San Pablo, Brasil. AFP

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue operado exi­tosamente ayer domingo para corregir una hernia abdominal, la cuarta inter­vención a la que se somete desde que fue apuñalado en esa área hace un año, infor­maron los médicos.

La operación, realizada en el hospital Vila Nova Star de San Pablo, se inició a las 07:35 loca­les (10:35 GMT) y duró unas cinco horas, un par más de lo previsto.

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“La cirugía fue larga, remo­vió bastante el intestino, que estaba fuertemente adherido a la pared abdo­minal”, explicó el cirujano Antonio Luiz Macedo, quien sin embargo afirmó que no hubo ninguna complica­ción ni sangrado y tampoco debieron aplicarse costu­ras intestinales “delicadas”, como en procedimientos anteriores.

Los médicos le implantaron una malla de polipropileno para reforzar el tejido mus­cular, detalló.

“Quedó bien hecho [el trabajo], estamos tranquilos. Normal­mente una [operación de] her­nia no demora tanto tiempo. Pero no contábamos con que se había adherido todo nueva­mente”, explicó el especialista, que acompaña la evolución del presidente desde la noche en que fue apuñalado.

Según Macedo, las estadís­ticas médicas muestran que 10% de los pacientes que pasan por una laparotomía (ciru­gía de apertura de la cavidad abdominal) desarrollan luego una hernia, por el debilita­miento de los tejidos internos.

EROSIÓN DE POPULARIDAD

El mandatario brasileño se rodeó de aliados y seguido­res durante el desfile militar por el día de la independen­cia en Brasilia, donde parte del público lo recibió al grito de “mito”, al mismo tiempo que en otras ciudades se registra­ron protestas.

En su primera celebración de esta fecha patria como mandatario, el ex capitán del Ejército exaltó el espíritu nacionalista y se mos­tró junto a empresarios, líde­res religiosos y figuras aliadas, en medio de una erosión de su popularidad interna y roces con la comunidad internacio­nal por la crisis de los incen­dios en la Amazonia.

“De nada vale la independen­cia si no tenemos libertad, tantas veces amenazada por brasileños que no tienen otro propósito que el poder por el poder”, afirmó Bolsonaro a la TV oficial antes del inicio de las conmemoraciones.

“Brasil es nuestro, es verde y amarillo”, añadió, aludiendo a los colores de la bandera, que en los últimos años han sido utilizados por grupos de derecha en sus manifestacio­nes callejeras.

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