Nueva Delhi, India, AFP.
El primer ministro indio, Narendra Modi, ordenó el confinamiento total de este país de 1.300 millones de habitantes durante tres semanas para luchar contra la pandemia del coronavirus. “A partir de medianoche, todo el país está confinado. Para salvar a India, para salvar a cada ciudadano, a ustedes, a sus familias”, dijo el jefe del gobierno indio en un discurso televisado.
“Si estos 21 días no se respetan, el país y su familia volverán 21 años atrás”, dijo el líder nacionalista hindú. El primer ministro pidió a los indios que respeten el distanciamiento social y se queden en casa. “No hay ningún otro medio para escapar al coronavirus”, dijo.
“Recuerden que incluso un solo paso fuera de su casa puede traer la grave enfermedad del coronavirus a su hogar”, advirtió. India tiene 519 casos confirmados de coronavirus en el país, que ya provocó la muerte de diez personas, según el último balance oficial el martes. Los expertos estiman que este número está muy subestimado a causa del reducido número de tests que se han llevado a cabo en el segundo país más poblado del planeta.
EN ÁFRICA
Dakar, Senegal, AFP.
La pandemia del nuevo coronavirus está ganando terreno en África, donde Senegal y Costa de Marfil, mientras Sudáfrica se prepara para el confinamiento.
El continente africano se había librado hasta hace poco de la pandemia, con 1.800 casos y cerca de 60 muertos, frente a los más de 400.0000 infectados y 18.000 fallecidos en el mundo, según un balance de la AFP elaborado con fuentes oficiales ayer martes. Pero la precariedad de los sistemas de salud de los países africanos hace temer lo peor.
“Les digo solemnemente que el momento es grave”, advirtió el presidente senegalés Macky Sall, al anunciar que había decretado el estado de urgencia en su país, donde se han detectado 86 casos.
Para atenuar el impacto económico y social, el presidente anunció un fondo equivalente a 1.500 millones de dólares, de los cuales el 5% estará destinado a ayuda alimentaria.
“Es muy muy duro”, repiten en el mercado de Sandaga, en Dakar, los humildes vendedores de telas, recuerdos o zapatos.

