- AFP.
El cierre gubernamental más largo de la historia de Estados Unidos se encaminaba ayer a un probable fin en la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana ha logrado esquivar las demandas más exigentes de los demócratas.
El presidente Donald Trump “tiene ganas de poner fin a este cierre devastador causado por los demócratas y esperamos que la firma tenga lugar esta noche”, declaró en rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Tras 43 días de cierre parcial, la aritmética parlamentaria favorece a los republicanos, que tienen una mayoría muy ajustada en el Congreso, pero que han mostrado mejor disciplina de voto en ambas cámaras.
Los demócratas en cambio parecen divididos entre un liderazgo que quiere mantener el pulso con el gobierno, y ciertos legisladores moderados que ya han roto filas y han pactado bajo ciertas condiciones.
DEBATE SANITARIO
El Senado votó el lunes a favor de acabar con el cierre, gracias a la participación de ocho demócratas y la oposición de un solo republicano. Los esfuerzos titánicos de los demócratas para intentar reabrir toda la gran discusión sobre los subsidios para la cobertura sanitaria acabaron frustrados.
El Senado votó por reenviar a la Cámara de Representantes un texto que no compromete a nada en ese frente. Los republicanos se limitaron a prometer un debate separado, a corto plazo, sobre las ayudas a millones de estadounidenses para pagar su cobertura sanitaria.
El comité de Reglas de la Cámara de Representantes anunció ayer que ya aprobó por ocho votos a favor y cuatro en contra la ley para financiar al gobierno, lo que permitirá reabrir agencias federales. Eso indica que su aprobación definitiva es probable en el pleno.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, demostraron temple a lo largo de semanas de enorme presión, que incluyeron cancelaciones de vuelos en todo el país por la falta de controladores aéreos, que no cobraron sueldo durante casi dos meses.

