La principal central sindical de Argen­tina llamó ayer a una huelga general para el día en que la Cámara de Dipu­tados debata la reforma laboral del presidente ultraliberal Javier Milei, aprobada ya por el Senado, anunciaron fuentes sindi­cales.

El proyecto, que puede ser debatido por los diputados esta semana o la próxima, reduce indemnizaciones, permite pagos en especies (bienes o servicios), extiende a 12 horas la jornada laboral y limita el derecho a huelga, entre otros puntos.

La confederación que nuclea a los trabajadores del trans­porte anunció que “acata totalmente la medida” que promete paralizar el trans­porte de pasajeros terrestre, aéreo y fluvial.

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La medida de fuerza, la cuarta contra las políticas del gobierno de Milei, se con­voca en un contexto de cre­ciente conflictividad social, con síntomas de recesión económica, caída de la acti­vidad fabril y desplome del consumo.

REFORMA “REGRESIVA”

Los sindicatos de la Confe­deración General del Trabajo (CGT) consideran estos cam­bios “regresivos” y “anticons­titucionales” y prometen lle­var la reforma a la justicia, si la ley prospera.

El Gobierno asegura que ayu­darán a reducir la informali­dad laboral, que alcanza a más del 40 % del mercado de tra­bajo, y a crear empleos al dis­minuir la carga impositiva al empleador.

La senadora Patricia Bull­rich, al frente de la comisión de Trabajo en el Congreso, se reunió ayer con Milei en la residencia presidencial de Olivos.

Bullrich había adelantado que no permitirían cambios al texto aprobado en el Senado, pero el domingo admitió que estudian flexibilizar el polé­mico artículo que reduce a la mitad el salario cuando un trabajador deba ausentarse por enfermedad.

El Gobierno intenta evitar que el texto sufra modifica­ciones que impliquen que la norma regrese al Senado para su aprobación, lo que retrasa­ría la sanción que Milei quiere conseguir antes de su dis­curso del 1 de marzo cuando inaugure las sesiones parla­mentarias ordinarias.