Más de 10.000 inmigrantes indocumentados fueron dete­nidos en Los Ángeles desde el inicio en junio de las reda­das en esa urbe del oeste de Estados Unidos, informó ayer el gobierno del presidente Donald Trump.

Desde que regresó a la Casa Blanca en enero, Trump ha impulsado una ola masiva de deportaciones, una de sus promesas de campaña.

El Departamento de Segu­ridad Nacional (DHS) dijo en un comunicado que las detenciones en Los Ángeles se produjeron a pesar de “la violencia de los alborotado­res y la demonización por parte de los políticos de ciu­dades santuario”.

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Numerosas ciudades en Esta­dos Unidos son llamadas “san­tuario” por tener normas que impiden a las fuerzas policia­les colaborar con las fuerzas federales en la captura de inmi­grantes en situación irregular.

Las redadas migratorias en Los Ángeles provocaron una oleada de protestas popula­res, lo cual llevó al presidente Trump a enviar a la Guardia Nacional y a cientos de mari­nes, una medida criticada por los líderes locales y el gober­nador demócrata de Califor­nia, Gavin Newsom.

Un juez federal ordenó el miércoles retirar a los solda­dos que aún patrullan en las calles de la megalópolis cali­forniana.

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