• AFP.

El nuevo mandatario, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz (1989-1993), fue recibido entre aplausos en el palacio legislativo boliviano, en el centro de La Paz, por los asambleístas y las delega­ciones internacionales.

Un torrencial aguacero en el corazón de la ciudad altiplá­nica marcó los actos oficia­les. La plaza de armas, donde está Palacio de Gobierno y el Parlamento, se mantuvie­ron bajo fuerte resguardo policial.

“Dios, familia y patria: ¡Sí, juro!”, expresó el nuevo mandatario. El juramento se lo tomó su vicepresidente Edmand Lara, un exoficial de la policía.

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AGUDA CRISIS

Paz, después de ganar el balotaje de octubre con el Partido Demócrata Cris­tiano, recibe un país con una aguda crisis económica por escasez de dólares y com­bustibles.

El gobierno saliente de Luis Arce agotó casi todas sus reservas de divisas para sos­tener una política de subsi­dios universales a la gasolina y el diésel. La inflación inte­ranual a octubre fue de 19 %, después de alcanzar un pico de 25 % en julio.

Paz ha prometido recortar más de la mitad de los subsi­dios a los combustibles y un programa de “capitalismo para todos”, que pone el foco en la formalización de la economía, la eliminación de trabas burocráticas y una reducción de impuestos.

Más de 50 delegaciones internacionales arribaron a la sede de gobierno de Boli­via, a 3.600 metros sobre el nivel del mar.

Entre los principales asis­tentes están el vicecanciller norteamericano Christo­pher Landau y los presiden­tes Gabriel Boric (Chile), Santiago Peña (Paraguay), Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros.

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