- AFP
Estados Unidos desmintió categóricamente ayer jueves su participación en la cumbre del G20 en Sudáfrica, después de que el presidente Cyril Ramaphosa afirmara que Washington había cambiado de opinión con respecto al boicot de la cita, atizado la tensión entre ambos países.
Sudáfrica y Estados Unidos se han enfrascado en varias pugnas desde el regreso de Donald Trump a la presidencia este año, y la relación bilateral está marcada por acusaciones sin fundamentos de que el país africano persigue y mata a los granjeros blancos.
El gobierno de Trump anunció la semana pasada que no enviaría ningún representante al encuentro de las principales economías del mundo y pidió a Sudáfrica que no emitiera la tradicional declaración conjunta al final de la reunión.
En un giro de última hora, Ramaphosa afirmó ayer jueves que Estados Unidos le había manifestado su deseo de participar en la cumbre del G20, sin precisar la forma.
Unas horas después, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavit, desmintió sus declaraciones. “Estados Unidos no participa en las conversaciones oficiales del G20 en Sudáfrica”, declaró a los periodistas Leavitt. “Hoy temprano, vi al presidente sudafricano criticando a Estados Unidos y al presidente estadounidense, y ese lenguaje no es del agrado del presidente ni de su equipo”, añadió.
La Casa Blanca precisó que el embajador de Estados Unidos asistirá, pero solamente para participar en la ceremonia de entrega de la posta, ya que la próxima cumbre se celebrará en Florida.
Ramaphosa declaró ayer jueves que recibió una notificación de Estados Unidos sobre “un cambio de opinión sobre su participación”. “Esto llega a última hora antes del inicio de la cumbre. Por este motivo necesitamos participar en estas discusiones para ver el sentido práctico y qué significa realmente”, dijo.
La embajada de Estados Unidos había confirmado el sábado la ausencia del país en la cumbre, en una nota en la que afirmó que las prioridades de la reunión presidida por Sudáfrica estaban “en contra de las posturas políticas estadounidenses”. En respuesta, Ramaphosa declaró ayer jueves que Sudáfrica no se dejaría intimidar.

