Lima, Perú. AFP.

El presidente de Perú, Pedro Castillo, designó ayer viernes como primera ministra a Bettsy Chávez con quien recompondrá el gabinete que dimitió por completo en medio de una pugna con el Congreso.

Castillo y Chávez deberán ahora designar el gabinete de 19 ministros, el quinto en 16 meses de gobierno, en los que ha enfrentado dos intentos de destitución desde el Parlamento y seis investigaciones judiciales por parte de la Fiscalía peruana por presunta corrupción.

“Por el respeto al estado de derecho y la restitución del equilibrio y la separación de poderes, sí juro”, dijo Chávez ante Castillo, en alusión a la pugna entre el Ejecutivo y el Legislativo dominado por la oposición de derecha. Chávez es parlamentaria del bloque de partido de izquierda que apoya a Castillo y deberá acudir al Congreso en un plazo de 30 días para solicitar un voto de confianza y poder asumir formalmente el cargo.

El primer ministro saliente, Aníbal Torres, renunció la noche del jueves en medio de un nuevo enfrentamiento entre el Ejecutivo izquierdista y el Legislativo en lo que se ha vuelto una constante desde que la izquierda llegó al poder en julio del 2021. Horas antes de la dimisión, el jefe del Congreso, José Williams, comunicó que “la Mesa Directiva rechaza de plano la cuestión (del voto) de confianza” planteada por el renunciante primer ministro hace una semana, argumentando que trataba “materias prohibidas para el planteamiento de dicho tema”, según la ley.

El Gobierno recurrió a la figura del voto de confianza respecto a un proyecto de ley del Ejecutivo en el cual plantea proponer un referéndum, sin pasar por el filtro del Congreso.

Torres, un abogado de 79 años que asumió el cargo en febrero como cuarto jefe de Gabinete de Castillo en 16 meses, había advertido que iba a renunciar si el Congreso no debatía el proyecto de ley sobre el referéndum.

Castillo quiere promover un referéndum sobre la Asamblea Constituyente para cambiar la Carta Magna (1993) que promueve el libre mercado y convirtió a Perú en una de las economías más abiertas de la región, pero también con mayor desigualdad.

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