La actual relación de Estados Unidos con Venezuela “es intolerable” y debe cambiar, y “nada impedirá” a las fuerzas desplegadas en el Caribe aplicar el bloqueo contra petroleros sancionados, aseguró ayer el secretario de Estado, Marco Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense descartó sin embargo confirmar que Washington prepara medidas militares más drásticas.
La crisis más seria en décadas de Estados Unidos en América Latina no tiene visos de resolverse pronto ni de forma abrupta, al menos no de forma voluntaria por parte de Washington, a tenor de las declaraciones de Rubio. El apoyo ruso al gobierno de Nicolás Maduro no es preocupante porque Moscú tiene “las manos ocupadas” con la guerra en Ucrania, aseguró Rubio en una rueda de prensa en el Departamento de Estado en inglés y español, en la que abundaron las preguntas sobre América Latina.
En plena campaña militar sin precedentes contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, Rubio se mostró enérgico. Estados Unidos “no puede” y no va a firmar ningún “acuerdo de paz” con los grupos que envían drogas al país, advirtió.
Trump, incluso, dijo en una entrevista telefónica ayer viernes con la cadena NBC que no descartaba una guerra con Caracas.

