Copenhague, Dinamarca. AFP.

En las calles no hay ras­tro de mascarillas ni pases sanitarios. Las oficinas recobran actividad y los conciertos aúnan a dece­nas de miles de espectado­res. Dinamarca despide las restricciones y vuelve sere­namente a la vida de antes. En esta antigua-nueva vida es posible organizar concier­tos para 50.000 personas, sin necesidad de enseñar un cer­tificado de vacunación o un test negativo al covid, algo bastante insólito en Europa, con numerosas restricciones todavía vigentes.

Gracias a unos altos por­centajes de vacunación, del 73% entre sus 5,8 millones de habitantes, Dinamarca levantó casi totalmente desde el 1 de setiembre la exigencia del certificado anticovid instaurado en marzo. El viernes se retiró también su obligatoriedad en los locales nocturnos, el único sector donde todavía estaba vigente. “Nuestro objetivo es la libre circula­ción (...), lo que pasará es que el virus también circulará y encontrará aquellos que no están vacunados”, advir­tió la epidemióloga Lone Simonsen.

CONFIANZA

Pero Dinamarca cuenta con la confianza establecida en el país entre autoridades sanitarias y la población, recientemente destacada por la dirección europea de la OMS. “Como muchos paí­ses, Dinamarca, a lo largo de la pandemia, desplegó medidas sociales o de sanidad pública para reducir la transmisión”, dijo Catherine Smallwood, encargada de las situaciones de urgencia de OMS Europa. “Pero al mismo tiempo, ha con­tado con un amplio respaldo de individuos y comunidades que han aceptado los consejos del gobierno”, añadió.

Ahora, con unos 500 casos diarios y una tasa de repro­ducción del virus de 0,7, las autoridades danesas consi­deran la epidemia contro­lada. “El día a día vuelve a ser a grandes rasgos el mismo, pero eso no signi­fica que no haya peligro en el horizonte”, declaró ayer viernes el ministro de Salud, Magnus Heunicke.

“Si echamos un vistazo a los últimos 18 meses, el virus ha mutado varias veces, por lo que no puedo garantizar nada (...) Pero con tanta gente vacu­nada, estamos en una buena posición”, declaró a la televi­sión TV2. Entretanto, segui­rán de cerca el número de hospitalizaciones y secuen­ciarán minuciosamente las muestras del virus para con­trolar su evolución. Además, desde el jueves, ofrecen a los colectivos más vulnerables una tercera dosis de la vacuna.

VACUNACIÓN NO DETENDRÍA LA PANDEMIA

El director de la OMS en Europa se mostró ayer viernes más pesimista sobre el hecho de que un alto índice de vacunación vaya a detener por sí solo la pandemia de covid-19, debido a que las variantes han reducido la perspectiva de una inmunidad colectiva. La probabilidad de que la enfermedad siga siendo endémica es cada vez mayor.

Por eso Hans Kluge exhortó en rueda de prensa a “prever para adaptar nuestras estrategias de vacunación”, sobre todo en lo relativo a las dosis adicionales. En mayo Kluge dijo que “la pandemia terminará cuando hayamos alcanzado una cobertura mínima de vacu­nación del 70%” de la población mundial. A la pregunta de si mantenía lo dicho, Kluge respondió que las nuevas variantes, más contagiosas, principalmente la Delta, ha cambiado la situación. “Esto nos lleva al punto de que el objetivo esencial de la vacunación es sobre todo evitar las formas graves de la enfermedad y la mortalidad”, recalcó.

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