Unas 9.000 personas participaron en la misa en el interior del edificio y en su explanada.

  • AFP

El papa León XIV ben­dijo ayer por la noche la torre más alta de la famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, en una breve ceremonia en la expla­nada del monumento que concluyó con un espectá­culo de luz y sonido, después de una majestuosa misa.

El sumo pontífice celebró en el monumento, uno de los más conocidos y turísticos de la capital catalana, el oficio que se prolongó por una hora y media, acompañado por un coro de 500 adultos y 100 niños, que entonaron cantos gregorianos y del repertorio litúrgico, pero también otros tradicionales catalanes.

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Durante la homilía que pro­nunció en la basílica, donde el sol que se filtraba por los vitrales brillaba entre las columnas, León XIV afirmó que quienes creen en Jesús no pueden “promover la gue­rra”, en una crítica velada al gobierno del presidente esta­dounidense, Donald Trump.

Al terminar la misa, cele­brada en español, catalán y latín, el obispo de Roma ben­dijo la torre de Jesucristo, terminada en febrero y que alcanza los 172,5 metros de altura, lo que convirtió a la Sagrada Familia, aún inaca­bada, en la iglesia más alta del mundo.

“Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y bri­lla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, dijo el papa en su homilía, en refe­rencia a la cruz de la torre, que bendijo rociándola con agua bendita entre los aplau­sos de la multitud. Un espec­tacular espectáculo de luz y sonido puso fin a la velada en la explanada.

La visita de León XIV, la tercera de un papa a la obra maestra modernista aún inacabada de Antoni Gaudí, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI, tiene lugar un siglo, día por día, después de la muerte del venerado arquitecto, ferviente católico cuyo proceso de canonización avanza en el Vaticano.

Unas 9.000 personas parti­ciparon en la misa en el inte­rior del edificio o en su expla­nada, pero fuera del amplio perímetro de seguridad que lo rodeaba, decenas de miles barceloneses y turistas siguieron la ceremonia en la pantalla gigante instalada frente a la Sagrada Familia.

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