Santiago, Chile. AFP.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se abrió a reformar la Constitución promulgada en la dictadura de Augusto Pino­chet, aunque en las manifes­taciones que se alargan ya por tres semanas crece la demanda de efectuar un pro­ceso constituyente para sus­tituirla por completo.

“Creo en los cambios a la Constitución, que son legí­timos y los vamos a discu­tir; de hecho estamos prepa­rando un proyecto de cambios a la Constitución para poder actualizar y tener nuestra propia propuesta”, dijo el mandatario en una entre­vista difundida por el diario El Mercurio.

Los cambios “tienen que ser más profundos y más intensos de lo que pensaba hace algu­nos años atrás”, dijo Piñera, quien no puso plazos para presentar su proyecto y pre­cisó que sus reformas serán discutidas en el Congreso.

“Yo creo que esto se soluciona primero con un plebiscito para modificar la Constitución, de partida, pero también nece­sitamos respuestas en salud, educación y la calidad de vida”, dijo a la AFP, Valeska Alarcón, vendedora en un supermer­cado, durante una manifesta­ción pacífica en Santiago.

La Constitución actual no establece mecanismos para poder reemplazarla, tampoco le entrega al presidente la posibilidad de llamar a un ple­biscito, un mecanismo reser­vado solo para casos cuando haya diferencias graves con el Parlamento.

Entre los cambios que con­templa el proyecto de Piñera está “definir mejor los dere­chos de las personas y estable­cer cómo se van a respetar”, precisar “las obligaciones del Estado” y crear “mejores mecanismos de participa­ción” ciudadana.

Pocos días después de que Piñera asumiera la presi­dencia, el 11 de marzo del año pasado, su gobierno anunció que no permitiría avanzar un proyecto de ley que su prede­cesora, la socialista Miche­lle Bachelet, había enviado al Congreso para modificar la Constitución. El proyecto consagraba la inviolabilidad de los derechos humanos, el derecho a la salud y educa­ción, y la igualdad salarial entre hombres y mujeres.