- AFP.
El aumento del uso de la inteligencia artificial en la atención de salud requiere fortalecer las garantías jurídicas para proteger a los pacientes y los trabajadores sanitarios, afirmó ayer la división para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La antena de la OMS para Europa llegó a esta conclusión tras un estudio sobre la adopción y la regulación de la IA en el ámbito de la salud, realizado con base en las respuestas de 50 de los 53 países de su jurisdicción, que incluye también Estados de Asia Central.
“ENCRUCIJADA”
Solamente cuatro países, un 8 %, adoptaron una estrategia nacional sobre la IA en el ámbito de la salud y siete están en proceso, indica el informe. “Estamos ante una encrucijada”, afirmó en un comunicado Natasha Azzopardi-Muscat, directora de Sistemas de Salud de la OMS para Europa.
Para Azzopardi-Muscat, la IA puede ser utilizada para “mejorar la salud y el bienestar de las personas, reducir la carga de trabajo de los profesionales de la salud agotados y que bajen los costos”, pero advirtió que también puede “socavar la seguridad de los pacientes, comprometer su privacidad y reforzar las desigualdades”.

