La fiesta carioca en la popular playa brasileña ha sido reconocida por el Libro Guinness de los Récords. Las autoridades de Río de Janeiro estimaron una asistencia de unos 2,5 millones de personas.
La multitud –vestida en su mayoría de blanco, como dicta la tradición relacionada con Iemanjá, la diosa del mar en las religiones afrobrasileñas– se agolpó en la extensa costa para disfrutar de conciertos de músicos legendarios como Gilberto Gil y de los famosos fuegos artificiales, el momento más esperado de la noche.
Nueva York celebró también el Año Nuevo, con miles de personas congregadas en Times Square para presenciar la tradicional caída de la bola, bajo una lluvia de confeti y con temperaturas gélidas.
En Sídney, la autoproclamada “capital mundial del Año Nuevo”, la Nochevieja tuvo un sabor amargo por el tiroteo hace dos semanas durante una fiesta judía donde murieron 15 personas. En París, la multitud se congregó cerca de la Torre Eiffel para abrir botellas de champán, mientras en Edimburgo las multitudes bailaron para recibir el Año Nuevo en la calle Hogmanay.
Se espera un 2026 agitado por el Mundial de fútbol en un año que también estará marcado por los viajes espaciales: más de 50 años después de la última misión lunar Apolo, 2026 se perfila como el año en que la humanidad volverá a poner la vista en la Luna.