Con una afluencia “histórica” de ciudadanos, que rondó el 90%, las urnas en los colegios electorales para elegir al nuevo presidente –además de 99 diputados y 30 senadores– cerraron ayer a las 19:30 locales (22:30 GMT) en Uruguay, con una calma sorprendente. En la jornada, en la que participaron 11 partidos políticos, los votantes se pronunciaron también acerca de una reforma de seguridad que promueve la creación de una guardia nacional militarizada.
El favorito, el ex alcalde de Montevideo Daniel Martínez, del oficialista Frente Amplio (izquierda), no logró imponerse por el 50% más uno a su inmediato adversario, el ex senador del Partido Nacional (centroderecha) Luis Lacalle Pou, y ambos contendientes medirán fuerzas nuevamente el 24 de noviembre en un balotaje.
Daniel Martínez acudió en una camioneta blanca a depositar su voto a las 11:00 en un colegio de Pocitos. Esperó durante media hora en la fila, a pesar de que varios ciudadanos le cedieron el lugar. Tras sufragar, expresó que habló con Alberto Fernández, el candidato peronista ganador en las elecciones que se celebraron en Argentina, y con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
Lacalle Pou, por su parte, sufragó en la ciudad de Canelones y, entre otras cosas, aseguró que su campaña por la segunda vuelta comenzará “mañana mismo” porque “no hay tiempo que perder”.

