Buenos Aires, Argentina. AFP
Los cruces con acusaciones por corrupción entre el mandatario liberal Mauricio Macri y el peronista de centro-izquierda Alberto Fernández marcaron este domingo el último debate antes de la elección presidencial del 27 de octubre en Argentina, que los analistas consideran prácticamente decidida a favor del opositor.
Más agresivos de lo que se mostraron hasta ahora en la campaña electoral, los candidatos se concentraron en los ataques sin profundizar en sus propuestas de gobierno. “Resulta difícil de creer que no vio nada”, lanzó Macri a Fernández. “Cuando tuve diferencias renuncié y me fui a mi casa. Nunca un juez me citó. No tengo nada que ver con la corrupción. Puedo dar clases de decencia”, se defendió Fernández.
Macri, un ingeniero de 60 años, aspira a un segundo mandato. Pero la persistencia y profundización de la crisis económica, con recesión y altos índices de inflación y pobreza, le pasa una pesada factura.
Fernández, un abogado de 60 años, es favorito en los sondeos luego de que en las primarias de agosto consiguiera el 48% de los votos frente al 32% de Macri. Varias encuestadoras prevén incluso una diferencia mayor a favor de Fernández en la primera vuelta del próximo domingo.

