esa relación con el espacio también define el espíritu de Osteria Central: un ambiente cálido, informal y sin demasiados protocolos, donde la gente pueda sentirse cómoda tanto para una comida completa como para una parada breve.
“Queremos que puedas pasar, sentarte, comer algo, tomar algo y seguir con tu vida”, explicó el propietario. Por eso, la barra ocupa un lugar protagonista y la carta reúne opciones para distintos momentos como empanadas, croquetas, tartas, sopa paraguaya, chipa guasu, hamburguesas, milanesas, tacos de vacío, asado a la olla y otros tantos platos. Para el postre, Mauricio no dudó en destacar una combinación tradicional: dulce de batata con queso Paraguay.
La propuesta se completa con una coctelería que incluye Vermut Tonic, Tinto de Verano, Mimosa y Tom Collins, además de clásicos como el negroni y el fernet. Las cervezas y los vinos también acompañan el cambio de estación, con mayor presencia de blancos y rosados durante el verano.
Detrás del proyecto hay un equipo joven que comparte una ambición que va más allá de la gastronomía y que busca contribuir a recuperar el movimiento del centro histórico.
Con opciones para encuentros privados y planes de ampliar sus horarios hacia el almuerzo y la merienda, Osteria Central apuesta por integrarse a la rutina de la ciudad y convertirse en el punto neurálgico de la capital.
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Frutas que generan oportunidades en La Colmena
Por: Antonella Mateu
Entre la tradición agrícola, las inversiones y los desafíos climáticos, los productores buscan mejorar la rentabilidad de sus cultivos y conquistar nuevos mercados. La cooperativa Caica Ltda. reúne a decenas de agricultores que apuestan por la producción frutihortícola como motor de crecimiento económico y desarrollo local.
En La Colmena, la fruticultura es mucho más que una tradición, es una actividad económica que exige inversión, conocimientos técnicos y capacidad para adaptarse al clima y al mercado. Al frente de este desafío está Koichi Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asuncena Ltda. (Caica), quien combina su experiencia como productor de frutas con la búsqueda de nuevas oportunidades para el sector.
Con 21 años de trayectoria, Caica nació de la fusión de las cooperativas Agroindustrial La Colmena y Asuncena. Actualmente, reúne a 28 socios fundadores y 70 socios productores. Además, cuenta con un depósito propio en el bloque A del Mercado de Abasto de Asunción, una infraestructura esencial para comercializar la producción.
“Canalizamos nuestros productos a través de la cooperativa. Tener nuestro propio depósito en el Mercado de Abasto nos permite contar con un punto de llegada para la producción de nuestros socios”, destacó Koichi.
Los cultivos varían según la zona. Las uvas, los duraznos, las ciruelas y los pelones, junto con una variedad de hortalizas, forman parte de la identidad productiva de la zona. En Caraguatay se producen limones, tomates, cebollas y papas, mientras que en Central tiene mayor presencia la horticultura.
Entre las frutas, la uva sobresale por su potencial económico. Según Koichi, una hectárea de parral puede generar ingresos de hasta G. 100 millones, aunque alcanzar ese nivel requiere una inversión considerable.
“La uva deja un margen interesante, a pesar de sus costos. Una hectárea de parral puede generar hasta G. 100 millones, pero requiere buena inversión”, explicó el productor. Se trata de ingresos potenciales, no necesariamente de ganancias netas.
Contó que la producción de otras frutas presenta mayores incertidumbres. Una temporada puede registrar abundantes duraznos y pelones, mientras que la siguiente puede ofrecer una cosecha escasa.
A esta variabilidad se suma la falta de agua. En La Colmena, algunos pozos artesianos no garantizan un suministro constante, mientras que las lluvias prolongadas favorecen la aparición de hongos y bacterias. “Dependemos mucho del clima. Cuando llueve durante varios días y no sale el sol, aparecen problemas que afectan a los cultivos”, advirtió.
Innovar para agregar valor. Descendiente de inmigrantes japoneses de tercera generación, Koichi se capacitó durante un año y medio en técnicas de cultivo de frutales en la prefectura japonesa de Yamanashi, desde 1989. Actualmente, continúa el trabajo iniciado por su abuelo y explora el procesamiento de productos agrícolas para diversificar la oferta.
Esta apuesta se vincula con un proyecto de cooperación técnica de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), ejecutado durante tres años desde 2010, con apoyo de la prefectura de Kagawa. La iniciativa promovió nuevas técnicas de procesamiento, el desarrollo de productos y la ampliación de los canales comerciales.
La Expo Frutas de La Colmena, que se celebra el tercer fin de semana de diciembre, también dinamiza la economía local mediante la exhibición de frutas de estación, la gastronomía paraguaya y japonesa, y actividades culturales para toda la familia.
De allí que el desafío, para el presidente de Caica y los productores de la zona, es convertir la producción agrícola en un negocio sostenible, capaz de generar ingresos, agregar valor a las cosechas y conquistar nuevos mercados.
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Infraestructura que transforma: la obra completa es la que mejora vidas
Alonso Chaverri-Suárez, representante del Grupo BID en Paraguay
Hace unas semanas, Asunción reunió a referentes del sector público, empresarial y financiero para debatir sobre infraestructura, competitividad y desarrollo en la Noche de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) y en el VI Foro de la Cámara Vial Paraguaya, ambos con el apoyo del Grupo BID. El foco de estos espacios estuvieron unidos por una misma convicción: el desarrollo no ocurre por accidente; se construye.
Cuando hablamos de infraestructura solemos pensar en rutas, puentes, aeropuertos o viviendas. Sin embargo, una obra empieza mucho antes de la primera excavadora y no termina con el corte de cinta inaugural. Comienza con una buena decisión de inversión y alcanza su verdadero propósito cuando un productor llega más rápido a un mercado, una familia accede a agua segura o una persona abre por primera vez la puerta de su casa propia.
Por eso, la infraestructura debe entenderse como una cadena de valor completa. Cada eslabón cuenta: la planificación, el financiamiento, la ejecución, la operación y el mantenimiento. Si uno falla, el resultado pierde impacto. Una ruta construida sin mantenimiento oportuno se deteriora. Un proyecto mal diseñado eleva costos y retrasa beneficios. Una inversión sin una adecuada articulación institucional termina entregando menos valor del esperado.
El Grupo BID estima que el país necesitará alrededor de USD 15.000 millones hacia 2030 para fortalecer su infraestructura de transporte, logística y conectividad. Al mismo tiempo, estudios internacionales señalan que será necesario sostener durante años niveles de inversión superio superiores a los actuales para cerrar las brechas existentes.
Paraguay llega a este momento con activos importantes y unas oportunidades estupendas. La obtención del grado de inversión abre acceso a capital de largo plazo y a condiciones de financiamiento más favorables. Sin embargo, el desafío no es solo invertir más, sino hacerlo sin comprometer la disciplina fiscal que permitió construir esa credibilidad. Ambos objetivos son compatibles.
La clave está en innovar en los mecanismos de financiamiento. La inversión pública seguirá siendo fundamental, pero debe complementarse con financiamiento multilateral, asociaciones público-privadas, concesiones, garantías, mercado de capitales y nuevos instrumentos capaces de movilizar recursos privados e institucionales. Cuanto más amplia sea la base de financiamiento, mayor será la capacidad de sostener inversiones estratégicas sin concentrar toda la presión sobre el presupuesto público.
También es esencial fortalecer la calidad de la preparación de proyectos. Contar con una cartera madura, evaluaciones rigurosas, reglas previsibles, contratos equilibrados y una adecuada distribución de riesgos es lo que convierte una intención de inversión en una obra exitosa.
La misma lógica se aplica a la integración regional. Paraguay, como país sin litoral marítimo, depende de la eficiencia de cadenas que trascienden sus fronteras. Una ruta no termina donde termina el pavimento. Su valor depende también de pasos fronterizos ágiles, servicios logísticos eficientes, procesos digitales y regulaciones regulaciones coordinadas entre países.
En ese contexto -y solo como un ejemplo-el Corredor Bioceánico, en el Chaco paraguayo, representa una oportunidad de cambio. La inversión de USD 200 millones del BID para el Tramo II y conectores permitirá mejorar más de 130 kilómetros de la Ruta PY15 y fortalecer la conexión de una región donde operan más de 7.000 productores.Pero el verdadero impacto llegará cuando esa infraestructura se integre a un sistema logístico que reduzca costos, facilite el comercio y amplíe oportunidades para quienes producen y generan empleo.
Desde el Grupo BID compartimos esta visión. Nuestra Estrategia de País 2025-2029 prioriza inversiones en transporte, energía, agua y saneamiento, y vivienda sostenible. Lo hacemos convencidos de que el Estado y el sector privado no son actores excluyentes, sino socios indispensables. El primero planifica, regula y protege el interés público; el segundo aporta capital, innovación y capacidad de gestión.
Paraguay tiene hoy la oportunidad de convertir su impulso constructor en una transformación duradera. Porque, al final, la mejor infraestructura es aquella que mejora vidas. Y esa es nuestra misión central.