• AFP

El conservador Nasry Asfura, aliado de Donald Trump, asumió ayer la presidencia de Honduras con la promesa de combatir “de frente” la inseguridad en el país más violento y empobrecido de Centroamérica. “Seguridad, de frente a luchar contra la inseguridad, no tengan duda de eso”, dijo Asfura al prestar juramento en una austera ceremonia en el Congreso. El mandatario plantea reforzar la presencia policial en zonas conflictivas para lograr control territorial y aplicar un plan antiextorsión.

Asfura ha anticipado que pondrá fin a un estado de excepción declarado por su antecesora, Xiomara Castro, semejante al que sustenta la guerra antipandillas de su par salvadoreño, Nayib Bukele, y criticado por oenegés de derechos humanos.

Con el principal bloque legislativo, pero insuficiente para ser mayoría, el mandatario pidió apoyo a su agenda, sin detallar los proyectos. “Para mí (...) no existen diferencias ni colores políticos, no existen ideologías que nos vayan a dividir”, afirmó Asfura.

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