Rusia acusó ayer a Ucrania de haber lanzado drones contra una residencia del presidente Vladimir Putin y anunció que “revisará” su postura en las negociaciones para poner fin a la guerra tras este ataque.
El dirigente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó inmediatamente la acusación de Moscú de “mentira” que, según dijo, busca preparar el terreno para llevar a cabo nuevos ataques contra Kiev y “minar” los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para poner fin al conflicto desencadenado por la invasión rusa de 2022.
Las acusaciones de Moscú siembran dudas sobre el futuro de las negociaciones diplomáticas que se desarrollan desde noviembre para intentar poner fin al conflicto más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En un comunicado, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Ucrania lanzó por la noche 91 drones contra la residencia oficial del presidente ruso en la región de Nóvgorod. No obstante, aseguró que todos los aparatos fueron derribados por la defensa aérea.

