Las devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierra dejaron más de 900 muertos en la isla indonesia de Sumatra, anunció ayer la agencia nacional de gestión de catástrofes, y se teme que el balance empeore debido a la escasez de alimentos. La catastrófica confluencia de dos ciclones tropicales y de la temporada monzónica causó la muerte de unas 1.790 personas en Indonesia, Sri Lanka, Malasia, Tailandia y Vietnam.
De esas víctimas, 908 fallecieron en la turística isla indonesia de Sumatra, en el oeste de Indonesia, informó la agencia de gestión de catástrofes local ayer, y más de 400 personas siguen desaparecidas.
La cifra, sin embargo, podría aumentar debido al hambre que acecha en las aldeas y las “zonas que siguen siendo inaccesibles en las regiones remotas de Aceh”, alertó Muzakir Manaf, gobernador de esa provincia “completamente destruida, de norte a sur, desde las carreteras hasta el mar”.
“Muchas personas necesitan productos de primera necesidad”, indicó a la prensa. “La gente no muere por las inundaciones, sino por el hambre”, alertó.
Según el servicio meteorológico indonesio, las lluvias podrían volver a Aceh y Sumatra, donde el agua y el barro han sepultado las viviendas de muchos pobladores.

