Bogotá, Colombia. AFP.

Miles de personas volvieron a las calles de Colombia este miércoles para protestar contra el gobierno del presidente Iván Duque, al fin de una semana de manifestaciones que se tornaron violentas y dejan 24 muertos, la mayoría por disparos. Bajo la lupa de la comunidad internacional, que denunció excesos de la fuerza pública, estudiantes, sindicatos, indígenas y otros sectores salieron a las calles de la capital Bogotá, así como de Medellín en el noroeste y Cali en el suroeste.

Sus reclamos son variopintos: mejores condiciones en salud, educación, seguridad en las regiones, cese del abuso policial contra las manifestaciones, entre otras. “Duele (...) la negligencia de un gobierno que está sordo, que prefiere enviar fuerza pública, en vez de ayudar (a la gente), prefieren ayudar a los bancos, a las grandes empresas”, dice a la AFP Héctor Cuinemi, un estudiante de 19 años que protestaba en Bogotá.

EN DIFERENTES PUNTOS

En distintos puntos de la capital, numerosos grupos se dieron cita para avanzar luego hacia la central Plaza de Bolívar, aledaña a la sede presidencial. En Cali (suroeste), un foco de los disturbios, miles de indígenas se sumaron a las protestas agitando sus bastones de mando y gritando “resistencia”, mientras una multitudinaria manifestación se volcó a las calles en Medellín (noroeste) con música, teatro y arengas contra el gobierno.

Las movilizaciones han sido en su mayoría pacíficas, pero en algunas ciudades se tornaron violentas. De acuerdo a cifras oficiales con corte al martes, al menos 24 personas murieron (18 baleados), más de 800 quedaron lesionadas y 89 están desaparecidas. Onegés denuncian que la policía ha disparado contra manifestantes y que las víctimas fatales superan las 30 personas.

DENUNCIA DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

La comunidad internacional denunció el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía de Colombia en la represión de las violentas protestas contra el gobierno, con un balance de al menos 24 muertos, en la víspera de nuevas manifestaciones anunciadas en todo el país. El presidente Iván Duque respaldó la acción de los uniformados, a quienes considera víctimas de ataques. Por su parte, la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones de derechos humanos levantaron la voz contra los abusos policiales. Lo que empezó como una manifestación pacífica en rechazo a una reforma fiscal ya retirada se transformó en protestas contra el gobierno. Sindicatos, indígenas y estudiantes, entre otros sectores inconformes, exigen un cambio de rumbo al mandatario con una popularidad del 33%.

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