Rangún, Birmania. AFP.
El ejército birmano dio un golpe de Estado el lunes, detuvo a la jefa de hecho del gobierno civil, Aung San Suu Kyi, que pidió “no aceptarlo”, y proclamó el estado de emergencia por un año. El golpe, sin violencia, es necesario para preservar la “estabilidad”, afirmaron los militares, que prometieron en un comunicado en Facebook celebrar elecciones “libres y justas” al término del estado de emergencia. El golpe de Estado desató una avalancha de condenas internacionales. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exhortó el lunes a los militares de Birmania a renunciar al poder “inmediatamente” y amenazó con imponer sanciones económicas contra el país. “La comunidad internacional debe unirse en una sola voz para presionar a los militares birmanos a renunciar inmediatamente al poder”, dijo Biden en un comunicado.
Los militares acusan a la comisión electoral de no haber subsanado las “enormes irregularidades” que se produjeron, según ellos, durante las legislativas de noviembre, que ganó por amplia mayoría el partido de Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), en el poder desde las elecciones del 2015. Aung San Suu Kyi así como el presidente de la República, Win Myint, y otros responsables del partido fueron detenidos en Naypyidaw, la capital, horas antes de que Parlamento formado tras las últimas elecciones iniciara su primera sesión.

