• AFP.

Es el primer y qui­zás último encuen­tro cara a cara entre ambos mandatarios, y empezó poco después de la llegada del vehículo de Petro a la entrada de dignatarios de la Casa Blanca, a las 11:00 (16:00 GMT).

Primer productor de cocaína del mundo, Colombia necesita del apoyo de Washington para mantener la presión mili­tar en las zonas de cultivo, y para ello es muy importante la certificación de su lucha anti­narcóticos, que perdió el año pasado, por segunda vez en cuatro décadas.

El objetivo es “la lucha con­tra el narcotráfico, desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territo­rios”, dijo Petro.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Trump a su vez necesita que Bogotá asegure de forma estable la recepción de miles de migrantes indocumenta­dos, producto de su campaña de deportaciones, en momen­tos en que recibe fuertes crí­ticas de la oposición.

Colombia anunció la semana pasada que se reanudarán los vuelos en aeronaves colom­bianas, tras ocho meses de interrupción.

IMPREDECIBLES

Adeptos a las redes sociales y a las largas diatribas, ambos líderes han hecho esfuerzos para rebajar la tensión desde su inesperada llamada telefó­nica del 7 de enero, en la que acordaron esta cita.

Pero los dos son impredeci­bles ante la prensa, y la Casa Blanca mantuvo la reunión en perfil bajo, sin imágenes en el Despacho Oval.

“Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades de drogas salen de su país”, declaró Trump a periodistas.

Aunque ambos son afines al tono coloquial y populista, todo lo demás los separa: Petro es un exguerrillero que quiere mantener en alto la voz de la izquierda en el con­tinente, que entró en un ciclo claramente conservador. Trump es el líder que resucitó la doctrina Monroe, de inter­vencionismo en la región, al punto de que obliga a todos sus vecinos del Sur a posicio­narse: a favor o en contra de Estados Unidos.

Petro llegó a Washington acompañado de su canciller, su ministro de Defensa y altos cargos de inteligencia.

Déjanos tus comentarios en Voiz