Bogotá, Colombia. AFP

El presidente Iván Duque medirá el jueves la fuerza de sus políticas cuando sindicatos, estudiantes, indígenas y opositores protagonicen una gran marcha en Colombia en contra de su gobierno, que luce debilitado tras año y medio en el poder. Con un abanico diverso de reivindicaciones y reclamos, los manifestantes colombianos se unen a la ola de descontento social, sin denominador común, que ha sacudido a Ecuador, Chile y Bolivia.

“La protesta social pacífica es un derecho constitucional, el cual garantizamos, pero seremos implacables con los actos de vandalismo”, dijo el mandatario a la radio Candela. En calles del centro de Bogotá se observaban este martes decenas de militares que fueron desplegados por solicitud de la alcaldía, según el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo.

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Y, en un acto inusual, la autoridad migratoria ordenó el cierre de las fronteras con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela hasta el viernes para evitar que extranjeros ingresen a alterar “el orden público y la seguridad”.

Con su popularidad en rojo, el llamado a paro nacional medirá el pulso de Duque, incapaz de consolidar mayorías en el Congreso y cuyo partido, el derechista Centro Democrático, encajó reveses en las elecciones locales de octubre. La gran huelga fue convocada desde octubre por el Comando Nacional Unitario, que reúne a las principales centrales obreras, ante supuestas reformas gubernamentales para flexibilizar el mercado laboral y cambiar el sistema de pensiones.

Duque niega que vaya a presentar proyectos legislativos con esos fines, aunque los ministros de Trabajo y Hacienda se han mostrado favorables a ese tipo de iniciativas. La “protesta no tiene otra intencionalidad que presionar al gobierno (...) para que se les dé respuesta a los problemas de la clase trabajadora”, dijo a AFP Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo.

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