El jefe de la diplomacia estadounidense describió a la isla como un “Estado fallido” envuelto en una grave crisis económica.
- AFP
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, advirtió ayer jueves que Washington estaba muy enfocado en cambiar el sistema comunista de Cuba, horas después de que la acusación formal presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro causara consternación en la isla.
El ejército estadounidense anunció que el portaviones “USS Nimitz” y sus buques de escolta habían ingresado al Caribe, aunque el presidente Donald Trump descartó que su despliegue tuviera como objetivo intimidar a Cuba.
Rubio, cubanoestadounidense y acérrimo opositor del Gobierno de La Habana, describió la isla, ubicada a unos 145 kilómetros de Florida, como un “Estado fallido” envuelto en una grave crisis económica.
“Su sistema económico no funciona. Está roto, y no se puede arreglar con el sistema político actual que está en vigor”, dijo el secretario de Estado a periodistas en Miami. “No van a lograr que nos rindamos ni a ganar tiempo. Somos muy serios. Estamos muy enfocados”, agregó.
Rubio señaló que Estados Unidos prefería “siempre una solución diplomática”, pero advirtió que Trump tenía otras opciones ante Cuba, que “siempre ha representado una amenaza para la seguridad nacional”.
AYUDA DE EE. UU.
El secretario de Estado también indicó que Cuba había aceptado en principio una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda a cambio de reformas. Añadió, sin embargo, que aún no era seguro que Washington aceptara las condiciones de La Habana, ya que Estados Unidos insiste en no colaborar con GAESA, la empresa controlada por los militares que domina la economía de la isla.
Los cargos contra Raúl Castro –que a sus 94 años sigue siendo influyente en la política cubana– suponen otra vuelta de tuerca en la campaña de presión de Washington sobre la isla, sometida a un embargo desde 1962 y ahora devastada por una crisis económica y energética.
El hermano menor de Fidel Castro fue acusado por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en el que murieron cuatro personas en febrero de 1996, cuando él era ministro de Defensa.

