• AFP

Sin pausa. Los negociadores de la COP30 decidieron ayer lunes extender a la noche sus horarios de trabajo para tratar de desencallar las tratativas y lograr en Belém una respuesta colectiva que esté a la altura de la emergencia climática.

En el arranque de la segunda semana de la conferencia en esta ciudad de la Amazonía brasileña, la ONU advirtió del riesgo de obstruccionismo en temas como la adaptación al cambio climático y las finan­zas.

Con el fin de acelerar las negociaciones entre los casi 200 países presentes y llegar a un acuerdo el viernes, día en que en principio debe fina­lizar la COP30, Brasil deci­dió extender las reuniones durante la noche. Una de las medidas ambientales de la Unión Europea (UE), cono­cida como “impuesto sobre el carbono” a las importaciones, es uno de los puntos de fricción en Belém. “La tarificación del carbono es algo que debemos perseguir con el mayor número posible de países y lo antes posi­ble”, declaró Wopke Hoekstra, comisario europeo del Clima, ante los asistentes a la reunión.

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El argumento de los europeos es que permitir la entrada de productos que no cumplen con los estándares medioambien­tales de la UE supone una com­petencia desleal. China, India y otros países aliados consideran que ese Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la UE es en reali­dad una barrera al comercio.

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